Archive for 2009

Hoy he tenido uno de esos sueños peliculeros míos. ¿Peliculeros? Uy, sí... Escapar por medio de una casa abandonada de una manada de zombies creados por un loco que intenta devolver a la vida a su esposa muerta (imagino por los detalles que vislumbré y mi mente no puede evitar recomponer los pedazos, quizás es por eso que sueño pelis) no es algo demasiado normal para un sueño.

Como alguien me dice siempre, esos sueños son como para analizarlos.

El caso es que tras explorar toda la casa y encontrar el mausoleo del loco, nos vimos atrapadas en una habitación que daba a una cornisa a la que tuvimos que saltar para escapar... Pero como después todo el terreno se llenó de zombies, ala... A correr, a golpear, a escapar... Siempre de su mano, vaya... Pero uff... Ya he corrido por hoy, ¿sabes? Mis músculos me reclaman algo de descanso tras la paliza de esta noche. Y creo que se lo concederé.

La verdad es que últimamente no me apetece hacer mucho más que tirarme en cama y leer... Voy por el tercer tomo de una trilogía de fantasía sobre el hijo bastardo de un príncipe que se ve envuelto en las tramas de la corte y se convierte en el asesino de su rey (en más de un sentido). Por más vueltas desagradables que da la historia, no puedo dejar de leer, de intentar averiguar qué será lo siquiente que le pase al pobre muchacho... Supongo que me he enganchado.

Supongo que estoy en un momento propicio para engancharme a las... situaciones. Porque a lo que más me he enganchado... Bueno, tú lo sabes. Y tanto que lo sabes...



Eres tú.



"Viendo caer noches y lluvia sin ti"

Peliculera

Posted by : Any R 4 Comments
Últimamente me ha dado por pensar en las cosas que han cambiado. Cojamos, por caso, el año 2000.

¿Alguien recuerda el temido efecto 2000? Mi ordenador de entonces era una patata. Pero superó sin problemas el dilema. Saltó del año 1999 al 2000 sin ninguna actualización que se lo indicase. ¡Qué majo él!

¿Dónde estaba yo por aquel entonces? Rondaba los 15 añitos, 14 a principio de año. Por aquel entonces ni idea tenía de que un par de años más tarde perdería la cabeza por una mujer. No sabía a qué me dedicaría. No sabía que todo giraría y giraría y giraría cientos de veces hasta marearme, hasta hacerme perder la perspectiva del suelo que estaba pisando.

Tenía muy buenos amigos, de esos a los que quieres conservar durante toda la vida. Aunque no fue hasta un año más tarde cuando empecé a formar una pandillita que llegó a ser durante mucho tiempo el centro de mi vida y que poco a poco, cosas de la vida, se ha ido desmembrando. A veces se reúne. Como aprovechando las navidades. Quizás sea este hecho el que me ha llevado "tiempo atrás". Mi vida ha sido una lluvia de meteoritos constante. En algún momento uno de esos fragmentos de roca estelar estalló contra el lazo que me unía con la mayoría de la gente que me rodeaba. ¿Qué he perdido? ¿Qué conservo? O mejor... ¿A quién?

Mi familia (y soy de las que acuñan ese término para mamá y hermanitos) siempre está, estuvo y estará para lo que necesite. Como ellos saben que siempre respondo a su llamada aunque maldiga y masculla entre dientes.

Los amigos, las amigas... Recuerdo una época en la que nunca tenía que llamar a nadie cuando me sentía sola. Recuerdo una época en la que jamás me sentía sola. Pero esa época murió como han muerto tantas cosas en mi vida. Y me he acostumbrado a ello. Quizás eso es lo triste. Hoy, si tengo que llamar a alguien... Bueno, sé quién está ahí para mi las 24 horas del día. Que es algo que no recordaba de antes. Quizás porque no es lo mismo ser una criaja de instituto que tener tu curro, o estudiar una carrera, o presentarte a unas oposiciones...

Recuerdo que una profesora, con la voz teñida de envidia, me dijo que disfrutase de la amistad en los años de instituto, porque luego las cosas cambiarían y al hacerme adulta no existía la amistad. En ese momento respondí que aquella amistad a la que se refería en concreto, duraría para siempre. Me equivoqué. Apenas duró unos años antes de convertirse en un infierno frío e incómodo al que suelo acudir igual pensando que quizás algún día se vuelva más cálido. Pero nunca ocurre. Hoy, reitero que la amistad existe aún siendo adulta... Pero cada vez cuesta más encontrarla y exige una entrega que la mayoría de la gente no está dispuesta a dar. Y sin embargo voy cruzando mi camino, mi destino, con gente que merece esa atención especial por mi parte, con gente que responde cuando la llamo, antes incluso de que la llame... Quizás es que a veces pretender mantener los rescoldos del pasado es inútil. Y al fin he decidido rendirme.

Si tengo suerte, si consigo marcharme de aquí en menos de un año, sé lo que conservaré, sé lo que voy a llevar conmigo. Y sobre todo, sé a quién.





Retomando la costumbre de escribir por escribir... Y es liberador...

Tiempo atrás

Posted by : Any R 5 Comments
A veces "algo" se queda corto. Por ejemplo un "te quiero". Es entonces cuando buscas pequeñas partículas que agreguen un valor añadido a esas palabras. Puedes decir "te quiero mucho", "muchísimo", "mogollón"... Sin embargo sigue quedándose corto. Y entonces, a mí, que dicen que domino las palabras aunque en realidad son ellas las que me dominan a mí, se me ocurre utilizar un añadido distinto. Y de mi boca salen las palabras: "te quiero demasiado". Uy. ¿Respuesta? "Demasiado es malo". Mmmmmmmm, ¿seguro?

Hagamos lo que a mí me gusta en estos casos: consultemos a la RAE.


demasiado, da.

(De demasía).


1. adj. Que es en demasía, o tiene demasía.

2. adj. ant. Que habla o dice con libertad lo que siente.

3. adv. c. excesivamente.



¡¡¡Ey, ey, ey!!! ¿Qué es eso?


2. adj. ant. Que habla o dice con libertad lo que siente.


Eso no suena nada mal, ¿no? Y de echo, esta dueña de las palabras (o esclava, lo reitero) es de esas personas que dicen siempre con plena libertad lo que sienten. Soy demasiado...

No, mi amor. Demasiado no es malo. Siempre he querido rebatírtelo. Siempre lo he hecho. Sólo que hoy esta canción me recordó que todavía tenía más argumentos.


TE QUIERO DEMASIADO.


Y un retazo más de casualidad...

"Te brindo una noche que no conocí,
mis pocos amigos MI PERRO y mi hogar
" ;P

"Demasiado" no es malo

Posted by : Any R 6 Comments
Cualquiera se daría cuenta de cómo he cambiado en el tiempo que he estado fuera... Después del examen me quedé un poco hecha polvo. Pero pensaba en tu promesa... Hablaríamos de vernos... Y a pesar de que no fue hablado como lo esperaba, al final llegamos al mismo punto. Y nos veríamos. Nos vimos...

Dios, todavía me cuesta creer que haya sido real...

Cualquiera se daría cuenta de que ha vuelto esa sonrisa de idiota. De que me distraigo continuamente, de que parece que estoy en cualquier otro lugar menos donde realmente estoy. Y así es... No puedo evitar pensar en ti. No puedo evitar recordar tus labios sobre los míos. No quiero evitarlo.

Me dedico a contarle a toda la gente a la que le hablé de ti lo maravillosa que eres... Y debe ser muy obvio... Porque gente a la que no le hablé de ti me pregunta quién eres... Sonrío, cierro los ojos, recuerdo el tacto de tus manos sobre las mías, tus labios en mi mejilla en aquel primer momento, tus ojos mirándome para descubrir quién aguantaba más... Lo admito, me has dejado más tonta de lo que ya estaba... Me has dado un motivo más para sonreír. Como cuando empezamos a hablar cada noche, como cuando empezamos a mandarnos sms, como cuando empezamos a hablar una vez a la semana, como cuando cambiamos a las charlas diarias... Siempre me has dado muy buenos motivos para sentirme bien, para estar alegre, para pensar en ti con una sonrisa... Y decías que no habías hecho nada... No, mi amor, ¿qué no has hecho?




¿Qué más puedo decir?


P.D: Ponte bien, ¿sí? Alguien me dijo una vez que era inútil decirle a alguien que no estuviese enferma... Pero no puedo evitarlo... Quiero que estés bien...

Posted by : Any R 8 Comments
Los cascos de Turnedo resonaban contra la dura piedra. Por lo demás, el silencio era absoluto. Tiré de las riendas y me apeé acongojada por lo que podría sorprenderme a continuación. Había dejado atrás a mi ejército, todas mis defensas, mi seguridad... No tenía siquiera mi armadura. Había salido con un ligero jubón de cuero como única protección. Pero tenía que seguir adelante. El rastro que había encontrado se borraría si esperaba a la llegada de mis hombres.

Mis botas no hacían apenas ruído mientras avanzada levantando el polvo. Las grandes rocas que rodeaban la gruta se cernían sobre mí. Mi corazón comenzó a acelerarse a medida que me adentraba en la oscuridad. Poco a poco las paredes se acercaron, dificultaban el avance, me obligaban a agacharme y a arrastrarme para poder seguir. Pero al fondo del túnel apareció un pequeño punto de luz que se fue haciendo más grande a medida que me acercaba a él. Estuve a punto de caer al precipitarme hacia adelante, pero en el último momento pude agarrarme a un saliente rocoso. Antes de contemplar el paisaje a mi alrededor, intenté calmarme y bajé sujetándome en los pequeños asideros de las rocas hasta el suelo. Y al volverme para curiosear por fin me quedé sin respiración.

No supe averiguar de dónde procedía la extraña luz verdosa que bañaba el lugar. Quizás surgiese de las aguas del inmenso lago que se extendía ante mí. O quizás fuesen las extrañas plantas que formaban casi una selva a su alrededor... No lo sé, no me fijé demasiado. No lo hice porque sentada junto a la orilla estaba ella...

- Estoy soñando.

Se dio la vuelta sobresaltada y me miró por un instante a los ojos, antes de enrojecer y desviar la vista. Me acerqué, apoyé una rodilla en el suelo y la obligué a mirarme. Levanté su barbilla con mi mano y acerqué mis labios a los suyos. Pero se apartó y se levantó.

- No estás soñando.

- No puede ser cierto.

- Lo es. Aunque es tan extraño...

- Lo es...

Me dejé caer sobre el tronco de uno de los extraños árboles y suspiré. Agaché la cabeza y cuando me di cuenta, ella estaba delante de mí. Fue ella quien acercó sus labios a los míos, mientras yo me quedaba completamente quieta. Y entonces ocurrió. Ella tenía razón. No, no era un sueño...


