Sentí el aroma antes de poder abrir los ojos. Olía a humedad, a verdor, a tierra y... y a perfume de mujer... Un aroma dulzón que se internaba en todo mi ser... Mi cabeza todavía latía bajo el influjo del veneno. Parecía como si un furioso martillo golpease mis sienes con una fuerza imparable. Llevé las manos a la frente para intentar contener las acometidas. Decidí abrir los ojos y la luz del sol filtrada por las hojas de los árboles me acuchilló las retinas.
Entonces tu sombra me atrajo. Estabas sentada sobre una de las piedras caídas de la casa, sosteniendo una inflorescencia de un diente de león. Sin mirarme, comenzaste a soplar suavemente hasta que la última de las semillas salió volando hacia la espesura. Fue entonces cuando clavaste tus ojos marrones en mí. Y mi corazón empezó a latir con más fuerza. Apreté los dientes para que los golpes en las sienes no me hiciesen chillar e ignorando el dolor me levanté y avancé hacia ti. Sonreíste... Y toda mi fuerza vaciló, haciéndome caer de rodillas a tu lado. Apenas me atreví a rozar con mi mano tu rodilla. Fuiste tú la que acarició mi mejilla y se arrodilló frente a mí, fuiste tú la que sostuvo mi mano y la llevaste a tu pecho para que sintiese tu corazón, fuiste tú la que se acercó para susurrarme: "Mi amor...".
Tuve que desmontar cuando comenzaron a aparecer los árboles. La maleza era demasiado frondosa como para continuar sobre la grupa de Turnedo. La única posibilidad era dar un rodeo por el bosque. Sin embargo, algo me decía que tenía que atravesar aquel lugar. Agarré las riendas y acerqué la frente del caballo a la mía.
- Bordea el bosque. Espérame a la salida.
Bufó, relinchó y a desgana, golpeando con fuerza los cascos contra el suelo, salió galopando para seguir los límites de la arboleda. Obediente, pese a su terquedad. Adoraba a aquel enorme corcel negro de frente plateada. Encaré el comienzo de la frondosa vegetación y una sensación de peligro me recorrió la espina dorsal. Desenfundé la espada y avancé entre los árboles, sintiendo cómo las espinas de las zarzas se clavaban en mi piel. Ignoré las punzadas de dolor y continué caminando, abriéndome camino con el filo de mi arma cuando era necesario.
A cada paso, la vegetación se hacía más y más densa. En ocasiones me costaba atravesarla. Pero haciendo uso de la espada, ningún obstáculo resultaba insalvable. Cuando atravesé una última barrera de zarzas, una de las espinas se clavó profundamente en mi brazo, arrancándome un quejido. La arranqué, provocando una pequeña hemorragia que pronto pararía de sangrar. O eso creía yo... Encontré la casa abandonada cuando los párpados comenzaban a pesarme.
Necesitaba tomarme un descanso. Necesitaba cerrar los ojos y dejar que mi cuerpo repusiese fuerzas... Necesitaba... No... jamás había necesitado detenerme a descansar... Pero... Miré el brazo y el color negruzco alrededor de la herida de la espina me indicó la causa de mi excesivo cansancio. El veneno corría por mi corriente sanguínea tan rápido que ya no había remedio. Me desmayaría pronto... Lo último que vi al caer al suelo fueron las paredes de la casa en ruinas.
TO BE CONTINUED
Recuerdo a un profesor de la facultad cantando esta canción, ¡qué recuerdos!
"Hay un lugar mucho más allá del sol donde mi reino acaba en tu corazón, donde los sueños se hacen realidad y una leyenda nació grabada a fuego en mi piel"
jueves 16 de julio de 2009
Hoy es un intermedio entre tú y yo.
