Posted by : Any R lunes, febrero 22, 2010

Cuando volvía a casa, iba escuchando sonidos que realmente no se estaban produciendo. ¿Cómo es eso posible? No lo sé... Escuché cómo una tabla caía contra el asfalto, pero al mirar, no había tabla... Apenas había asfalto... Un estallido de una bolsa de plástico, gritos de gente inexistente... Quizás estoy más distraída de lo que pensaba...

Llueve. Llueve y hace viento. Me he quedado sin paraguas, de hecho. El aire me zarandeó como a un trapo y lo destrozó en mis manos. Varias veces... Lo dejé en el penúltimo contenedor antes de llegar a casa. Por suerte en ese preciso momento dejó de llover... Esto es Santiago, los temporales aquí son normales... Ya debería haberme acostumbrado después de 24 crudos inviernos, 24 tímidos veranos... Pero nunca te acostumbras de todo a nada. A nada...

Por supuesto he llegado a casa con el pantalón empapado. Y al quitármelo he descubierto que está roto. Era mi favorito... Uno de los pocos que me quedaban que me gustase ponerme... Bueno... Uno menos... (La zona por la que se rompió es inarreglable, sino lo intentaría...). Pero al menos he llegado a tiempo... A tiempo de... Mmmmm, nada...

Lo jodido es que estoy de putísima madre. Llevo todo el día sin poder parar de reír... Si no es por las vueltas de mi paraguas es por los minimomentos... Y sino, siempre encuentro algún motivo. Y me gusta, porque quiero estar bien y veo que lo estoy consiguiendo. Quizás después de una ducha y de una tarde memorizando truquillos para psicotécnicos me sienta todavía mejor.



3 comentarios por lo de ahora.

  1. ...despues me cuentas como va la tarde y como es eso de memorizar trucos para pscotécnicos xD

  2. мιиι says:

    Me gusta verte bien, me gusta que estés bien, me gustan los minimomentos. Para mí los días extraños tienen su encanto desde que te conozco.

    Un abrazo, mi niña.

  3. MH says:

    Puede que el culpable de los ruidos fuese el viento.
    Muxuxxxx

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