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A veces ocurre que la casualidad es la guía de mi vida. Casualmente Barcelona no es una ciudad tan grande como aparenta, aunque tenga cuatro aeropuertos. Puedes pasear por el centro y cruzar un paso de peatones cerca de un Starbucks y descubrir que justo hacia ti viene una de tus compañeras de la academia diciendo: "espera, que a esta la conozco".

Pero es todavía mejor cuando estás intentando convencer a alguien para entrar en un local de ambiente cerca de casa y te apoyas en un árbol. Cuando esa persona se te acerca y te besa por primera vez. Cuando quieres olvidarte del resto del mundo... Y de pronto te suena el teléfono móvil. Y al contestar descubres que son otras amigas de Barcelona que viven... Casualmente en el portal al lado del local al que ibas a entrar, o sea, que te están viendo... Y a pesar de que pretendías respetar a la chica que te acompaña, tímida ella, y no ibas a obligarle a conocer a tus amigas, la pobre se ve acorralada por la casualidad...

Mmmmm, lo siento... :P

Gracias, cielo. Gracias por estos maravillosos cuatro días. Ya sé que no quieres que lo agradezca... Pero... Bueno... No puedo evitarlo. Ahora sí puedo decirlo, ¿no?


TE QUIERO.




La pieza que falta en el puzzle...

Casualidad

Posted by : Any R 5 Comments
Me gustan los días de invierno. Esos días fríos, secos, cortos… La noche se te cae encima casi sin que te des cuenta, mientras la navidad se acerca sigilosamente. Es entonces cuando pondrán las luces en las calles de la zona vieja. Es entonces cuando puedes disfrutar de un paseo agradable, comprar en un puesto un buen cucurucho de castañas y sostener una entre las manos para calentártelas. Caminar bajo las bombillitas que tiñen de amarillo cada calle de la ciudad, caminar sobre la fría piedra que tanto tiempo lleva guardando mi ciudad.

Me gustan los días de invierno. El aire frío me congela las mejillas y me deja roja la punta de la nariz. Sin apenas darme cuenta, sonrío. Cierro los ojos durante al menos cinco pasos. Respiro hondo, suspiro. Disfruto del frío. Siempre me ha encantado el invierno en Santiago. En especial la navidad. Sí, sé que llueve mucho y que en ocasiones puede rayar lo insoportable. Pero cuando el día es seco y frío, cuando sólo hace falta un abrigo para sentirse mejor, una bufanda gorda y de colorines con la que proteger mi problemática garganta, dos pares de calcetines y unas botas cualesquiera que tenías olvidadas en el armario; cuando eso ocurre, realmente es un buen día de invierno. Puedes disfrutar de él.

Tengo ganas de abrigarme y salir a pasear. Sola. Por ahora es lo que toca. Recorrer el Obradoiro, llegar hasta la Alameda, sentarme en uno de los bancos que dan a la Catedral hasta que se me quede el culo congelado… Aunque no me importaría cambiar el paisaje. ¿Por cuál? ¿Qué importa? Cualquiera en el que no tuviese que estar sola.



Soy valiente... Me atrevo...

Noches de invierno

Posted by : Any R 6 Comments
El viento zarandea furiosamente al mundo. A mi mundo. Me asomo a la ventana y escucho el crujido de cada árbol, de las tejas de las casas, de las cercas de las fincas… Las nubes se mueven tan deprisa que cuesta seguirlas. Imposible buscarles formas… Me duelen las manos, mi cabeza está embotada, el cuerpo entero se resiente y uno de mis gemelos ha decidido que quiere hacerme la vida imposible. Pienso en ti. Inevitablemente sonrío. ¿Ves lo que me haces? Me obligas a perder mi coherencia, me obligas a dejarte en mi cabeza… Sí, lo sé… No lo haces a propósito… Pero es lo que te sale.

Salir fuera es una locura. Una locura necesaria. Necesaria para mi cabeza, quizás no para mi cuerpo. Pero da igual. ¿Y si llueve aparte del viento? Pues si llueve, me mojaré… Y lo sabes… Sabes qué estaré pensando en ese preciso momento…

Por si te lo preguntas… No, no puedo dejar de pensar en ti.

Viento

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Lleva un par de días lloviendo poco en Santiago. Lloviendo poco quiere decir que no deja de caer agua en ningún momento, pero esa llovizna fina que acertadamente llamamos "calabobos". Parece que no llueve, pero cinco minutos son suficientes para acabar completamente empapada, como lo estan las calles de la ciudad cada mañana, cada tarde, cada noche...

Me voy a volver loca. Por diversas razones, algunas más positivas, otras más negativas... Siento que cuando intento respirar, mi garganta se cierra por completo y pretende dejar el aire fuera, obligándome a enviarle al cerebro la sensación de que me estoy ahogando. Así que cojo aire por la nariz... ¿Habéis intentado respirar alguna vez cuando estáis calados hasta los huesos por la lluvia? El agua se te cuela hasta que la acabas tragando... Es una sensación un tanto extraña... Casi, casi como la de ahogarse... Caigo al suelo de rodillas, saturada, derrotada. Caigo al suelo y me vence un sueño agotador. Pero no descanso... Los guijarros se me clavan en las palmas de las manos, en las mejillas, en el hueso de la cadera... El agua continúa luchando por llenar mis pulmones, todo alrededor continúa girando como si yo ni tan siquiera hubiese caído... Intento gritar, intento revolverme, intento levantarme y continuar corriendo para llegar a la meta en menos de 4 minutos... Pero el sonido del despertador me arranca de nuevo a la realidad en la que toso, me incorporo y clamo por una hora más de sueño que no tendré hasta dentro de aproximadamente 18 días...

Estoy cansada, muy, muy cansada... ¿Cuándo acabará todo esto? ¿Dentro de 18 días? ¿Cuando te tenga delante? ¿Cuando haya alcanzado la meta que llevo casi diez meses persiguiendo? Ya no lo sé... Acabará cuando tenga que acabar... Pero estoy tan cansada...


¿Por qué gritamos cuando somos nosostros quienes no oímos bien?

Posted by : Any R 2 Comments
Ayer salí a pasear al perro cuando la lluvia dio un descanso. Aspiré profundamente. Adoro el olor a lluvia. ¿Nunca lo habéis notado? Después de que llueva, antes de que vuelva a ocurrir... Huele a la tierra húmeda. Vale, admito que soy muy fetichista con los aromas.

Sin ir más lejos, hace poco que en el bar de todas las mañanas he empezado a pedir té blanco. Las primeras veces, simplemente sacaba el colador y lo dejaba a un lado (es uno de los pocos bares que he encontrado con el té a granel). Pero cierto día, acerqué la taza al completo y aspiré profundamente (como los días de lluvia). Y de pronto estaba en Zas, con mi prima, corriendo entre la corte de las vacas... Hierba... Hierba recién cortada. Cada mañana que pido el té blanco lo acerco antes de sacar el colador y siempre acabo pasándoselo a alguien más para decirle: "¿No te huele a tu aldea, a la hierba recién cortada que dejan en la corte para que se la coman las vacas?". Algunos se ríen y me llaman loca para sus adentros. Otros me miran con los ojos muy abiertos y susurran: "Sí..."

Me gusta descubrir aromas nuevos... En un té, en la colonia de alguna nueva amiga, en el callejón posterior a la lavandería de un hotel, en el gimnasio (piscina, sauna, testosterona...). Pero hay un olor... Uno en concreto... Uno al que deseo acorralar, uno que deseo hacer mío... Un aroma, un perfume... El de tu piel. Se me resiste, pero llegaré a él. Atravesaré un ejército si es necesario... O medio país... O media vida...




"No hay soledad, que aguante el envión,
el impulso antiguo y sútil del eco de tu perfume.
"

Aromas

Posted by : Any R 2 Comments
Siempre me he reído de aquellos que dicen que no conocer nuestra historia nos condena a repetirla. Aunque la conozcamos, se repetirá igual. Últimamente estoy profundamente decepcionada con la raza humana. Y hoy he acabado llorando al ver Ágora. ¿Indignación? Sí, por supuesto. Pero es mayor la tristeza de ver que no hemos aprendido nada. Mmmmm, demasiadas cosas en la cabeza, demasiados sentimientos, demasiadas ideas... No sé si sabré plasmarlas...

Recuerdo esa escena de Matrix en la que el agente Smith le daba una charla a Morpheo...




Cuando escuché esa reflexión por primera vez era una niña. Y aún así dejó profundas huellas en mí. Hoy, me imagino al ser humano destrozando definitivamente el planeta y dejándolo totalmente inservible al utilizar los últimos fragmentos de energía del núcleo para enviar en una nave a los últimos supervivientes a colonizar un nuevo planeta que destrozar. Y pongamos que, a pesar de lo negativo, en esa nave introducimos lo mejor de la humanidad: una Hipatia, un Ghandi, un Edison, un Einstein, un Nietzche, una madre Teresa de Calcuta... Puede que enviemos a una generación de santones a intentar redimirse de sus errores. Pero... ¿Y la siguiente generación? O la que le siga... O las demás... ¿Llevamos realmente codificado en nuestro código genético la capacidad de destruir? ¿Podemos evitarlo?

¿Quién lo sabe?


En fin, no nos pongamos tan serios...

MINI: ¿Están equivocados?
ANY: No, buscaba la carne picada.
MINI: ¿El tuyo sabe a pollo?
ANY: No sabría definir.
MINI: Yo tampoco.
[...]
ANY: Yo pa mí que los hacen todos iguales y luego te mienten.

*****************

MINI: ¿Qué te pasa?
ANY: Que duele.
MINI: Tengo Paracetamol, ¿quieres?
ANY: ¿Qué es? ¿Soluble o del otro?

****************
A fin de cuenta estamos en Halloween (Samaín para os galegos).

ANY: Casi atropello a un muerto.
MINI: Bueno... Peor no iba a quedar...

Ágora

Posted by : Any R 2 Comments
"Según el escritor Jorge Luis Borges, la idea del Zahir procede de la tradición islámica, y se estima que surgió en torno al siglo XVIII. En árabe, Zahir significa visible, presente, incapaz de pasar desapercibido. Algo o alguien con el que, una vez entramos en contacto, acaba ocupando poco a poco nuestro pensamiento, hasta que no somos capaces de concentrarnos en nada más. Eso se puede considerar santidad o locura."
Enciclopedia de lo Fantástico, 1953,
Faubourg Saint-Pères


Cuando leí por primera vez esta nota inicial a la novela de Paulo Coelho, decidí que no podía leerla, no en aquel momento. Acababa de terminar una relación corta pero intensa que se había descalabrado de la peor manera posible (siempre es de la peor manera posible cuando se meten terceras o cuartas personas por el medio). No podía descubrir entonces que Ella era esa persona que retenía mis pensamientos, que apresaba mi atención y me impedía concentrarme en nada más. Si hubiese descubierto aquello, nunca habría vuelto de Venezuela.