No puedo (ni quiero) quitarme de la cabeza la idea de suprimir el día de hoy de algún calendario. Quizás el año que viene. O el siguiente. O cada uno de ellos en adelante…
Contigo el tiempo ha dejado de funcionar de la manera habitual. Se ha transformado en la distancia que nos separa, interponiéndose como una barrera física, psicológica y emocional. Sin embargo, sigue pasando de largo. A fin de cuentas, es tiempo… Y a medida que avanza, aunque no lo notemos todavía, estamos más y más cerca. Hasta que pueda respirar tu aliento…
Cada día se eriza más mi piel al pensar en el contacto con tus manos. Cada vez se me resecan más los labios a falta de tus besos. Parece que ha pasado tanto tiempo. Parece que fue ayer aquel primer “me apeteces”. ¿Qué pasa con los segundos? ¿Qué ocurre con los días? ¿Se han vuelto tan locos como yo por ti? Nos cercan, celosos de las atenciones que me prestas, y nos engañan diciéndonos que hace media vida que nos conocemos, sin que haya transcurrido apenas medio año desde que escuché tu voz por primera vez.
Quizás la fórmula de tu sonrisa no sea E=mc2, pero la relatividad sí que nos envuelve más de lo que podríamos llegar a entender/desear. Porque el tiempo también quiere bailar contigo, con nosotras, entre las dos… Y le dejaré… Dejaré que disfrute de ti lo estrictamente necesario. Porque cuando se le acabe el tiempo al tiempo… Estaré a tu lado pidiéndote la mano para llevarte al centro de la pista y comenzar esa danza que deseamos desde el primer momento.
P.D: Gracias a las que me felicitaron ayer. Sí, fue mi cumpleaños. Pero no me gustan los típicos posts de cumpleañera… Así que simplemente ignoré el día. No suele ser mi favorito del año...
viernes 10 de julio de 2009
- Tengo algo para ti.
- ¿Ah sí? ¿Y qué es?
- Mmmmmm, es una sorpresa, no puedo decírtelo.
- Vaya...
- Ven, cierra los ojos... Deja que te lo entregue.
Y así... Sin más preámbulos, sin más vacilaciones, habré perdido el corazón.
¿Qué me decís de esos momentos en los que estarías dispuesta a meter las manos en el pecho y arrancarte el corazón de cuajo para dejarlo en las manos de otra persona? Mmmmm, suena agresivo. Lo es. Suena a tonta romántica. Mmmmm,¿lo soy? Soy romántica, sí, lo admito. ¿Soy tonta? No... Soy TÚ tonta.
Puedo ver la luna al fondo... Inmensa... Es allí a donde vamos. Turnedo relincha con fuerza. No le gusta la idea. Está lejos, es demasiado grande, será peligroso, tardaremos mucho tiempo... Pero le sonrío, acaricio su frente plateada a la luz de la luna y le susurro tu nombre. Es como un bálsamo... Se calma, agacha la cabeza y me permite apoyar la frente sobre la suya. Acaricio su quijada y me responde con un sonoro bufido. Acepta el reto. No hay nada que pueda pararnos. Sin dejar de acariciarle, enfilo mi mirada hacia la enorme luna redonda, llena, colosal y hermosa. Y me parece distinguir en ella tus rasgos... Tus labios, que me vuelven loca. Tiro de las riendas y el corcel me sigue ladera abajo, por la pendiente descendente hacia el centro de una inmensa llanura, tras la cual, con suerte, no sólo encontraré la luna, sino también tu corazón.
Podría ser el resumen o las consecuencias del día de ayer. Mmmmmm, lo es...
