Archive for marzo 2010

Hace unos años, en tercero de carrera, creo, quisimos hacer un documental sobre el voluntariado en la Protectora de Animales y Plantas de Santiago. Sin embargo, cuando llegamos allí para recopilar información, nos encontramos a una excavadora a punto de tirar el lugar. No salía rentable, así que habían vendido el terreno que albergaba a casi 300 perros, algunos gatos y hasta una oveja. La solución había sido la creación de una Perrera Municipal. Así que en lugar de un documental, sin quererlo, nos vimos reducidos a un reportaje sobre el cierre de la protectora a pesar de la necesidad que había de que existiese.

Pensaréis, a esta se le cruzó un cable, ¿eso ahora a qué coño viene?

Viene a que estoy harta de cómo trata la gente a los animales. Sin ir más lejos, mis vecinos. Cuando llegué a este barrio, en la casa de al lado tenían a tres pastores belgas preciosos encerrados en un recinto de unos dos metros cuadrados del que no salían ni para que les limpiasen la mierda. Eran madre, padre e hijo. El padre se volvió loco y acabó matando a los otros dos... No sé que harían con él después, era demasiado pequeña para recordarlo. Luego ese lugar pasó a ser ocupado por una boxer que hasta hacía poco llevaba la mejor vida del mundo... Tenía por dueño a un niño que la quería con locura y la sacaba a pasear continuamente. Pero ese niño murió en un desgraciado accidente y sus padres no se hicieron cargo del animal, que se vio privado de todo el cariño con que lo habían criado. Murió poco a poco de pena aullando sin que nadie le hiciese caso. En esa misma casa, hace como diez años que compraron un husky siberiano y lo encerraron en un enrejado de dos metros por uno. Cruel, ¿verdad? Pues un poco más tarde le trajeron a una hembra. Dos por el precio de una, en el mismo espacio. Sacaron una pasta vendiendo los cachorros hasta que ella murió de puro estres. Se le caía el pelo, se volvía loca y atacaba a su compañero constantemente hasta que finalmente apareció muerta una mañana. Pero él sigue ahí, con úlceras por todas partes y aullando continuamente, recibiendo por ello los improperios del resto de los vecinos, que en lugar de lamentar su situación lamentan las molestias que produce.

Cambiamos de tercio y sin que sirva de precedente saltamos la casa en la que tienen a tres perros encerrados en un enrejado de 4x4. Llegamos a una casa con una huerta amplia en la que siempre se ve corretear a una perrita palleira preciosa. Está bien cuidada, le dan de comer y tiene un lugar seco en que dormir en el garaje. No está tan mal, ¿no? Pero es que en esa misma casa tienen un bulldog francés. ¿Corretea por la huerta y duerme en el garaje? Me temo que no. Bueno, en ocasiones sí la dejan ir a corretear con su "amiga". Pero habitualmente la sacan a pasear por el barrio. Pero es normal, ¿no? Es una perra más cara. ¿Qué cuesta llevar dos correas y sacar a las dos? ¿Por qué se les da ese trato tan diferenciado? Hoy fue el colmo cuando veo bajar a uno de los dueños con la bulldog y atento a ver qué come, qué escarba, qué olisquea, aparta de una patada a la otra, que simplemente pedía un poquito de cariño y atención.

Sinceramente, hay gente que da asco.

Ahora entiendo los comentarios de mis vecinos cada vez que me ven sacar al perro. "¡Qué suerte tiene Pancho, que lo pasean tanto!"


Banda sonora de nuestro documental: Abandonados.

Insensibilidad

Posted by : Any R 7 Comments
En este último año, es más, en estos últimos días, he aprendido un montón de cosas. Algunas ya las sabía y las he ido recordando... Otras, son demasiado nuevas y todavía me cuesta acostumbrarme a ellas...

He aprendido que es la gente que más cerca está de ti, en la que confías, a la que quieres, la que es capaz de destrozarte el alma con una sola frase... Y que cuando empiezan a escupir es difícil que se detengan, dejándote un poquito más abajo que la altura normal del suelo: hundida.

He descubierto que a veces pasas por la vida de la gente como una estela, que pese a lo mucho que hayan podido marcarte a ti, no han recibido nada de tu lado y te olvidan con una facilidad pasmosa. Tan deprisa y tan fácilmente que no tienes que molestarte en pensarlo. Seguramente recuerdo con tanta frecuencia como me olvidan a mí.

