Archive for febrero 2010

Debo estar más tonta de lo normal... Que ya suele ser mucho. Me encontré tontamente con esta canción y me he quedado como una idiota escuchándola... Una vez y otra y otra... ¿Estoy enamorada?

Recuerdo haber escrito un post sobre el tema... (vaaaaaale, lo busco... aquí está...). El caso es que no he cambiado de opinión. Desde entonces he conocido unas cuantas chicas más, he intentado seducir a alguna que otra, han intentado conquistarme a mí... En fin, que he aprendido muchas cosas, pero me quedo con ese concepto.

Así que, si me repito la pregunta, podría contestarla sin problemas. ¿Estoy enamorada? No. Nunca había encontrado a nadie que me haga sentirme como ella. Nunca había tenido tantas ganas de estar con alguien, de poder ganarme el "amor" (que no el cariño, ojo) de una persona... Nunca había tenido tantas ganas de enamorarme. Pero no puedo estar enamorada... Eso ocurre, quizás a los dos años... Quizás cuando mucha gente dice que se acaba el amor y que es realmente cuando puedes hacer que este empiece en serio, cuando se va enfriando la pasión. Bueno... Intentémoslo...

Seguiré tratando de ganarme un amor no demasiado fácil de conseguir... Poco a poco, paso a paso, día a día... Intentaré ganarme ese sentimiento tan jodido en el que a veces dejamos de creer, que en ocasiones necesitamos más que nada, que de vez en cuando nos maltrata hasta hacernos polvo, que contadas veces nos lleva en vuelo directo al cielo sin escalas...

Quiero ese viaje al paraíso para dos... ¿Quieres venir conmigo?


Posted by : Any R 6 Comments


Sigue lloviendo. Pero no lloviendo de que caen cuatro gotas... Sigue lloviendo de ríos que se desbordan e inundan prados, montes, casas... Esto es Galicia, señoras y señores... Bueno, más bien esto es Santiago... De cuando en cuando se abren las nubes y caen a plomo unos rayos de sol. Pero no demasiado amenudo...

Entre tanto psicotécnico, inglés, personalidad... Llevo un mesecito de darle muchas vueltas a la cabeza. Porque para no pensar en todo esto cuando salgo de las clases, me enfoco en mí, en la vida que llevo, en todo lo que ha ocurrido en los últimos años... Pienso y recuerdo y revivo... Pienso en que ya se ha cumplido un aniversario de aquel día en que comencé a hablar por el msn con una chica que me encantaba... Recuerdo que en algún momento, tras horas y horas hablando, surgió un primer "me apeteces..." que cambió la manera en la que nos veíamos... Revivo el instante en que se acercó a mí para besarme por primera vez... No dejo de cerrar los ojos y tratar de sentirlo... Me he dado cuenta de que este último año mi vida ha girado en torno al futuro... En torno a una mujer a la que quiero conquistar, en torno a unos exámenes que aprobar, en torno a un momento en que tendré que dejar todo atrás...

Y lo mejor es que me muero de ganas por afrontar ese paso en mi vida... Por afrontar ese dejarlo todo atrás (por supuesto conservando lo imprescindible como algunas amigas y a la familia) y salir volando alto y lejos... Lejos, lejos, lejos... ¿Quién sabe? 539 km para empezar... ¿508 más después? Ojalá...


Un paso

Posted by : Any R 3 Comments


Sí, lo admito... Me gusta la canción que nos representará este año en Eurovisión. Me gusta el tonillo de vals, me gusta el estribillo pegadizo y sobre todo me gusta la letra. Porque sí, me considero fanática de esos pequeños detalles. Son lo que realmente importa, ¿no? Para mi gusto sí.

Puedes regalar una rosa de vez en cuando... O puedes dedicar una canción... Puedes hacer un dibujo, copiar una frase de un libro que te ha gustado para que ella la lea también sabiendo en qué pensabas mientras lo hacías, grabarle un CD, dejarle algún mensaje escondido en un mail, o simplemente decirle un "te quiero" cuando creas que lo necesita... O cuando lo necesites tú... Me gusta fijarme en las pequeñas cosas y conseguir que una persona se sienta especial cuando realmente lo es para mí. Esa quizás es la manera de mantener a alguien a tu lado. O quizás no... A veces no funciona... Pero yo no puedo dejar de ser como soy, no puedo evitar preparar una ensalada si a ti te da pereza... Un pequeño detalle, una tontería, algo pequeñito...

Pues sí, me gusta esa canción.

Y me gustan tus pequeños detalles...


Detallista

Posted by : Any R 4 Comments
Cuando volvía a casa, iba escuchando sonidos que realmente no se estaban produciendo. ¿Cómo es eso posible? No lo sé... Escuché cómo una tabla caía contra el asfalto, pero al mirar, no había tabla... Apenas había asfalto... Un estallido de una bolsa de plástico, gritos de gente inexistente... Quizás estoy más distraída de lo que pensaba...