He cogido el libro de la estantería. Está algo amarillento, más por el trato que recibió en el país latinoamericano en que lo adquirí que del que yo misma le dispensé al llegar a casa de nuevo. Han pasado tres años desde entonces. Han pasado miles de vidas en tan poco tiempo. Inicios, finales, intentos, fracasos, esperanzas, sueños rotos... Y ahora... Ahora pasas TÚ. Y precisamente ahora, después de este corto lapsus, he decidido que es el momento oportuno para leer ese libro que tanto miedo me había provocado en el pasado.

No hay mucho más que decir... No hay más que decir porque sabes perfectamente que eres tú quien coloniza mis pensamientos...




Me fascina esta canción...

El Zahir

Posted by : Any R 2 Comments
Estos días le he dado muchas vueltas a la noche del sábado. Supongo que mirar las heridas de mi mano me lo recuerdan inevitablemente. Tampoco es nada desagradable en lo que pensar (aunque la energía negativa de la palmera me destroce de cuando en cuando). Sin embargo, lo que más me llama la atención, es mi empecinamiento con los gatos y los ratones (cacé otro ratón hace un par de noches). Así que me he dedicado a profundizar en esta idea.


Cazar a un ratón
Los ratones son animales rápidos, escurridizos, siempre en movimiento, siempre con esos ojillos nerviosos revoloteando de un lado a otro. Para cogerlos, es necesario actuar sin dudar, con ímpetu, con velocidad, decidir enseguida qué se puede hacer para cogerlos y ponerlo en marcha lo más pronto posible. De no ser así, el ratón acabará dando un salto que le permita alejarse del cubo y desaparecer entre las tuberías de la calefacción. Pero si actúas deprisa, es tuyo. Lo tienes. ¿Lo tienes? Sí, cierto… Pero… ¿Por cuánto tiempo serás capaz de retenerlo? Decide deprisa lo que harás con él. Porque como te descuides al abrir un poco de más el hueco para que respire, saltará de entre tus manos y lo habrás perdido. Lo único que puedes hacer es soltarlo. Así que lo alejas de ti, lo dejas salir del bote de cristal y él sale corriendo para perderte de vista cuanto antes. Adiós, ratoncillo…

Intrigar a un gato
Los gatos son animales contradictorios. Rápidos, pero elegantes y pausados. Atentos, pero indiferentes. Fuertes, pero dulces si consigues llegar a ellos… Para que un gato se acerque a ti, es necesario intrigarle. Tienes que ofrecerle algo. ¿El qué? Caricias, por ejemplo… Simplemente… Amor… Es suficiente. Llegas a su lado y lo llamas. Se acerca, cauteloso. Ten cuidado, porque cualquier movimiento en falso hará que salte al muro más cercano y que desaparezca de tu vista para siempre. Así que despacio, te sientas en el suelo. No puedes extender el brazo hacia él, porque lo considerará un ataque. Tú sólo espera… Espera… Espera… Y entonces él se acercará a ti y restregará su lomo por tu espalda. Todavía no puedes moverte, si lo haces pegará un respingo y se alejará asustado. Deja que se confíe, que te reconozca, que te huela, que vea que no quieres hacerle daño. Entonces, poco a poco, separa el brazo de tu cuerpo y déjaselo en bandeja para que se restriegue contra él. Cuando lo haga, mueve suavemente la mano y ráscale un poco la cabeza. Lo tienes. Le gusta… Sigue sin hacer movimientos bruscos… Sólo acaríciale cuando él pase por debajo de tu mano. Entonces, empezará a probar si realmente puede confiar en ti. Te lanzará las zarpas, con las uñas retraídas. Si te asustas, si te alejas, él también lo hará. Si le amonestas suavemente mientras sigues acariciándole, continuará a tu lado, cada vez más confiado. Y cuando seas tú quien te distraigas, te morderá. Te hará daño, probablemente hasta te hará sangrar. Dependiendo de cómo reacciones a ese daño, lo habrás ganado o lo habrás perdido casi del todo. El daño no es tan grande, no tienes motivo para enfadarte. Si no lo haces, si simplemente le riñes un poco más firmemente, no volverá a hacerlo. Y además, te lo habrás ganado. En el momento en el que te levantes para volver a casa, caminará detrás de ti. Te esperará en la puerta, te llamará a maullidos… Te quiere con él…



He pensando en cómo aplicar a la gente esta sencilla metáfora ratonil-felina. Y le he encontrado un sentido. Toda mi vida la he pasado jugando con ratones. Toda mi vida me he movido entre chicas a las que tenías que atacar enseguida, porque sino las perderías… Aún atacando, lo más probable es que se te escapasen por el hueco que dejabas para que pudiesen respirar. Te acercabas, las cazabas y te quedabas con ellas el tiempo que sus ojillos nerviosos te regalaban. Me he cansado de los asustados ratoncillos que prefieren seguir correteando. He decidido que esta vez quiero una gata conmigo. Quiero sentarme en la calle y esperar a que se confíe. Quiero acariciarla poco a poco, para ganarme su confianza. Quiero que cuando me levante y me vaya a casa, me siga, me llame, me quiera con ella…




Quiero a mi gatita blanca.





Momento de Minimomento


MINI> La verdad es que contigo he hecho cosas que nunca había hecho.

ANY> ¿Como acariciar a un abejorro?

MINI> Ñi.

Gatos y ratones

Posted by : Any R 5 Comments
Los arañazos de mi mano comienzan a escocer. No me di cuenta ni de que estaban ahí hasta ahora. Hoy ha sido uno de esos días extraños llenos de realismo mágico que siempre han poblado mi vida.

Salimos más bien tarde de la academia. Pero nos metimos en el bar. Contando experiencias, escuchando historias, riendo, flipando... Nos pasamos casi dos horas... O sin casi. Nos dieron las nueve y media de la noche.

- ¿Te acerco?

- No, gracias, me apetece dar un paseo.

Calles oscuras, ya en plena noche. En mi cabeza las paranoias de mi madre... Pero a pesar de dejar que mi corazón se desbocase de miedo, no dejaba que me afectase de ningún otro modo. Caminé por los mismos callejones de siempre, observando con mayor atención las sombras, a la gente... Poniendo todos mis sentidos (salvo el oído, que iba cubierto de música) en cada uno de mis pasos.

Pasado el parque (sí, tu parque...), dejé de tener miedo. Y justo en ese momento, un enorme labrador se acercó a mí agitando la cola y apoyó su cabeza en mi pierna. Lo acaricié, sonreí y continué mi camino. El resto, apenas lo recuerdo... Paso tras paso, entre pensamientos absurdos sobre lo que iba viendo (la sede noroeste de la SGAE provoca muchos pensamientos absurdos...) y entre pensamientos sobre ti, finalmente llegué a casa. Sin embargo, uno de los pensamientos más absurdos, permaneció en mi cabeza. Hoy podaron la palmera que vi crecer desde que no medía más de dos palmos, que ya llegaba al tendido eléctrico. De la forma en que la cortaron, lo más normal es que se seque... Pero algo me hizo pensar que esas cosas son cuestión de energías... Y que lo que ocurre es que la palmera ahora está llena de energía negativa. Si yo pudiese de alguna forma llevarme esa energía, la palmera crecería de nuevo... Es una idea de cuento de hadas, lo sé... Pero tuve una princesa que me hizo pensar mucho en esas cosas ;P

Así que cuando estuve cerca, posé mis manos sobre ella y empecé a sentir un dolor agudo en el abdomen. Por supuesto no quise creer en más de lo que mi momento “realismo mágico” me permitía… Así que lo atribuí a las horribles agujetas que tengo.

Sin embargo, el resto de la noche fue tan mágico…

Puse la correa al perro para salir a pasear. Durante todo el trayecto pensaba en ti… Creo que eso no dejo de hacerlo nunca, por mucho realismo mágico que me envuelva… A fin de cuentas eres la reina de mis cuentos… Pues eso… Que cuando ya volvíamos a casa, nos encontramos con un erizo (un puercoespín). El perro se puso a ladrar como un loco y lo asustó… Yo intenté darle la vuelta para verlo… Pero todavía se encartó más… Estaba demasiado asustado. Mi perro no dejaba de ladrar. Así que tiré de la correa y seguí andando hacia casa.

Decidí no hacer absolutamente nada. Creo que tengo un pequeño problema de falta de interés cuando no estás… Así que me tiré a ver una película nefasta en la que aparece Angelina Jolie en el sofá. Y entonces comenzaron los ruidos en la bolsa de la basura. En seguida supe qué era. Lo malo de vivir en una casa en el campo, es que la compartes con más inquilinos. Tenemos problemas de ratones (una vez desaparecida la plaga de hormigas, volvieron los roedores). Saqué la bolsa de la basura y el bichito se quedó atrapado en el cubo. Cogí un bote de cristal, lo atrapé, le puse la tapa encima con un espacio para que pudiese respirar y lo fui a soltar al fondo de la calle, donde el asfalto se convierte en camino de tierra. Al pasar, me encontré un gato y dudé un instante. ¿Se lo doy para que juegue?

- Lo siento, amigo. Pero no.

Y continué andando. Tras dejarlo ir volví a casa. Pero el gato seguía inmóvil en la misma posición. Así que lo llamé. Y se acercó… Pero con mucha cautela. Me senté en el suelo para que cogiese confianza conmigo y me quedé un buen rato acariciándole y dejando que se acariciase contra mi espalda y mi brazo. Hasta que empezó a atacarme cuando me distraía, golpeándome con la pata (con las uñas retraídas, al menos) y finalmente me mordió. No se lo tomé a mal… Siempre he querido entender por qué lo hacen… Le acaricié un poco más y me levanté para volver a casa. Pero el gato me siguió hasta la misma puerta.

- Amigo, quédate ahí, que como te huela mi perro… La armamos.

Casi entra en casa. Por suerte el perro sólo lo escuchó llamarme maullando en la puerta. Y sólo olió la manga de mi bata con curiosidad. Continué viendo la película, que acabó en un final más nefasto todavía, muy de cuento de hadas absurdo. Y cuando ya me iba a la cama, volví a escuchar agitación en la bolsa de la basura. ¿Más? Pues sí. Un ratoncito más inquieto al que me costó un buen rato atrapar. Pero seguí el mismo camino y lo llevé con su hermano/padre/hijo/madre/hermana/hija. A la vuelta, cuando ya iba a meter la llave en la cerradura, un maullido cercano me hizo mirar atrás. El gatito atigrado, con sólo media oreja y ojitos zalameros me miraba desde la mitad de la escalera.