He comprendido que las lágrimas no siempre ayudan, que cuando apenas puedes recurrir a otro medio de desahogo, no son suficientes, no te vacían, no te limpian toda la mierda que se ha acumulado hasta que ya no puedes más y dejas que escapen a tu control. Y sobre todo he entendido que no soporto que me vean llorar. De nuevo renace ese conocido orgullo que creía desaparecido en la maraña de auto compasión que a veces me invade.

He aprendido que cuanto más deseas algo, más tienes que esperar para conseguirlo. Puede que sea para que desesperes y que te rindas por el camino. O quizás sea para que al conseguirlo te sientas más orgullosa de ti de lo que lo has estado nunca. Dan igual los motivos, el caso es esperar. Esperar por todo... Esperas a obtener los resultados de más de un año de trabajo, esperas a alguien, esperas para irte de vacaciones, esperas a que te llamen, esperas algún mensaje, esperas un acontecimiento que te arranque de la rutina... E incluso esperas la continuación de un libro... Era lo que me faltaba, comenzar a leer una novela y mosquearme cuando dentro de las tapas veo el título con una coletilla "Primer día". No, no puede ser... Sí, vas a la última página y te lo encuentras allí impreso, riéndose de ti... "Continuará".

He comprendido que necesito salir de aquí. Necesito un par de días, quizás una semana lejos de todo esto para respirar y no sentirme como la lápida de una tumba en suelo no consagrado, al que pocos se acercan y los que lo hacen es para escupir su desprecio. Sé que esto no es así, soy consciente, pero no puedo hacer nada salvo evitar sentirlo. Tengo que irme... Necesito irme...

Por desgracia, también he descubierto que soy incapaz de marcharme. Al final... Me he acostumbrado a esperar. Y sigo esperando...




¡Cuánto he aprendido!

Posted by : Any R 4 Comments
Antes de nada, Pancho ya está en casa. Ese mismo día, después de pasarme casi cuatro horas caminando Santiago arriba, Santiago abajo, cuando me di por vencida y regresé a casa, me estaba esperando en la puerta el muy capullo. Así que no intentéis buscar una mopa con patas por distintos puntos de la España profunda... La tengo yo.


Una vez más en la brecha, amigas. En la brecha, que es donde duele. El Circo del Sol viene a España. Está en Santiago de Compostela tres días. Oportunidad única e irrepetible. Ya es imposible conseguir entradas, pero mi hermano había decidido regalarle cuatro a mi madre para que fuésemos sus tres hijos con ella. ¿Genial, verdad? Pero, una vez más en la brecha, sí... Acabo de preguntarle a mi hermano la fecha de dicho acontecimiento... Es el 24 de abril... Me voy a Madrid el 23... Maldita sea... De nuevo, una vez más en la brecha. Acabará rompiendo...

¡¡¡Una vez más en la brecha!!!

Posted by : Any R 8 Comments
Ante todos los comentarios de ánimo, muchas gracias. El viaje es a Madrid, a rendir las últimas cuentas con lo que llevo un año y algo rumiando... A nivel laboral, por supuesto. Estaré allí una semanita, sobre la tercera semana de abril. Así que aún queda. Pero gracias de todas formas.


Yo soy la inútil. Yo soy la irresponsable y la torpe. Soy la niña pequeña que siempre quiere tener razón pero que no la tiene nunca. Soy la despistada, soy la tonta confiada a la que siempre se la dan con queso. Soy gilipollas con todas y cada una de las letras: G-I-L-I-P-O-L-L-A-S. Sin embargo, soy la que nunca ha dejado escapar al perro. Veréis, si escribo esto es por la sensación en la nariz, ese picorcillo que indica que el lacrimal se está inflamando y que en breve dejará soltar las lágrimas. No quiero, no me apetece y por eso escribo. Así que estáis a punto de ver lágrimas de rabia, de preocupación... De yo qué sé qué más... Aviso, por si acaso.

