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Mostrando entradas de abril, 2009

Donettes

De pronto me surgió un terrible antojo de Donettes. Me di una ducha para quitarme la sensación de suciedad de encima, el rímel que todavía quedaba en las lágrimas que se me escapaban al bostezar y la sensación de tener el estómago colocado del revés. El agua casi abrasaba, pero era la manera de no pensar en lo que me gustaría sentir en lugar de las pequeñas gotas resbalando por mi piel. Me vestí algo cómodo. Pantalón, camiseta y sudadera. Me enfundé también en el abrigo y guardé el móvil en un bolsillo y las llaves en el otro. Descubrí algunas monedas sueltas en el pantalón que había usado la noche anterior, así que también me las guardé. Después de ponerle la correa al perro, salí de casa con la sensación de que hoy era él el que me paseaba a mí. Curiosamente estaba muy obediente. Tanto que cuando llegamos al parque me decidí a soltarlo. Y no me arrepentí. A la vuelta, pasé por la única tienda abierta un domingo. Los precios son notablemente más altos que en el resto, pero su horari

De cero

Llevo mucho sin actualizar... Desde mi día Turnedo, ni más ni menos... La verdad es que se hace cuesta arriba ponerse ante el blog y tratar de hacer algo al mismo nivel que las cosas que crees que son buenas... Así que pasas de largo día tras día, pensando que si no puedes mejorar lo último que has hecho, no mereces postear una entrada. Pero me toca intentarlo... Me duele todo el cuerpo. Todo todito... Hasta el corazón... ¿De ausencias? Sí... De ausencias... Pero el caso es que el resto del cuerpo lo eclipsa (por suerte). Tengo agujetas en músculos de mi cuerpo que ni siquiera sabía que existieran... Me duele la cabeza... En fin, compré el lote completo. Por si fuera poco, mañana haré algo que me encaaaaaaaaaaaaaaaaanta (véase la ironía... xD). Tengo cita para que me saquen sangre para una analítica y luego otorrino (a ver si me quitan esta voz de lesbiana que algunas me han dicho que tengo...). En fin... Lo dicho, entrada insulsa... Pero al menos esta será fácilmente superable... As

Aclaración

Hoy sólo eso... La historia de la actualización anterior... Es real. Repito: ES REAL. Muy buenas noches a todo el mundo. :)

Día Turnedo

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Cerró la puerta del coche y se acercó al portal de la casa arrastrando los pies, como siempre. Con toda la pachorra del mundo, pulsó el timbre un par de veces y luego se dedicó a mirar hacia cualquier otro lugar mientras esperaba a que le abriesen. Escuchó el ruido de la cerradura y se volvió, esperando encontrarse a un hombre de unos sesenta años. Pero no le encontró a él, sino a su mujer. - Hola, joven. ¿Qué desea? - ¿No está su marido? - Pues no, en este momento no. Pero si puedo ser yo de ayuda... - Pues verá... Lo cierto es que quería hablar con él, pero quizás es mejor que se lo cuente a usted para que se haga una idea del elemento al que tiene en casa. Hace algo más de dos meses, su marido chocó conmigo en una rotonda, haciéndome perder el control del vehículo. Por suerte no pasó nada, que podía haber pasado. Su marido, en lugar de detenerse a ayudarme, aceleró. Yo me enfadé y lo perseguí, poniéndome a su altura y exigiéndole que parase. Pero no hubo manera. Así que al fina

...momentos

Hay momentos en los que pocas cosas valen la pena. Odio esos momentos. Modo cansadadetodo ON Tiempo estimado : el menor posible. Mañana estaré bien. Espero...

La magia de los recuerdos

Era una mañana como cualquier otra. Me levanté a la misma hora, me preparé mi café y me lo tomé apoyada en la encimera, mirando por la ventana. Haría frío. El viento agitaba las ramas de la camelia con fuerza. Suspiré y apuré el último trago. Escogí el abrigo negro, el de siempre. Me puse la bufanda y los guantes también. De pasada, al verme en el espejo, pensé que no distaba tanto de esos muñecos de nieve en los que siempre pensamos en navidad. Pero en febrero… Me arrebujé en el abrigo antes de salir de casa. El viento me llevaba casi en volandas por el mismo camino de siempre. Como cada día, como siempre, como todas las mañanas… Pero ese día hubo una diferencia. De pronto levanté la vista y contuve la respiración. Nunca, jamás, en ningún momento anterior de mi vida había visto a una chica tan hermosa. Nunca he vuelto a verla. Fue sólo ese instante, esa mirada, ese cruce en el camino de todos los días, ese darse la vuelta para encontrarte su mirada siguiendo a la tuya, ruborizarte y

Dentro de mi mente...

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Hay un lugar dentro de mí en donde me gustaría estar. Ese lugar recoge un montón de fragmentos de realidad, alguna que otra fantasía, miradas, sonrisas... Ese lugar, mi reina, es tuyo. Cabalgaría durante horas con el sol a mis espaldas, a través de bosques sombríos, de llanuras despejadas, de montañas nevadas e interminables campos de amapolas. Mi corcel, negro y salvaje, empujaría con una fuerza indomable atravesando ríos y lagos, con el furioso brío de sus musculosas patas demostrando su porte. Las crines se agitarían al viento, mezclándose con mi propio cabello suelto, fusionándome a él, uniéndome a su cuerpo, convirtiéndome en un centauro a lomos del caballo. El sol me obligaría a levantar un brazo para proteger los ojos. Vislumbraría sin albergar ninguna duda el palacio en el horizonte. Tras dejar que mis labios esbozasen una sonrisa, espolearía el caballo como nunca lo he hecho. El sudor resbalaría por su piel y por la mía, la espada tintinearía contra el escudo en mi espalda,

Día nublado

Hoy Santiago amaneció entre nubes y a pesar de que ya ha salido el sol, yo no he entrado en calor. Al menos el dolor del costado sigue yendo a menos. No debería dejar que me coja el frío... Mi mp3 se ha confabulado con el día nublado para hacerme sentir un poquito más hundida todavía. Así que me dejo arrastrar por los recuerdos estúpidos de una niña con una visión del mundo todavía más deformada de la que tengo yo ahora. Me enamoré de él en cuanto nos mudamos a vivir aquí. Era el típico niño guapísimo del que sus padres estaban orgullosos y al que consentían en todo lo que quería. Tenía la sonrisa más bonita que veré jamás en mi vida. Sus ojos oscuros siempre dejaban entrever ese brillo de pícaro que ocultaba sus maquinaciones tras la dulzura de sus expresiones de niño bueno. Pero no era un niño bueno... Era un rebelde. Tenía dos años más que yo, una diferencia que siempre se encargó de resaltarme como algo abismal. Siempre deseé que esos dos años se esfumasen... Me enamoré de él como