- Ay, ¿qué voy a hacer contigo? ¿No ves que no te puedes quedar conmigo? Tengo un perrito…

En respuesta, Pancho se puso a ladrar como un loco tras la puerta cerrada y el gato retrocedió hasta el final de las escaleras.

- Lo siento, amigo. Me gustaría…

Pero no.

Te echo de menos. Muchísimo… Aunque me he propuesto dejarte tranquila esta noche… Y lo estoy consiguiendo… En fin… Me espera una cama vacía… O bueno… Con cojín-vaca…




"Dibujaste de colores,
perfilaste luego en negro
una tarde entre tus brazos,
una noche ya sin sueño.
"

"Y si quieres hacer
el camino conmigo,
sólo dame tu mano
y acompáñame.
Y si pierdes la fé,
cruzaremos el río
y veremos cada día
amanecer...
"

Una noche más

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Hoy me duele hasta respirar. Cada uno de mis músculos, de mis huesos, de mis tendones se ha puesto de acuerdo con mi cabeza para que operaciones tan simples como bostezar, desperezarme, intentar levantarme, escribir sobre el teclado del ordenador... Resulten tan dolorosas que me hagan pensarme muy mucho eso de levantarme de la cama y hacer algo útil con mi vida. Pero hoy ni a mi cabeza le apetece levantarse... Estoy aturdida, estoy cansada (infinitamente cansada), estoy... mmmmmm ¿triste?

En fin, ¿para qué analizarlo?



Siempre he dicho que cuando el cuerpo no puede, tiene que tirar la cabeza. ¿Pero y cuando ella se niega? Y cuando sencillamente estás tan, tan, tan arrastrada que te parece increíble la idea de que ayer no te importase el dolor (que nunca desaparece) y pudieses caminar un mínimo de 6km al día, pasar por el gimnasio, incar los codos un par de horas y hasta sonreír.

Mierda... Supongo que la niebla me ha dejado un poco pesimista. Soy la chica del tiempo... Si llueve, deprimida, si hace sol, cabreada, si hay niebla... Si hay niebla directamente no quiero dejar mis sueños... Sobre todo cuando son contigo.
Posted by : Any R 7 Comments
Es... Curioso... La noche fue extraña... ¿Por qué? Porque he dicho que NO. Que no a ir al quinto coño al piso de una desconocida. Sabía lo que pasaría. A mí no me pasaría... No me apetecía apalancarme. He dicho que NO a los recuerdos, a los malos sentimientos. Al egoísmo... A mí misma... Lo único a lo que no he podido negarme, es a ti... Por eso te llamé... Por eso me quedé hablando contigo hasta que conseguí la promesa de una sonrisa... El resto de la noche está en tinieblas... Porque no puedo pensar en nada más... Ni siquiera en las chicas a las que he besado alguna vez y que ahora pasan por delante de mí... Ni siquiera a las chicas por las que he sentido algo, que ahora ya no despiertan nada... ¿Qué me has hecho? ¿Por qué no puedo pensar en nada que no seas tú?

Voy al baño... cierro la puerta... Y hasta allí... Borracha como una cuba, cierto día escribí tu nombre enlazado al mío con un corazón, a fuerza de uñas rascando el esmalte de la puerta... Tú, tú, tú... Pero no te tengo... No... Y quién sabe cuándo te tendré... Yo no lo sé... Ya no lo sé... Mmmmmm, escribir borracha malo.. Llevo casi una hora en casa... Peeeeeeero... Escribo despacito (nada de faltas de ortografía o gramática, faltaría más... :P). ¿Una canción? Mmmmm, la última del Forum (Thor, te quiero xD).



"Tengo miedo, lo mismo que tú".
"Buscaré un hogar entre los escombros de TU soledad..."



Te quiero.

Noche extraña

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Ayer pasé el noventa por ciento del día con una sonrisa de esas que iluminan dibujada en los labios. ¿Por qué? Bueno, es obvio... Por ti. Sí, mi chica dulce y silenciosa, sólo por ti.

Hoy no ha sido uno de esos días de sonrisas. Es lo que tienen las hormonas. De todas formas, pensarte, siempre se convierte en un paraíso. Y curiosamente, no soy capaz de dejar de hacerlo. Pero no puedo negar que me faltaba algo hoy... Me faltabas... Tú... Más que nunca... Me faltas tú. Siempre tú. Sólo tú...

... Todavía trato de recuperar las palabras... Porque ya no es que se hayan ido... Resulta que me las robas... Me dejas sin aire... Y sin aire... No me sale la voz. Así que simplemente:




"La distancia siempre es una maldición.
Te prometí la luna y tú me diste el sol.
Siempre tan atenta dándome tu amor.
Fuera está lloviendo allí hará calor.

Cada sensación, las caricias y tu voz
en mi mente fluyen, bañan mi ilusión.
Y tu sencillez se convierte en mi razón
de seguir viviendo sin dolor.

Sin ti enloqueceré,
ya no me quiero perder
este paraíso que es tu ser.
Donde tu estés yo estaré.
Sin ti me arranco la piel.
Si me estás viviendo sabes que no moriré esta vez,
otra vez,
cuando tú aquí no estés."



Mmmmm, realmente fuera no llueve... Se ha desatado el Diluvio Universal... Pero es normal en Santiago. Y me provoca ganas de llorar. No sé por qué, pero siempre que llueve así me apetece soltar ese nudo de la garganta y dejar salir todo fuera. Y a medida que se calma la lluvia, ir secando las lágrimas. Pero esta vez ha parado de llover... Y en lugar de lágrimas he tenido una sonrisa. Y la culpa, de nuevo... TUYA... Me vas pegando algo de tu calor... Te quiero, reina de mis sueños. Me voy a colarme en los tuyos.

Sonrisas y hormonas

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Hay momentos en la vida en que las consecuencias de tus actos te muestran que no estás circulando por el camino por el que quieres andar. Tus actos… Sí, esos martillazos que tanto le duelen al corazón. Y viéndolo todo desde una perspectiva más amplia, cuando te retiras unos pasos para recuperar el aliento, te das cuenta de que de pronto algo intangible se ha vuelto gran parte de tu vida. Y en lugar de huir, como has hecho siempre, te abrazas a ello con desesperación, tratando de no perderlo… Porque sí… Es el motivo por el que te levantas cada mañana. Es el motivo por el que sonríes cada día. Es… Ella…

Y es que un “te quiero” se hace poco cuando te das cuenta de que te estás enamorando. Y cuando ves que lo darías todo… Cuando piensas que es tarde y ya lo has echado a perder… Lo ves todo mucho más claro. Ves lo que no quieres en tu vida… Ves lo que sí quieres… La ves a Ella… Y todo encaja. Sí, como las piezas de un puzle. Cada una en su lugar, cada una con su hueco perfecto… Como tú y yo…

Sé lo que quiero en mi vida. Hace mucho que caminaba simplemente decidiendo qué no me gustaría tener. Ahora puedo hablar en positivo. Quiero lo que llevo desde febrero buscando. Quiero lo que deseo desde hace un año… Desde ese primer encuentro contigo… Desde que apareciste en mi vida para darle la vuelta por completo. Porque sí… Hoy hace un año que nos “conocimos”. Y todavía nos queda un mundo por conocer. Porque no quiero evitar lo que venga contigo. Porque te quiero. Porque estoy loca por ti. Porque… Estoy por ti.


Posted by : Any R 8 Comments
Agarré con fuerza el mango de madera y me retiré unos pasos atrás.

Ni lo pensé.
Ni lo vi venir.
Ni me di cuenta de lo que hacía hasta que fue demasiado tarde.

Sin mirar siquiera, levanté el mazo en alto, lo balanceé un par de veces sobre mi hombro derecho y finalmente, con todas mis fuerzas, golpeé mi propio corazón.


No. No soy propensa a que me rompan el corazón... Soy propensa a romperlo yo...






Blog cerrado por tener una dueña gilipollas.

Hasta nuevo aviso. Hasta que vuelvan las palabras. Si vuelven...

Cerrado por gilipollas

Posted by : Any R 20 Comments
Cierro los ojos con tu calor sobre mi pecho. Has dejado la mano justo allí encima. Pero cuando vuelvo a abrirlos, ya no estás. ¿Te has ido? ¿O quizás me engaño y nunca has estado? Me levanto pensando en ti, para variar. Suspiro y miro alrededor. ¿Dónde estoy? Las telas de la tienda de campaña me confunden. Tardo algunos minutos en asimilar que de nuevo he regresado al campamento militar, que estoy dentro de mi tienda, que debo levantarme y ensillar a Turnedo para seguir cabalgando con mi ejército hacia tu territorio, hacia tu castillo ambulante.

Consigo despejarme ligeramente al empapar mi cara. Suspiro de nuevo. No puedo dejar de pensarte, no puedo dejar de recordar esos sueños en que te tengo, en que apoyas tu mano sobre mi piel y la deslizas dibujando una caricia. Un escalofrío me recorre el cuerpo entero. Pensarte siempre me provoca esas sensaciones. Cierro los ojos y te pienso un instante más, libre de todo lo que no seas tú. Pero el ruido del campamento me devuelve a la realidad. Me devuelve a la coraza metálica que descansa junto al camastro, llena de polvo y tristeza. No la limpiaré hasta que no haya tomado tu castillo. No importa que pese más, no importa que desluzca su brillante metal negro, no importa. La tomo entre mis manos, haciendo un pequeño esfuerzo para levantarla y llevarla a la altura de mi pecho. Descubro que, irónicamente, no podré cerrarla sola... Pero en ese momento entra en la tienda.

- Princesa, las tropas están listas para partir.

- Pero yo no... Ayúdame.

Con destreza, más de la que yo tengo, cierra el metal sobre mi cuerpo, ajustándolo.

- Princesa, la próxima vez que detengamos el campamento, permitidme limpiar vuestra armadura.

- No.

No hace falta que diga más. Se retira, dejándome de nuevo sola. Dejándome de nuevo con tu recuerdo, con tu idea, con tu imagen grabada en mi mente. Contigo, sólo contigo. Es con quien quiero estar. Turnedo relincha nervioso fuera de la tienda. Ya es hora de partir. Él me espera. Tú me esperas.




Non, o rapás turnedo non lee tarde... Leva sempre o seu propio ritmo, cando os demáis van, el xa volta. Sempre por diante, sempre sen medo, sempre cun sorriso que ás veces só comeza nos seus beizos. Sempre coa mirada clara e limpia, sempre cun obxectivo nos seus ollos, fotografando a realidade para entregárnola ben escollida, ben organizada, ben atractiva para mostrarnos que sempre vaga a pena. Non, o rapás turnedo non lee nunca tarde. Sempre cando o ten que facer. Sempre cando toca. Sempre cando é necesario que o faga. Sempre ó seu ritmo.