Llueve. Llueve y hace viento. Me he quedado sin paraguas, de hecho. El aire me zarandeó como a un trapo y lo destrozó en mis manos. Varias veces... Lo dejé en el penúltimo contenedor antes de llegar a casa. Por suerte en ese preciso momento dejó de llover... Esto es Santiago, los temporales aquí son normales... Ya debería haberme acostumbrado después de 24 crudos inviernos, 24 tímidos veranos... Pero nunca te acostumbras de todo a nada. A nada...

Por supuesto he llegado a casa con el pantalón empapado. Y al quitármelo he descubierto que está roto. Era mi favorito... Uno de los pocos que me quedaban que me gustase ponerme... Bueno... Uno menos... (La zona por la que se rompió es inarreglable, sino lo intentaría...). Pero al menos he llegado a tiempo... A tiempo de... Mmmmm, nada...

Lo jodido es que estoy de putísima madre. Llevo todo el día sin poder parar de reír... Si no es por las vueltas de mi paraguas es por los minimomentos... Y sino, siempre encuentro algún motivo. Y me gusta, porque quiero estar bien y veo que lo estoy consiguiendo. Quizás después de una ducha y de una tarde memorizando truquillos para psicotécnicos me sienta todavía mejor.



Día extraño

Posted by : Any R 3 Comments



Suspiró y apoyó la cabeza en la fría piedra tras su espalda. La luna se reflejaba como pocas veces antes lo había hecho en las paredes de jade. Las hechiceras le augurarían una maravillosa coronación. Ella sólo podía fijarse en el halo rojizo que se extendía alrededor del astro. Parecía sangre tiñendo los rayos de plata. Cerró los ojos para alejar sus pensamientos del temor, aunque eso sólo le dejaba espacio para dirigirlos hacia sí misma. Después de tantos años, sería ella quien gobernase el reino. Lo tenía todo. Tenía a su pueblo, tenía el Palacio de Jade, tenía la corte, sus joyas, su caballo… Todo.

Una lágrima escapó del párpado lentamente, surcando su mejilla. Se arrebujó en la capa y dejó que su pierna colgase del balcón hacia el inmenso vacío bajo la torre. ¿Por qué tenía que sentirse así si lo tenía todo? ¿Por qué estaba tan vacía? A su mente acudió el corazón de la vitrina, el corazón ausente. Había desaparecido en manos de alguien a quien ya había desterrado de su mente. Pero no había olvidado la sensación de sus besos, de sus abrazos, de creerse amada… Comenzó a sentir más frío todavía. ¿Cuánto tiempo había pasado desde entonces? Acarició sus labios con las yemas de sus dedos y el cosquilleo que despertó la obligó a regresar de nuevo a la realidad.

Proyectó sus sentidos hacia el interior del palacio y sintió la agitación. Sin duda la estarían buscando. Todavía había detalles que ultimar, documentos que firmar, manos que estrechar, relaciones que vincular… Tantas responsabilidades… Tan agobiante… Pero era su deber. Sería su deber a partir de entonces, siempre, sin disculpa, sin excusas… Comenzó a recoger la pierna que colgaba, pero un fugaz pensamiento acudió antes de que apoyase la bota de cuero sobre el alfeizar del balcón… Un paso… Sólo eso… Y dejaría de sentir para siempre… Sus ojos permanecieron clavados en la oscuridad de la noche, mientras todo su cuerpo se tensaba contra su mente y adoptaba una posición defensiva, como un animal salvaje luchando por su vida. El aire escapaba demasiado rápido de sus pulmones, el corazón batía en su pecho como un tambor de guerra, la cabeza le daba vueltas… Sólo un paso… Un solo paso…

- ¿Mi señora?

La voz de la sirvienta en la puerta de su cuarto rompió el magnetismo del momento, la fuerza de atracción tan poderosa que el olvido ejercía desde la inmensidad de la noche. Bajó lentamente una pierna, después la otra y finalmente se apoyó sin aliento en la fría piedra verde.

- Oh, estáis aquí, mi señora. Vuestra madre os está buscando.

- Decidle que ya voy. Dadme sólo un minuto.

La sirvienta dudó un instante, pero incapaz de entender la magnitud de los sentimientos que ondeaban alrededor del balcón. Finalmente se alejó, asustada, quizás. La princesa de Jade suspiró y pasó la mano por el cuello sudoroso. Jamás había tenido que hacer un esfuerzo tan grande por conservar su vida. Jamás había batallado tan duramente contra sí misma. Pero sabia una cosa… Quizás le pesase haber ganado.




Prolongando lo inevitable

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