Bessy es cruel. Nunca he estado con otra que no haya sido ella. Y sin embargo ella me engaña. Pero la que tiene derecho a cabrearse no soy yo... Y me trata como a un trapo viejo, como a una de esas telas viejas que todo el mundo aparta a patadas. Le digo que me da igual que me engañe... Y accede a bailar conmigo de nuevo. Pero cuando menos me lo espero, me golpea, marcando mi piel con infinidad de moratones. Luego la estrecho entre mis brazos, porque por daño que me haga, yo sigo queriendo volver a verla... Y entonces me demuestra lo posesiva que es... Desea marcarme, se aferra a mi brazo como una loba y me marca el bíceps succionando con fuerza. Mmmmm, sí, estoy un poco loca. No sólo le he puesto nombre a una tabla de surf, sino que considero todos sus actos conscientes. Como la venganza de golpearme el codo con la punta por haberle dicho que sólo me hacía caer para dejarme en ridículo. Me gusta el surf. Y me gustan los días con mi profe. Música dance a tope en el coche, perdiéndonos por carreteras secundarias, teniendo que dar la vuelta al llegar a una pista sin salida que da a un campo de tiro, o a una playa, o a una cala del tamaño de mi cocina...
Por la noche... Mmmmmm, sólo recuerdo vodka negro... Sólo eso... No, en realidad lo recuerdo absolutamente todo. A pesar de la ínfima cantidad de sangre que acabé teniendo en el alcohol de mis venas. Ayer me empapé en vodka negro. Y realmente... No fue una mala noche en absoluto. Pese a sus momentos de bajón, sus pequeñas discusiones, el echar de menos... Mierda, odio echarte de menos... En fin... Habría tanto que destacar de anoche... El inicio de la noche en el Forum vacío, bailando y berreando las canciones a pleno pulmón (con una Mini pegada a la barra, ya que no baila hasta que no esté lo bastante borracha). El momento "Forum sin camiseta" que empieza a convertirse en una tradición. Y más cuando vuelvo del baño (con la camisa puesta otra vez) y dos locas se abalanzan sobre mí para arrancarme la ropa... Las gominolas en el cubata. Las peleas (tengo moratones de los que no es culpable Bessy). La caída del árbol. El chico del Maycar (ay, su Maruxa...). Sí, fue una buena noche. Sobre todo por los abdominales... Porque las risas fueron una constante. Y eso que empecé la noche temiendo cansancio cuando me tiré en el banco del Curruncho... Pero las gominolas me dieron la vida... ¡¡¡Azúcar!!!
¿Minimomentos? No... Mininoche...
- ¿Sabes? Hay amigos en la vida que vienen y van. Pero cuando os miro a vosotras dos, sé que nunca vais a iros... Sois de las que estaréis conmigo siempre.
- Más te vale que sea así. Porque si no, me dedicaré a perseguirte. No soy verde, soy pequeña y te sigo a todas partes...
Todo el fin de semana hablando de ti, pensando en ti, deseándote aquí... Echándote de menos... Tu voz... Deseando escucharla más que nada en el mundo... En fin... Seguiremos cabalgando hasta llegar a ti.
"Donde se acaba mi boca empezarán tus labios" "Tan pausado, me has mojado, me has mojado, me has mojado el corazón por un instante, tan ausente, tan pausado, te has mojado el corazón por un instante. Tan sagrado, tan paciente, me has mojado el corazón no tan valiente, si tan profundo, siempre caliente, me has mojado el corazón y me he enganchado"
Parece que estoy perdiendo esa rutina que tenía de pasar por aquí cada dos o tres días... Ahora es algo más... semanal... Bueno, tampoco es tan malo... Lo único es que se pierden un montón de momentos en las profundas lagunas de mi memoria... Rescataré uno del fin de semana pasado:
- No, no, no... Cuando yo diga que estás loca, tú me respondes: "No, de verdad, que es pequeño, es verde y me sigue a todas partes".
- Sí... - Mini señala la botella de Heineken-. Es pequeña, es verde y me sigue a todas partes.
Momentos como ayer... Ayer... Volviendo a casa después de correr, con las nubes de tormenta amenazando con descargar sobre mí el diluvio universal. Y conteniéndose... No llovió en Santiago. No llovió...
El calor... Mucho calor últimamente... Salgo de casa en camiseta incluso por la mañana temprano... ¿Es el tiempo? ¿Es culpa tuya? Ya no lo sé...