Soñando que te sueño

Posted by : Any R 8 Comments
Llegar al punto de que te tiemblen las manos... No es fácil. O sí... En mi caso hizo falta una bronca entre monitores y examinadores, un compañero suspenso y tiempo... Toda la mañana de hecho.

Cuando subí al coche, lo hice con auténtico pánico. Me temblaban las manos. Había tenido suerte y las amenazas de lluvia o niebla se habían disipado. Sólo quedaba la carretera, la moto y yo. Y, por supuesto, la examinadora... Fui la segunda de la tercera ronda en subirme a la moto. Apróximadamente las 12 del mediodía. Me temblaba hasta la voz al responderle a la examinadora que sí, que estaba lista y que recordaba todo lo que le había dicho antes a mi compañero. Así que arriba, colocar los espejos, encender motor y adelante.

Primera en la frente.

- Haga el favor de levantar el chisme, que se le ha quedado.

¿Chisme? Mierda... Intuí que podía ser el pie de la moto. Miré... Pegué un taconazo y lo solucioné. ¿Eso es falta? No lo sabía... Más me valía continuar bien. Cogí la primera rotonda con la certeza de estar haciéndolo bien. Siempre por la derecha, sólo señalizamos cuando vamos a salir de ella. Segunda llamada de atención:

- Adecúe la velocidad a la vía.

Sinceramente, no recordaba la velocidad de aquel tramo, venía de uno de 40 y subí hasta 60. Pretendía hacerme ir más rápido. Bien, no me asusta la velocidad. Aunque sí me asustó el cabrón que puso el intermitente y luego continuó hacia mí por la siguiente rotonda. Casi me salgo del carril... Aguanté. Menos mal... Autovía. Veo la señal de 120 y me emociono... Empiezo a acerlerar a cambiar marchas, pero la moto no subía de 80. ¿Limitadas? Ahora me entero...

- Por favor, Ana (con voz hastiada) por aquí puede ir más rápido.

- No.

- ¿Es que la moto no va?

- No, no va más.

Intervino mi monitor para decirle que estaban limitadas a 80 km/h. Miro el cuentakilómetros... Marca 90. Sonrío y continúo. Me hace salir por San Marcos y me encuentro a un camión de frente, ocupando prácticamente todo el carril. La moto cabía, así que ni corta ni perezosa pasé. El coche tuvo que esperar.

- En la próxima intersección, gire a la izquierda.

Odiaba ese cruce, pero me lo pusieron fácil, así que sin problema. Continué hasta hacer un cambio de sentido, recorrí todo el camino hasta Santiago, paseé por media Fontiñas, subí hasta la carretera del estadio de San Lázaro. Y entonces sí...

- Pare a la derecha en cuanto pueda.

- ¿Que gire a la derecha?

- No, que pare a la derecha en cuanto pueda.

- Vale.

Línea amarilla continua.

- Ana, ¿me está escuchando? Que pare por donde pueda.

- Ya.

- ¡Que pare!

Freno en seco. ¿Quiere que pare allí? ¿Le importa un comino la línea continua?

- Ala, muy bien, justo encima de la intersección.

- (Bufido) Vaaaale.

Continúo, cruzo la intersección y me detengo detrás de un coche aparcado en el carril de la derecha.

- Ana, ¿me escucha cuando hablo?

- ¿Qué?

- ¿Que si me escucha cuando hablo?

- Ah, a veces sí...

- ¿Y no me escuchaba decirle que parase?

- Sí, pero tendré que mirar dónde puedo hacerlo, ¿no?

El monitor viene hacia mí haciédome gestos de que baje los humos. Yo me calmo. Y me meto en el coche... El trayecto de vuelta se me hace excesivamente largo... Aunque al parecer a mí ha sido a la que más tiempo me ha tenido sobre la moto...

Cuando el monitor volvió a subir al coche, llamó mi atención y me guiñó un ojo, sacándome la lengua y levantando el pulgar. Estaba hecho.

Está hecho. Madre mía... Puedo respirar...

Algo menos que temer...

Posted by : Any R 9 Comments
Comencé el día con una rabia de estas que parece que harán estallar tu pecho en miles de pedacitos, como daños colaterales de una guerra fratricida. Mi corazón contra mi cuerpo. Y lo peor, que mi cabeza no se enteraba de nada... ¿Por qué? ¿De dónde viene toda esta rabia? Al parecer algo se desató... Y los dientes rechinaron durante la mitad del día, toda la mañana, intentando sonreír para no tener que explicar más de lo necesario.

Luego, en el gimnasio, agotar los músculos hasta que no daban más de sí. Cargar todo el peso posible, hacer el número máximo de repeticiones, comenzar el día corriendo dos kilómetros en cuesta, acabarlo en bici... ¿Resultado? La rabia se difuminó por completo. Llegué a casa tan dolorida que apenas notaba las gotas de lluvia resbalando por mi cuero cabelludo. Porque sí, llueve de nuevo. Tras un fin de semana de playa, tras quemarse el culo al sol... llueve. Esto es Santiago, señoras y señores.

Gracias a los ángeles del firmamento (o mejor dicho a mi hermano, que es mejor que las huestes celestiales), la comida estaba hecha cuando llegué a casa. Así que cogí el plato con los espaguetis a la siciliana y me tiré en el sofá a continuar viendo "Hijos de Dune". Maldita la hora... Acabé boquiabierta, con un plato entre las manos, secando con la manga de la camiseta las lágrimas que me surcaban las mejillas. ¿Por qué? Mi mente seguía más perdida que un pulpo en un garaje.

Luego a estudiar, ir hasta el polígono a por la práctica para el examen de mañana... En fin... Lo normal...

¿Resultado del día? Un dolor de cabeza que me impide pensar, que me impide apenas abrir los ojos... Y miedo... Un miedo irracional... ¿Al examen? Puede... ¿A perderla? Puede... ¿Al hormigueo de los dedos de la mano izquierda? ¿Al dolor intenso de mis antebrazos? ¿A fracasar de nuevo? Miedo... Sí, miedo... ¿A qué? ¿Realmente importa? Sólo es un sentimiento más en la amalgama que se ha vuelto mi pecho hoy... Sólo es uno más...



¿Y cómo caminas para alcanzar tus metas? ¿Cómo lograrlo?
"Óyeme esto y dime lo que piensas tú..."

Día completo

Posted by : Any R 6 Comments
orballo
babuña
llovizna
zarzallo
chuvisca
poalla
sirimiri
babuxa
calabobos


LLUVIA



Comenzó siendo niebla baja, pero a lo largo del día, mientras se iba retirando, la lluvia tomó su lugar. Llevando las sandalias, los piratas y con una camiseta sin mangas, era normal que me empapase. Sin embargo, a medida que las pequeñas gotas iban resbalando por mis brazos desnudos, por mi pelo recogido, por mi cara... Mis labios se curvaron en una sonrisa. ¿En qué pensaba?

Sí... En ti...

Pensaba en el agua resbalando por tu pelo, por tu rostro, por tus labios... Me encantaría besarte entonces... Recoger con mi boca la humedad de la tuya, mientras la lluvia sigue cayendo sobre nosotras, incansable.

Siempre me ha encantado. Creo que gracias a eso no me volví loca en esta ciudad donde llueve una media de 300 días al año. Admito que cuando me fui a Coruña me acostumbré a otro clima más amable. Y regresar no fue tan fácil como pensaba... Pero seguirá encantándome aunque últimamente me deprimiese tanto. Además, desde que existes, desde que hablé contigo sobre el tema, desde que me formé la imagen de tu sonrisa a centímetros de la mía mientras el agua se cuela entre nuestra ropa, entre nuestros cuerpos, sin que nos inmutemos, sin que nos importe... Desde ese preciso momento, la lluvia ha recobrado todo su explendor en mis sueños. Y sobre todo en mis sueños contigo.

Es imposible... Ya ni lo intento... Te cuelas en todos mis pensamientos.



"Chuva, quero chuva
Tua chuva sobre mim"

Lluvia

Posted by : Any R 10 Comments
Entro en el coche y él arranca. Sonrío con la primera frase que me dirige... (en gallego, por supuesto, pero por deferencia al idioma que utilizo haré la pertinente traducción).


- Llevo casi un mes sin tocar el coche, así que mientras decides dónde cenamos nos damos una vuelta.


Pone la música. Una nueva lista de reproducción. Lo consigue finalmente, tras varios puteos de la radio del coche, como siempre. Entonces sonríe y da un par de golpecitos al estéreo.


- Mantiene el ritmo hasta la quinta canción. Luego es imposible mantenerse ahí mucho tiempo.


Saco el brazo por la ventanilla y dejo que lo acaricie el aire... Cierro los ojos por momentos. La música es intensa... La primera canción pone muy alto el listón, pero la segunda está a la altura...


- Por ahora funciona.

- Sí... Funciona...


Anochece mientras nos paseamos haciendo chirriar las ruedas en las rotondas.


- El otro día hubo una lluvia de estrellas y me tumbé en el alfeizar de la ventana para verlas. Y de pronto escuché los chirridos de los neumáticos de un coche en el Pedroso. Pensé "¿será él?".


Él sonríe.


- No estaba aquí. Sino... Podría haber sido...


Cuando aparcamos ya es noche cerrada. Dejamos el coche en la zona nueva y nos vamos paseando por las calles de Santiago, cambiado, distinto, para los dos... Hace tiempo que ninguno de los dos vive en esta ciudad. Él en Madrid, yo... Yo no vivo en Santiago.


- ¿Dónde vamos a cenar?

- Donde quieras.

- ¿Donde nos den?

- Vale. Pero vamos hacia la zona vieja.


Al entrar entre las dormidas piedras de las calles antiguas, el calor se hace más insoportable. La piedra absorbe durante todo el día los rayos del sol, para caldear el ambiente nocturno. Recorremos calles por las que nunca solemos pasar, dejando que nuestros pasos nos guíen. Acabamos en un restaurante donde le conocen, donde se meten con su cambio de indumentaria. Pantalón de vestir, camisa y sin gorra...

Le echaba de menos. Nunca me doy cuenta de cuanto hasta que me subo al coche, sube la música y comienza a hablar de coches de más de 400 cv, de la intensidad de una lista de reproducción, de viajes, de detalles, de sueños rotos, de vidas cruzadas, de esperanzas cumplidas, esperanzas truncadas, esperanzas perdidas... Cuando habla y yo escucho, cuando no meto baza, cuando permanezco callada, escuchando, como una esponja, empapándome en él, reviviéndome. Estas dos últimas semanas fueron agotadoras. Él fue el final perfecto para sentir que todavía tengo que continuar hacia adelante, que me queda mucho por hacer, que me queda un mundo por ver, una vida que encontrar, esperanzas que cosechar y que dejar estallar contra el suelo.