Mi madre tiene la fea costumbre de sacar al perro sin correa. Vivimos en una zona apartada de la circulación, en una calle sin salida por la que cuando pasan coches es algún vecino o alguien que se ha equivocado y tiene que dar la vuelta. Con mi perra anterior, Nika, no había problema. Se daba una vuelta y regresaba. A no ser que estuviese en celo... Que regresaba un poco más tarde y preñada... Pero en fin... Ese es otro tema. El caso es que Pancho es un capullo. Es un perro demasiado lindo que nunca quiere volver a casa. Siempre quiere dar una vuelta más. La última vez que acabó en la perrera, me dijeron que lo tenían atado con otro perro (que resultó ser de mi profesor, aunque eso es otra historia) para llevárselos, quizás para peleas de perros... También podría pasar que provocase un accidente, es un poco distraído como yo... En cuyo caso, la responsabilidad civil recaería sobre su dueña legal... ¿Mi madre? No. Yo. Imagináos tener que pagar los gastos de un accidente a sueldo 0 y gastos... Bueno, no me meto en mis gastos... Así que... ¿Qué hago? ¿Me siento tranquila y espero a que el perro vuelva como propone mi madre? Y lo peor no es la posibilidad de que lo maten, de que me caiga un accidente, de que tenga que pagar otra vez más los portes de la perrera... No, lo peor es que sé que no será la última vez. Que tras las broncas, las charlas los gritos cuando ya no me oyen de ninguna otra manera, la culpa de que el perro haya escapado es mía. Ya sea un "tienes que educarlo mejor" o un "tenías que haberlo paseado tú"... ¿Qué coño pretenden? De verdad... No quiero que paseen al perro. ¡De hecho se lo prohíbo! No me vale de nada que me quiten la responsabilidad del paseo de la mañana si luego me paso media hora dando vueltas con el coche antes de irme al médico para ver si lo encuentro... Que por 15 minutos de paseo me han jodido media hora y toda la tarde que me pase recorriendo la ciudad a ver si tengo suerte y lo veo yo antes que los de la perrera...

Bien, todas mis buenas intenciones para recuperar mi creatividad esta tarde, poner en orden mi cuarto y reorganizar mi vida un poco al garete para perder la tarde buscando a un perro que no aparecerá hasta que la perrera me llame para decir que lo tienen allí...

De verdad... ¿Tanto le cuesta a la gente hacer las cosas bien para evitar estas cosas? O al menos reconocer que tienen la culpa y dejar de echármela a mí, joder, que saben que grito, pero al final me la quedo... Menudo día que llevo...


Por cierto, si alguien lo ve, que le pegue una patada en el culo y que me lo mande para casa...

Posted by : Any R 2 Comments
Llevo dos días teniendo sueños desagradables. No llegan a ser pesadillas, pero no quiero tenerlos y me despierto a cada poco. Intento volver a dormirme imaginando cosas agradables, pero al final siempre se me cuela algún pensamiento que me hace retomar el hilo de los acontecimientos soñados. Vaya mierda, ¿no? Pero bueno, sobreviviré...

También ha vuelto a llover tras dos días de calma. Lástima... Ayer estaba un día genial para correr. Si se hubiese mantenido mañana habría sido agradable... Pero supongo que tocará mojarse. Luego a casa y a la ducha... Está bien... Al menos saldré a correr, que ya lo echaba de menos.

Por otra parte comienza la recta final... Ya hay hasta fecha... Ufff... Ayer averiguarlo fue como encender la mecha de una bomba... Ya tengo los billetes de avión, he alertado a mi prima para que me reciba y supongo que avisaré a la gente que conozco por allí al menos para tomar algo. Me quedaré toda una semana, así que habrá tiempo... Ocurra lo que ocurra, llegamos al final por fin, tras todo un año (más de un año) de idas y venidas, de interminables carreras en las pistas, de mañanas en el gimnasio con charlas entre máquina y máquina, de clases, de tests, de viajes en bus, de alegrías y penas... Un año lleno de buenas experiencias, sí señor... Esperemos que los siguientes años sean distintos, pero guiados por el mismo camino. Nuevas experiencias lejos de casa. Ojalá sea posible alcanzarlo...


Y por cierto... ¡¡¡Es increíble que nunca escuchase hablar de esta joya!!! Tuve que encontrarla por casualidad hace algún tiempo... No me digáis que no es lo nunca visto... xD

Sueños desagradables

Posted by : Any R 10 Comments

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