El enorme corcel relincha nervioso. No asustado, pero sí intranquilo. Golpea el suelo de piedra con uno de sus cascos, haciendo tintinear la herradura floja. Tendré que herrarlo de nuevo al llegar a mi destino. ¿Mi destino? Llevo tanto tiempo viajando hacia él que a veces se me olvida que son tus brazos y disfruto simplemente del paisaje, del placer del camino en sí... Porque tanto el destino, como el camino... eres tú.
Golpeo la capa para apartarla de delante de mí. El aire me ayuda, haciéndola ondear a mi alrededor hasta que vuelve a caer bajo su peso. Respiro hondo. Cierro los ojos. Yo también estoy intranquila como Turnedo. Hay algo en el aire... Algo que nos acelera los latidos y nos obliga a redoblar la respiración. Pero tampoco yo tengo miedo. Atravesaré cualquier obstáculo que encuentre, subida a lomos del caballo negro como la noche, recorriendo como una sombra llanuras y bosques.
Agarro con fuerza las riendas y subo de un salto a la silla de montar. Las heridas se han curado. Las cicatrices me recorren la piel, pero hasta ellas desaparecerán. Lo único que quedará en mi cuerpo y en mi alma será el anhelo de ti que me mueve, que da un sentido a mi vida de caballero andante. De princesa caballero andante. Una ráfaga de viento despeina mi cabello y hace que me azote la cara. Sacudo lentamente la cabeza para devolverlo a su lugar y miro de nuevo al horizonte vacío. Clavo el talón en el flanco de Turnedo y le animo: "¡Vamos!". Sus briosas patas se ponen en movimiento, despertando el temblor de la tierra.
En la oscuridad del cielo, la enorme luna brilla, casi completamente llena. Hacia allí nos dirigimos. Hacia la luna... Es nuestra primera parada, antes de llegar a ti. No podemos aparecer en tu palacio sin un presente digno de una reina... De MI reina...
Bueno... Poco a poco me he atrevido a meter mano en el código fuente del blog... Con más tiempo, con más ganas, quizás haga más... Quizás no... Porque lo único que me importa es que sea fácil de leer (que no dañe a la vista, por eso abandoné mi estilo negro y rojo). Lo importante de mí no es mi imagen... Lo importante es lo que tengo dentro. Y eso va en las letras, en las palabras... No importa nada más...
La canción... Me encanta. Simplemente. "Cambios, a la fuerza no me gustan yo los odio". Aunque estos me agradan... Son... mmmmm... ¿Una evolución? Sí, podríamos decirlo así... Así que no los odio... No son a la fuerza... (Realmente iba a poner Changes... pero al final me decidí por algo más nacional, más gallego... jejeje).
Últimamente las palabras quieren escaparse de mis labios, de mis dedos... En muchos sentidos... Hablo más de la cuenta a veces, ¿verdad? Y otras, me quedo sin saber qué decir... O cómo... Llevo una semana sin escribir... WoW... Toda una semana... Increíble, porque realmente es una necesidad... Pero... A veces hay otras necesidades que eclipsan... Y no es malo... Oxigenas, te das un tiempo... Vuelves cuando esas necesidades superiores se desvanecen... Cuando se cumplen... O cuando es imposible cumplirlas (en este momento...). El caso es que podría contar muchas cosas... Muchos Mini-momentos... Sí... Alguno hay que contar:
- Ay, pincha. Ay, pincha. ¡¡¡Ay, pincha!!!
- Qué puntería. Justo encima de la plantita que pincha.
Y los momentos felinos que me envuelven... Mmmmmm. ¿Sabéis que sé maullar? Sí... La gente no me cree hasta que me escucha... Y entonces alucinan... Mmmmm, vale... Supongo que la voz, cuando no sé qué decir, me cuesta mostrarla (sino ya habría cumplido las peticiones de escuchar mi "voz de lesbiana" que me hicisteis algunas...). Pero los maullidos... ¿Por qué no?