Siempre, siempre, siempre... Siempre descubro algo nuevo con él cerca. Cuando él aparece, la magia está en el aire. Es mi chico Turnedo...


-Eres peor ca min...

- Xa...




Y a ti, a la chica que no quiere dejar mi cabeza ni un sólo instante, a la que se ha colado en mi vida, en mi corazón... A la culpable de mi sonrisa de cada mañana, de que muerda mi labio cada noche al romperse las ganas de tenerla... A ti, a la mujer que me roba el aire... "Si no respiro es por no ahogarme"...



"Te he dejado en el sillón las pinturas y una historia en blanco.
No hay principio ni final, sólo lo que quieras ir contando..."

El regreso de mi chico Turnedo

Posted by : Any R 4 Comments
Mientras tomábamos la merienda en el campo, uno de los niños encontró un trébol de cuatro hojas. Luego otro... Y en la última clase, con los medianos, una le regaló un tercer trébol a una amiga. Sonreí.

- ¡Guárdalo que trae suerte!

Llegué a casa agotada. De hecho ahora mismo abro la boca en bostezos inmensos, con ganas de dejarme caer sobre el sofá, sobre la cama, o cualquier superficie blanda y dejarme arrastrar al mundo de los sueños. Quizás tenga suerte y me lleve hasta ti. Pero no, tengo cosas que hacer... Y no puedo dormirme ni metafórica ni literalmente... Así que a resistir.

Salí a pasear al perro, por la zona donde siempre encuentro cientos y cientos de tréboles. Y allí estaba, saludándome... Me agaché y lo sustuve entre mis manos. Pero antes de arrancarlo, sonreí, lo solté, me levanté, saqué el móvil del bolsillo y...



Y tras hacer esta foto continué andando, dejándolo atrás. ¿Por qué? Lo único que podía pensar con la sonrisa grabada en el rostro mientras caminaba dejando que Pancho tirase de mí, era que ya tengo toda la suerte que pueda desear. Te tengo a ti...


Cambiaría algunas partes de la canción... Yo no te diría que eres mi mitad. Te diría que eres mi puzzle... ;P

Suerte

Posted by : Any R 8 Comments
No importa que sepas de antemano cómo acabarán las cosas. Cuando ocurra, no podrás evitar las emociones, los sentimientos, las lágrimas... ¡Oh, mierda!

Qué tremendista soy, ¿verdad? Llevo como hora y media llorando. Aproximadamente lo que dura el último capítulo de "Los hombres de Paco". Sí, lo sé, lo sé... No es como para admitirlo, que una tiene una reputación... Pero en fin, nunca me arrepiento de admitir que he llorado. Además opino que cuando más guapa está una mujer es cuando llora... O al menos yo, será que mi cabecita para que me calme, me hace verme más guapa cuando me miro al espejo con las lágrimas resbalando por mis mejillas, la nariz congestionada y las mejillas coloradas.

Lunática me había desvelado el final en uno de sus posts. Y me ocurrió como con Titánic. Me pasé el último capítulo esperando la muerte. Pero cuando llegó... Las lágrimas empezaron a rodar cuesta abajo, los sollozos se escaparon de mi pecho... Y ala... Llorera va... Mierda... ¿Por qué coño tengo que ser tan jodidamente sensible? El caso es que ahora intento parar, pero no puedo... A veces me cuesta creer que hubiese épocas de mi vida en las que no era capaz de emocionarme de esta manera, en las que el nudo de la garganta retenía las lágrimas antes de que llegase siquiera a pensarlas.

Sólo tengo un problema con las lágrimas. Me gusta compartirlas con alguien... En ocasiones fue mi ex, en otras alguna amiga, mi madre, mis hermanos... Recuerdo otro capítulo final, el de Xena. Aquel día sentí que no tenía con quien compartirlas. Y curiosamente acabé comenzando una historia sentimental a distancia con un sms... Ahora... Ahora sé con quién querría compartirlas. Pero supongo que es mejor abrir el blog, desahogarme, dejar que los sentimientos se diluyan al pensar en que es sólo ficción... Y dejar de imaginar lo que pasará después... Dejar de situarme en los papeles de los personajes.

Bueno, yo no voy a hacer spoiler. Pero recomiendo a todo el mundo que no vean ese capítulo. Es curioso. Siempre he pensado que las buenas historias sólo tienen un final posible, que acabas pensando "es lo único que podía pasar" y eso es lo que consuela el dolor empático. Pero esta vez, puede que la historia no sea buena. Yo, personalmente y como guionista, no la habría acabado así. ¿Qué es lo que quiere ver el público? ¿Qué...? Joder, ya me había olvidado de lo mal que me quedo después de algo así... Ufffff, se me pasará... Pronto, espero.



Realmente no entiendo la elección de la canción... Pero me ha emocionado...

Llorera

Posted by : Any R 10 Comments

Tienes razón, los gatos son algo muy mío, muy, muy mío. Al menos desde que empecé a dibujarlos para ti. O mejor, desde que empecé a dibujarNOS para ti. Porque eres mi gatita blanca y yo soy esa suerte de desastre con patas negro y con cara de perdido que siempre trata de llegar hasta ti.

No me lo esperaba... Me pillaste completamente por sorpresa... Y me encantó. Empecé a leer tu carta, como me dijiste que hiciera, de camino a la academia desde Correos. Pronto llegué al punto en que me pedías que abriese el regalo. Sonreí y dejé de leer enseguida. Abrí el paquete (que huele... ¿a ti?) y al abrir la caja surgió la sonrisa que llevo incluso ahora mismo, horas y horas después, tras un examen de órganos judiciales y otro de informática, un plantón (no me lo tomo a mal, blackberry mala... xD), sesión de gimnasio y parte de la tarde medio grogui intentando recuperarme. Lo miré un rato (aprovechando un paso de peatones en rojo, justo ante la Alameda). La sonrisa se hizo más ancha. Cuando conseguí cruzar, enrollé el cordel del colgante alrededor de mi mano y continué con tus palabras. Todavía insistías en que no hiciese trampa y abriese el regalo... Creo que has conseguido inculcarme la paciencia, mi amor, porque ya estaba bien sujeto contra mi palma.

Terminé de leer la carta a la altura de la oficina de Tráfico donde aprové el teórico de moto. Entonces cogí el sobre, el colgante, les saqué una foto en mis manos y empecé a enviarte el mms que sabía que esperabas. Eso casi me llevó el resto del camino. Estaba ante la tienda donde te compré el regalo que todavía no te entregué cuando pulsé "Enviar". Pensé en el beso que me habías dejado sobre la hojas, pensé en besar el papel... Pero deseché la idea... No en ese momento, prefería desearlo todavía más. ¿Soy la misma? Mmmmm, juraría que has tenido un efecto muy grande, muy, muy grande en mí... La chica impulsiva empieza a tomarse las cosas con calma...

Te quiero, reina de mis sueños. Eres dulce, eres tierna, eres intensa, eres complicada, eres sensual y atractiva. Para mí. Quizás no muestres esas facetas muy a menudo... Entonces, más mérito tiene que sólo las compartas conmigo. Y dime, siendo así, ¿cómo podría yo evitar enamorarme de ti, eh? No, no puedo evitarlo. Y ¿sabes qué? Tampoco quiero...



¿Cómo era, chico Turnedo?
"Y emborracharme una vez más yo con tu pelouuu...
Sin importar luego esharte de menos.
Sin INTENTAR luego esharte de menos".

*Miau*

Posted by : Any R 11 Comments
En ocasiones me ocurre algo… Tengo tantas cosas que me gustaría expresar, que la mente se me queda en blanco. Intento hablar, intento escribir, pero no hay manera, todas luchan por ser las primeras en escapar de mis labios o en movilizar mis manos sobre el teclado, dirigir los pasos de mi pluma… Pero ninguna de ellas gana. Entonces tengo que respirar tranquilamente, comenzar a escribir lo primero que se me pasa por la cabeza, pensamiento por pensamiento. Igualito que ahora. Es en ese momento cuando las ideas adquieren un orden determinado y puedo comenzar a plasmarlas.

Aunque este sistema, últimamente, no me vale de mucho. Porque haga lo que haga siempre pienso en ti. Porque lo difícil es concretar qué pienso exactamente de ti. Sí, pienso que me estás volviendo loca. Y que con las cotas de locura que siempre he tenido, considero positivo quedarme como una tonta mirándote, o derretirme con tus palabras… A veces… No… Siempre… De vuelta a casa, hay algún momento en el que alguna canción me hace sonreír (hoy ha sido esa que me encanta de las últimas que te robé). Y entonces todo el mundo se ve de un modo más intenso. Empiezo a mirar las cosas como si las mirases conmigo. Intento imaginarte a mi lado, cogiendo mi mano, sonriéndome (ais… tu sonrisa…), mirando todas las cosas que veo cada día e impregnándolas de ti para cuando no estés conmigo recordarte más nítidamente de lo que ahora te imagino.

Es curioso cómo de pronto alguien aparece en tu vida, se inyecta en tus venas y acaba llegando a tu corazón, para hacerlo latir. Parece mentira que pasases tanto tiempo sin esa sustancia en tus arterias haciéndote vivir la vida de un modo infinitamente más intenso. De pronto miras hacia atrás y las partes de tu vida en las que Ella no aparece se van difuminando hasta convertirse en una película de celuloide gastado. Y recuerdas con total nitidez cada palabra que han enviado sus labios a través del hilo telefónico; o cada vez que has tenido la suerte de ver su sonrisa; o la primera frase que le escribiste; incluso cómo se desbocó tu corazón la primera vez que escuchaste su voz… Sólo deseas fabricar más recuerdos de estos, más grandes, más intensos que cualquier otro que hayas tenido en tu vida. Comparar… Es malo. No se compara. Pero es un error que siempre he cometido. Y curiosamente eso me ha enseñado que la intensidad de los sentimientos es algo curioso. Recuerdo las veces que más intensamente sentí. Y entonces me dices que seguro que ya he sentido esto antes pero no lo recuerdo. Y no puedo evitar comparar. No, no lo he sentido. No esto, no así.

Mmmmmm, tengo ganas de ti, eso está claro. Eres lo primero en lo que pienso cuando abro los ojos cada mañana, deseándote conmigo. Eres lo último que pienso antes de abandonarme al mundo de los sueños, donde siempre voy a buscarte… Eres la constante en mis pensamientos, la reina de mis fantasías. Eres… TÚ.


