Posted by : Any R martes, agosto 04, 2009

Mientras tomábamos la merienda en el campo, uno de los niños encontró un trébol de cuatro hojas. Luego otro... Y en la última clase, con los medianos, una le regaló un tercer trébol a una amiga. Sonreí.

- ¡Guárdalo que trae suerte!

Llegué a casa agotada. De hecho ahora mismo abro la boca en bostezos inmensos, con ganas de dejarme caer sobre el sofá, sobre la cama, o cualquier superficie blanda y dejarme arrastrar al mundo de los sueños. Quizás tenga suerte y me lleve hasta ti. Pero no, tengo cosas que hacer... Y no puedo dormirme ni metafórica ni literalmente... Así que a resistir.

Salí a pasear al perro, por la zona donde siempre encuentro cientos y cientos de tréboles. Y allí estaba, saludándome... Me agaché y lo sustuve entre mis manos. Pero antes de arrancarlo, sonreí, lo solté, me levanté, saqué el móvil del bolsillo y...



Y tras hacer esta foto continué andando, dejándolo atrás. ¿Por qué? Lo único que podía pensar con la sonrisa grabada en el rostro mientras caminaba dejando que Pancho tirase de mí, era que ya tengo toda la suerte que pueda desear. Te tengo a ti...


Cambiaría algunas partes de la canción... Yo no te diría que eres mi mitad. Te diría que eres mi puzzle... ;P

8 comentarios por lo de ahora.

  1. Precioso final.
    Precioso!!

    Un besito.

  2. ¡Que bello! cotidianidades que se salen de contexto para hacernos sentir de ensueño.

    Un beso.

  3. Angus says:

    Me gusta muchísimo.

  4. Yo no mato, es la vida que es muy perra la que mata por mi...

  5. *mUssA* says:

    La suerte no se arranca. La suerte se encuentra y se cuida :)

  6. dintel says:

    Yo tenía un trevol de cuatro hojas plastificado y lo regalé.

  7. Any says:

    Yo regalé unos cuantos plastificados también... :)

  8. Ninguno says:

    Me gusta como cuentas las cosas.. espero que el trebol te de suerte para seguir asi :)

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