Posted by : Any R lunes, abril 27, 2009

De pronto me surgió un terrible antojo de Donettes. Me di una ducha para quitarme la sensación de suciedad de encima, el rímel que todavía quedaba en las lágrimas que se me escapaban al bostezar y la sensación de tener el estómago colocado del revés. El agua casi abrasaba, pero era la manera de no pensar en lo que me gustaría sentir en lugar de las pequeñas gotas resbalando por mi piel.

Me vestí algo cómodo. Pantalón, camiseta y sudadera. Me enfundé también en el abrigo y guardé el móvil en un bolsillo y las llaves en el otro. Descubrí algunas monedas sueltas en el pantalón que había usado la noche anterior, así que también me las guardé.

Después de ponerle la correa al perro, salí de casa con la sensación de que hoy era él el que me paseaba a mí. Curiosamente estaba muy obediente. Tanto que cuando llegamos al parque me decidí a soltarlo. Y no me arrepentí. A la vuelta, pasé por la única tienda abierta un domingo. Los precios son notablemente más altos que en el resto, pero su horario realmente los vale.

- Hola, buenas tarde. ¿Tienen Donettes?

- Pues no, no me quedan. Tienes lo que ves ahí.

MIERDA.

Elijo cualquier otra chorrada, croasancitos con chocolate... Suelto al perro de la farola y continúo andando hacia casa. Por el camino, un señor le hace carantoñas a Pancho, que lo saluda y continúa caminando. Recuerdo cuando era pequeño y siempre quería caer bien a cualquiera... Pasear con él era un suplicio, porque se detenía con cualquiera hasta que recibía un mimo.

- Acaríciele, por favor, que si no no me dejará marcharme...

¿Tanto se parecen los animales a sus dueños? Admito que soy mimosa... Mucho... ¿Verdad? :P

¿El mejor momento del día? (Lástima que no se haya inventado una tipografía para la ironía). Cuando llegó mi madre a casa.

- Te escuché hablando por teléfono. Así que emborrachándote... Ya no puedo confiar en nadie...

Qué melodramática... Siempre lo fue. Sí, mamá, ayer acabé tirada en la esquina de alguna calle con una amiga tan borracha como yo pero que tuvo la bondad de acercarme a casa a cuestas... Resumen de la noche: he aprendido que las palestinas vuelan, no debo salir con ellas, que no debo dejarme retar por las frases que comiencen por un "¿Tienes lo que hay que tener?" si lo que sigue es "Pide tu chupito en la barra", y mucho menos cuando el camarero te mira sorprendido y dice:

- Chicas, ¿estáis seguras? Es muy fuerte...

Caray con la absenta...

Moraleja: Nunca máis (hasta la próxima vez que olvide el dolor de las arcadas cuando no queda nada en el estómago y comienza a salir la bilis).





"Yo prometo soñarte mientras duerma
y dormir hasta que estés aquí conmigo".

8 Responses so far.

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