Posted by : Any R 6 Comments

Y tan Mini… Porque sólo fueron tres días (aunque tengo la sensación de llevar fuera como mínimo una semana) y porque me fui con Mini (o sea, Minimomentos a dar por saco).
Relax, largas caminatas a veces más útiles y a veces más inútiles, playa, paisajes preciosos, reencuentros, nuevos conocidos, ligoteo (no, yo no, yo me dediqué a ponerme roja mientras hablaba contigo por teléfono y alguien gritaba… mmmm ¿sandeces? sobre mí para que tú las escuchases)…

Un gran fin de semana. Paseamos por la Gran Vía (a veces no sabíamos si la de Vigo o la de Madrid, o si nos habíamos colado y estábamos en la Avenida de Lugo), en ocasiones las palmeras me llevaban a Alicante o a Valencia (Mini prefería pensar en Canarias), las casas con terrazas y pintadas de blanco nos trasportaban a Andalucía y hasta juraría que por el puerto nos sentimos como si paseásemos por Barcelona. Sí, lo que da de sí un fin de semana, ¿no?

Y pese a comenzar con la cabeza de Mini golpeándose al entrar en el taxi, no hubo daños que lamentar salvo algunas quemaduras solares (Mini… los pies también necesitan cremita…) y el dolor en las piernas de tantísimos kilómetros recorridos. Y pese a todas las señales, no es tan fácil encontrar a las Heineken, así que no tuvimos mayores problemas de borrachera (salvo por mi afición renovada al Vodka negro… el alcohol perjudica gravemente el sentido de la orientación, lo que es una putada cuando no conoces la ciudad y tienes que volver al hotel…).


¿Minimomentos? Ufffff, unos cuantos. ¿Con cuales me quedaría?


- Ana, sabes que hay una cadena, ¿verdad?
- Sí. Sabes que hay un hoyo, ¿no?
- Sí.
Un paso por encima de la cadena, el siguiente supera el hoyo.
- Me gusta el trabajo en equipo…


********

- (Leyendo) “Propiedad privada, prohibido patinar, prohibido hacer skate, prohibido andar en bici, prohibido andar en moto, prohibido jugar a la pelota, prohibidos los animales…”
- ¿Se puede respirar?
- Mmmmm, no.
- …

********

- Bueno, acuérdate, ahora tenemos que fingir que estamos sobrias.
- Ana, estamos sobrias.
- Mmmm, es cierto…
- (Mini se dirige a recepción decidida, el recepcionista se cuadra para atenderla) Dios, ¿Te has fijado en este suelo? Está borroso. ¿No te parece como estas camisetas de borrachos?
- (Yo me dirijo al ascensor, Mini me sigue, girando bruscamente y cambiando de dirección 180 grados; saludo al recepcionista que mira a Mini con cara de asombro) Pues no sé… Es mármol…
- Sí, pero está borroso.


Y lo mejor de lo mejor… En la playa… Fragmento de conversación captado al vuelo:

“Dale más, más, que ahora se pone más duro… Sí, sigue empujando…”

Colocar una sombrilla es un arte complicado…

Minivacaciones

Posted by : Any R 7 Comments
Me he descubierto pensando por y para ti... Me he descubierto deseando simplemente tu sonrisa ante mis ojos, tu respiración sobre mi cuello al abrazarme... Me he descubierto añorando el tacto cálido de tu piel junto a la mía, la caricia de tus labios sobre mi boca...

Y lo curioso es que no me extraña... Es... Natural... Desde el día en que supe de ti por primera vez, todo contigo ha tomado el camino que debíamos recorrer. ¿No te parece? Cada pequeño paso para acercarnos (o acercarte), cada nuevo obstáculo, cada noche hasta las tantas, cada intento de control (en su mayoría fallidos...), cada charla de horas al teléfono, cada suspiro de tus labios, o de los míos... Todo...

Lo siento, mi reina, pero soy una tonta romántica. Soy una tonta romántica que se ha quedado prendada de ti.

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La lluvia hace que se difuminen los detalles. No te fijas en tantas cosas como normalmente. No ves a esa chica sentada en el fondo del autobús, leyendo un libro, enfrascada, como solías hacer tú. No ves al perro callejero, con todas las costillas marcadas y robando de la basura un mendrugo de pan duro para alejarse corriendo a comerlo a algún rincón seguro. No ves cada flor, acercándote a fotografiarla pensando en ella... En ti...

El móvil reproduce una de tus canciones, una de las últimas que te robé... Una que siempre me hace sonreír, que me hace tenerte más presente si cabe... Y pienso en tus labios, en tu piel, en tus manos sobre mí... Y el temblor de mi cuerpo ya no se debe a que haga fresco, a que esté empapada por la lluvia... El temblor de mi cuerpo se debe a ti. Y sólo a ti. Como siempre... Colonizas mis pensamientos.


(L)



Por y para ti

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El dolor se hizo más intenso. Mucho más intenso. Todo el mundo a mi alrededor empezó a girar. Y comenzaste a desvanecerte como si tan sólo hubieses sido un sueño. Como siempre...


- No... No te vayas...



Agachaste la cabeza, podría jurar que había lágrimas en tus ojos. Tampoco querías irte. La rabia inhundó mis pulmones cuando grité tu nombre al cielo, en el preciso instante en que tu sombra se fundía con el aire. Pese al dolor, golpeé con los puños en la tierra y me levanté. Recogí la espada del suelo y comencé una frenética carrera entre la maleza, arañando mi piel con más espinas, arrancando retazos de mi capa, salpicando de sangre el verdor que me rodeaba. Continué corriendo hasta la extenuación, hasta que sentí que el dolor podría conmigo, hasta que el veneno comenzó a hacer efecto en cada una de las heridas. Quizás así volverías... Quizás así podría volver a besarte... Pero... ¿De qué serviría si al despertar ya no estarías?

Apreté el paso aunque todos mis músculos se negaban a responderme. Resonaba en mis oídos una única frase "cuando no pueda seguir el cuerpo, es cuando debe seguir la cabeza". Y pese a que todo me daba vueltas, pese a que el mundo comenzaba a difuminarse como lo habías hecho tú segundos... minutos... horas antes... Mi determinación fue suficiente para seguir corriendo, esquivando caminos intransitables, saltando maleza, blandiendo la espada para abrirme paso...




No sé cuanto tiempo continué con la frenética marcha. Cuando quise darme cuenta, los árboles comenzaron a escasear, el camino se hizo más amplio y al fondo la silueta de un enorme caballo de batalla negro me aguardaba. No dejaba de bufar, se había puesto demasiado nervioso al oler mi sangre. Se acercó todo lo que pudo al borde del bosque para recogerme, justo a tiempo. Me desplomé agarrándome a la silla, traté de subir, pero quedé tumbada sobre el vientre. El veneno continuaba deslizándose por mi torrente sanguíneo, así que parecía una utopía hasta pensar. Lo mejor sería cerrar los ojos y abandonarme a los cuidados de Turnedo. Él me llevaría a un lugar seguro. Él continuaría caminando por mí. Yo me dedicaría a soñar de nuevo contigo, llenándome de rabia al despertar y descubrir que de nuevo te desvanecerías, pero sabiendo en lo más profundo de mi alma que a cada instante estoy un poco más cerca de tu piel. La rabia se apagará algún día al contacto de tus labios con los míos.



Y en mi alma permanecerá grabada la imagen de ese beso y de tu voz susurrando en mi oído: "Mi amor..."


FIN



El Bosque de los Sueños. Parte III.

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Sentí el aroma antes de poder abrir los ojos. Olía a humedad, a verdor, a tierra y... y a perfume de mujer... Un aroma dulzón que se internaba en todo mi ser... Mi cabeza todavía latía bajo el influjo del veneno. Parecía como si un furioso martillo golpease mis sienes con una fuerza imparable. Llevé las manos a la frente para intentar contener las acometidas. Decidí abrir los ojos y la luz del sol filtrada por las hojas de los árboles me acuchilló las retinas.

Entonces tu sombra me atrajo. Estabas sentada sobre una de las piedras caídas de la casa, sosteniendo una inflorescencia de un diente de león. Sin mirarme, comenzaste a soplar suavemente hasta que la última de las semillas salió volando hacia la espesura. Fue entonces cuando clavaste tus ojos marrones en mí. Y mi corazón empezó a latir con más fuerza. Apreté los dientes para que los golpes en las sienes no me hiciesen chillar e ignorando el dolor me levanté y avancé hacia ti. Sonreíste... Y toda mi fuerza vaciló, haciéndome caer de rodillas a tu lado. Apenas me atreví a rozar con mi mano tu rodilla. Fuiste tú la que acarició mi mejilla y se arrodilló frente a mí, fuiste tú la que sostuvo mi mano y la llevaste a tu pecho para que sintiese tu corazón, fuiste tú la que se acercó para susurrarme: "Mi amor...".

Y entonces, fui yo quien te besó.




TO BE CONTINUED



Sé que te gusta la música de piano...

El Bosque de los Sueños. Parte II.

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Tuve que desmontar cuando comenzaron a aparecer los árboles. La maleza era demasiado frondosa como para continuar sobre la grupa de Turnedo. La única posibilidad era dar un rodeo por el bosque. Sin embargo, algo me decía que tenía que atravesar aquel lugar. Agarré las riendas y acerqué la frente del caballo a la mía.


- Bordea el bosque. Espérame a la salida.


Bufó, relinchó y a desgana, golpeando con fuerza los cascos contra el suelo, salió galopando para seguir los límites de la arboleda. Obediente, pese a su terquedad. Adoraba a aquel enorme corcel negro de frente plateada.

Encaré el comienzo de la frondosa vegetación y una sensación de peligro me recorrió la espina dorsal. Desenfundé la espada y avancé entre los árboles, sintiendo cómo las espinas de las zarzas se clavaban en mi piel. Ignoré las punzadas de dolor y continué caminando, abriéndome camino con el filo de mi arma cuando era necesario.

A cada paso, la vegetación se hacía más y más densa. En ocasiones me costaba atravesarla. Pero haciendo uso de la espada, ningún obstáculo resultaba insalvable. Cuando atravesé una última barrera de zarzas, una de las espinas se clavó profundamente en mi brazo, arrancándome un quejido. La arranqué, provocando una pequeña hemorragia que pronto pararía de sangrar. O eso creía yo... Encontré la casa abandonada cuando los párpados comenzaban a pesarme.


Necesitaba tomarme un descanso. Necesitaba cerrar los ojos y dejar que mi cuerpo repusiese fuerzas... Necesitaba... No... jamás había necesitado detenerme a descansar... Pero... Miré el brazo y el color negruzco alrededor de la herida de la espina me indicó la causa de mi excesivo cansancio. El veneno corría por mi corriente sanguínea tan rápido que ya no había remedio. Me desmayaría pronto... Lo último que vi al caer al suelo fueron las paredes de la casa en ruinas.




TO BE CONTINUED



Recuerdo a un profesor de la facultad cantando esta canción, ¡qué recuerdos!

"Hay un lugar mucho más allá del sol
donde mi reino acaba en tu corazón,
donde los sueños se hacen realidad
y una leyenda nació grabada a fuego en mi piel"

El Bosque de los Sueños. Parte I.

Posted by : Any R 4 Comments
Hoy es un intermedio entre tú y yo.

No puedo (ni quiero) quitarme de la cabeza la idea de suprimir el día de hoy de algún calendario. Quizás el año que viene. O el siguiente. O cada uno de ellos en adelante…

Contigo el tiempo ha dejado de funcionar de la manera habitual. Se ha transformado en la distancia que nos separa, interponiéndose como una barrera física, psicológica y emocional. Sin embargo, sigue pasando de largo. A fin de cuentas, es tiempo… Y a medida que avanza, aunque no lo notemos todavía, estamos más y más cerca. Hasta que pueda respirar tu aliento…

Cada día se eriza más mi piel al pensar en el contacto con tus manos. Cada vez se me resecan más los labios a falta de tus besos. Parece que ha pasado tanto tiempo. Parece que fue ayer aquel primer “me apeteces”. ¿Qué pasa con los segundos? ¿Qué ocurre con los días? ¿Se han vuelto tan locos como yo por ti? Nos cercan, celosos de las atenciones que me prestas, y nos engañan diciéndonos que hace media vida que nos conocemos, sin que haya transcurrido apenas medio año desde que escuché tu voz por primera vez.

Quizás la fórmula de tu sonrisa no sea E=mc2, pero la relatividad sí que nos envuelve más de lo que podríamos llegar a entender/desear. Porque el tiempo también quiere bailar contigo, con nosotras, entre las dos… Y le dejaré… Dejaré que disfrute de ti lo estrictamente necesario. Porque cuando se le acabe el tiempo al tiempo… Estaré a tu lado pidiéndote la mano para llevarte al centro de la pista y comenzar esa danza que deseamos desde el primer momento.




P.D: Gracias a las que me felicitaron ayer. Sí, fue mi cumpleaños. Pero no me gustan los típicos posts de cumpleañera… Así que simplemente ignoré el día. No suele ser mi favorito del año...
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- Tengo algo para ti.

- ¿Ah sí? ¿Y qué es?

- Mmmmmm, es una sorpresa, no puedo decírtelo.

- Vaya...

- Ven, cierra los ojos... Deja que te lo entregue.


Y así... Sin más preámbulos, sin más vacilaciones, habré perdido el corazón.


¿Qué me decís de esos momentos en los que estarías dispuesta a meter las manos en el pecho y arrancarte el corazón de cuajo para dejarlo en las manos de otra persona? Mmmmm, suena agresivo. Lo es. Suena a tonta romántica. Mmmmm,¿lo soy? Soy romántica, sí, lo admito. ¿Soy tonta? No... Soy TÚ tonta.


Puedo ver la luna al fondo... Inmensa... Es allí a donde vamos. Turnedo relincha con fuerza. No le gusta la idea. Está lejos, es demasiado grande, será peligroso, tardaremos mucho tiempo... Pero le sonrío, acaricio su frente plateada a la luz de la luna y le susurro tu nombre. Es como un bálsamo... Se calma, agacha la cabeza y me permite apoyar la frente sobre la suya. Acaricio su quijada y me responde con un sonoro bufido. Acepta el reto. No hay nada que pueda pararnos. Sin dejar de acariciarle, enfilo mi mirada hacia la enorme luna redonda, llena, colosal y hermosa. Y me parece distinguir en ella tus rasgos... Tus labios, que me vuelven loca. Tiro de las riendas y el corcel me sigue ladera abajo, por la pendiente descendente hacia el centro de una inmensa llanura, tras la cual, con suerte, no sólo encontraré la luna, sino también tu corazón.



Posted by : Any R 13 Comments
Podría ser el resumen o las consecuencias del día de ayer. Mmmmmm, lo es...


Bessy es cruel. Nunca he estado con otra que no haya sido ella. Y sin embargo ella me engaña. Pero la que tiene derecho a cabrearse no soy yo... Y me trata como a un trapo viejo, como a una de esas telas viejas que todo el mundo aparta a patadas. Le digo que me da igual que me engañe... Y accede a bailar conmigo de nuevo. Pero cuando menos me lo espero, me golpea, marcando mi piel con infinidad de moratones. Luego la estrecho entre mis brazos, porque por daño que me haga, yo sigo queriendo volver a verla... Y entonces me demuestra lo posesiva que es... Desea marcarme, se aferra a mi brazo como una loba y me marca el bíceps succionando con fuerza. Mmmmm, sí, estoy un poco loca. No sólo le he puesto nombre a una tabla de surf, sino que considero todos sus actos conscientes. Como la venganza de golpearme el codo con la punta por haberle dicho que sólo me hacía caer para dejarme en ridículo. Me gusta el surf. Y me gustan los días con mi profe. Música dance a tope en el coche, perdiéndonos por carreteras secundarias, teniendo que dar la vuelta al llegar a una pista sin salida que da a un campo de tiro, o a una playa, o a una cala del tamaño de mi cocina...

Por la noche... Mmmmmm, sólo recuerdo vodka negro... Sólo eso... No, en realidad lo recuerdo absolutamente todo. A pesar de la ínfima cantidad de sangre que acabé teniendo en el alcohol de mis venas. Ayer me empapé en vodka negro. Y realmente... No fue una mala noche en absoluto. Pese a sus momentos de bajón, sus pequeñas discusiones, el echar de menos... Mierda, odio echarte de menos... En fin... Habría tanto que destacar de anoche... El inicio de la noche en el Forum vacío, bailando y berreando las canciones a pleno pulmón (con una Mini pegada a la barra, ya que no baila hasta que no esté lo bastante borracha). El momento "Forum sin camiseta" que empieza a convertirse en una tradición. Y más cuando vuelvo del baño (con la camisa puesta otra vez) y dos locas se abalanzan sobre mí para arrancarme la ropa... Las gominolas en el cubata. Las peleas (tengo moratones de los que no es culpable Bessy). La caída del árbol. El chico del Maycar (ay, su Maruxa...). Sí, fue una buena noche. Sobre todo por los abdominales... Porque las risas fueron una constante. Y eso que empecé la noche temiendo cansancio cuando me tiré en el banco del Curruncho... Pero las gominolas me dieron la vida... ¡¡¡Azúcar!!!

¿Minimomentos? No... Mininoche...

- ¿Sabes? Hay amigos en la vida que vienen y van. Pero cuando os miro a vosotras dos, sé que nunca vais a iros... Sois de las que estaréis conmigo siempre.

- Más te vale que sea así. Porque si no, me dedicaré a perseguirte. No soy verde, soy pequeña y te sigo a todas partes...


Todo el fin de semana hablando de ti, pensando en ti, deseándote aquí... Echándote de menos... Tu voz... Deseando escucharla más que nada en el mundo... En fin... Seguiremos cabalgando hasta llegar a ti.



"Donde se acaba mi boca empezarán tus labios"
"Tan pausado, me has mojado,
me has mojado,
me has mojado el corazón por un instante,
tan ausente, tan pausado,
te has mojado el corazón por un instante.
Tan sagrado, tan paciente,
me has mojado el corazón no tan valiente,
si tan profundo, siempre caliente,
me has mojado el corazón y me he enganchado"


"REDUZCO MI ESPACIO AL TUYO"

Afónica y apaleada

Posted by : Any R 77 Comments
Parece que estoy perdiendo esa rutina que tenía de pasar por aquí cada dos o tres días... Ahora es algo más... semanal... Bueno, tampoco es tan malo... Lo único es que se pierden un montón de momentos en las profundas lagunas de mi memoria... Rescataré uno del fin de semana pasado:



- No, no, no... Cuando yo diga que estás loca, tú me respondes: "No, de verdad, que es pequeño, es verde y me sigue a todas partes".

- Sí... - Mini señala la botella de Heineken-. Es pequeña, es verde y me sigue a todas partes.



Momentos como ayer... Ayer... Volviendo a casa después de correr, con las nubes de tormenta amenazando con descargar sobre mí el diluvio universal. Y conteniéndose... No llovió en Santiago. No llovió...


El calor... Mucho calor últimamente... Salgo de casa en camiseta incluso por la mañana temprano... ¿Es el tiempo? ¿Es culpa tuya? Ya no lo sé...



El enorme corcel relincha nervioso. No asustado, pero sí intranquilo. Golpea el suelo de piedra con uno de sus cascos, haciendo tintinear la herradura floja. Tendré que herrarlo de nuevo al llegar a mi destino. ¿Mi destino? Llevo tanto tiempo viajando hacia él que a veces se me olvida que son tus brazos y disfruto simplemente del paisaje, del placer del camino en sí... Porque tanto el destino, como el camino... eres tú.

Golpeo la capa para apartarla de delante de mí. El aire me ayuda, haciéndola ondear a mi alrededor hasta que vuelve a caer bajo su peso. Respiro hondo. Cierro los ojos. Yo también estoy intranquila como Turnedo. Hay algo en el aire... Algo que nos acelera los latidos y nos obliga a redoblar la respiración. Pero tampoco yo tengo miedo. Atravesaré cualquier obstáculo que encuentre, subida a lomos del caballo negro como la noche, recorriendo como una sombra llanuras y bosques.

Agarro con fuerza las riendas y subo de un salto a la silla de montar. Las heridas se han curado. Las cicatrices me recorren la piel, pero hasta ellas desaparecerán. Lo único que quedará en mi cuerpo y en mi alma será el anhelo de ti que me mueve, que da un sentido a mi vida de caballero andante. De princesa caballero andante. Una ráfaga de viento despeina mi cabello y hace que me azote la cara. Sacudo lentamente la cabeza para devolverlo a su lugar y miro de nuevo al horizonte vacío. Clavo el talón en el flanco de Turnedo y le animo: "¡Vamos!". Sus briosas patas se ponen en movimiento, despertando el temblor de la tierra.

En la oscuridad del cielo, la enorme luna brilla, casi completamente llena. Hacia allí nos dirigimos. Hacia la luna... Es nuestra primera parada, antes de llegar a ti. No podemos aparecer en tu palacio sin un presente digno de una reina... De MI reina...


Una semana más

Posted by : Any R 3 Comments

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