Archive for noviembre 2010

Poco a poco voy aprendiendo...

... a fruncir el ceño continuamente para que no se me escapen las lágrimas al escuchar una canción, ver alguna imagen, escuchar alguna voz, evocar algún recuerdo...

... a estudiar y concentrarme con un torbellino en la cabeza que siempre se escapa al único lugar al que no quiero que vaya...

... a estar sola y no hundirme.

... a seguir moviéndome aunque no tenga ganas.

... a hacer lo que debo y no lo que me gustaría.

... a ignorar los gritos de mi corazón.

Aprendiendo... Que no quiere decir que se me esté dando bien...

Aprendiendo...

Posted by : Any R 3 Comments
Hoy no me apetece pronunciar palabras. Tengo la sensación de que si hablo mucho se me escaparán las lágrimas. Y aquí no puedo permitírmelo. Ni por dejar que me vean, ni para mi salud mental.

Así que hoy, 22 de noviembre, es mi día del silencio.

Silencio

Posted by : Any R 5 Comments
Hace mucho, mucho tiempo, yo era una idiota un poquito más ignorante, un poquito más soñadora, un poquito más feliz...

Parece que han pasado años desde que aquella fría mañana metimos las maletas a presión en el coche y nos lanzamos hacia lo desconocido. Hoy lo desconocido es lo de SIEMPRE, como si nunca hubiese existido otra cosa... Miro a mi alrededor y me pregunto cuándo me he habituado a esto, a este tipo de vida, a esta falta total y absoluta de intimidad, a esta ocupación constante que apenas permite pensar en nada más sin que te sientas culpable... ¿Cuándo me he habituado a que las cosas me importen tan poco y tanto a la vez (o sólo por momentos)?

Y pienso. Mucho. Aunque no deba, aunque no quiera. Pienso en lo que voy ganando (las experiencias, las amistades), en lo que voy perdiendo (...). Y me encuentro en una espira/ completamente inevitable que no deja de girar y marearme. Es difícil para mí conservar la cabeza aquí dentro. Es muy, muy difícil. Pero me esfuerzo por dejarme llevar, por vivir poco a poco, día a día. Porque pensar en el futuro me asusta tanto...

Long time ago

Posted by : Any R 1 Comment
Acción y reacción.

Causa y efecto.

Dos caras de la misma moneda obligadas a convivir aunque ni se vean, ni se toquen, ni se miren...

Causa y efecto.

Acción y reacción.

Y continuamos bailando un tango sin ni siquiera mirarnos a los ojos...

¿Bailamos?

Posted by : Any R 3 Comments
(Dos entradas en un día, qué nivel. Realmente tengo que aprovechar conexión en el ordenador.)




Caminaba con sigilo, apartaba las ramas de la maleza con sus manos desnudas. Las espinas le arañaban la piel, pero no llegaban a hacerla sangrar. Pudo intuir el final del bosque antes de llegar gracias a la intensidad de la luz de la luna llena que se colaba entre las ramas de los árboles. Suspiró. Todavía no sabía qué nuevo peligro encontraría al otro lado. La suerte no estaba de su parte. Desde que había perdido a su ejército y a su caballo, todo había ido de mal en peor. A veces se cuestionaba su camino, su destino. Cada vez más a menudo, discutía consigo misma. Se culpaba por ser tan crédula, por ser una soñadora y llegar a confiar en que sus sueños llegarían a cumplirse. Pero hacía ya demasiado tiempo que la Reina había desaparecido de sus noches intranquilas. Apenas dormía y, cuando lograba hacerlo, eran pesadillas lo que poblaba cada segundo tras sus párpados cerrados. Pero ahora sólo podía hacer una cosa: continuar hacia adelante. Así que sacudió la cabeza y atravesó la última línea de árboles y arbustos. Levantó las manos para ver si alguna de las espinas la había herido. Pero los gruñidos llamaron su atención enseguida. Alzó la vista y los fieros ojos del enorme lobo negro se clavaron en los suyos. El animal no la perdía de vista, dispuesto a saltar y atacarla a la menor provocación. No le daría oportunidad. Permaneció inmóvil, sin retirar la mirada de los profundos ojos negros como la noche. Poco a poco, tras el enorme pelaje negro, pudo apreciar el movimiento de otros animales de menor envergadura: el lobo no estaba solo, toda su manada le apoyaba. Y allí estaba ella. Ella frente a todos. Bajó las manos despacio, lo suficiente como para que no resultase una amenaza. El lobo negro se relajó y dejó de gruñir. Alzó el hocico con curiosidad y olisqueó el aire que les separaba. De nuevo lentamente, se dejó caer de rodillas, sometiéndose a la autoridad de la mole negra. Era consciente de que se encontraba ante un rey y ella allí no era ninguna princesa... El enorme cuerpo peludo apenas emitía sonido alguno al acercarse a ella. Sólo el roce de las zarpas sobre la hierba le hizo ser consciente de lo cerca que estaba. También la respiración agitó sus cabellos cuando el animal inspiró su aroma. Ya no la consideraba una amenaza, había jugado bien sus cartas. Lo supo cuando sintió la cálida humedad en su mejilla: la lengua del lobo la autorizaba a acercarse como a un animal inofensivo más. Se sentó sobre los talones y se aventuró a acariciar la pelambrera negra del cuello. Ningún gruñido apareció para disuadirla. Los demás se acercaron también con curiosidad y uno tras otro la fueron identificando. Mientras, el jefe de la manada se fue alejando del lugar y, cuando consideró que era el momento oportuno, emitió un aullido que rasgó la noche y silenció por unos instantes el rumor del bosque. Los demás se alejaron de ella a la carrera y desaparecieron tras las rocas que bordeaban el bosque. El lobo negro permaneció mirándola un instante, parecía querer decirle algo. Finalmente el animal siguió a su manada con un brioso salto y la dejó completamente sola. Suspiró y se dejó caer hacia atrás, en la mullida hierba. Cerró los ojos e intentó que su corazón se calmase. Pero un nuevo gruñido la hizo incorporarse. El lobo negro había vuelto y justo en ese instante entendió lo que pretendía el animal: quería que fuese con ellos. Se levantó, cruzó la mirada con él y le hizo entender que lo seguiría. Cuando él se volvió y saltó las grandes rocas, la princesa de Jade tensó sus músculos y salió corriendo tras la manada.

Manada

Posted by : Any R 1 Comment
Me he dado cuenta de que estoy cabreada con el mundo. Estoy irascible, todo me molesta, todo me sienta peor que un rodillazo en salto en el estómago bien dado.¿Por qué? Vete tú a saber... Puede que por una conjunción de factores, o quizá una alineación de los planetas. O simplemente estoy gilipollas perdida...

Sea como sea, el caso es que muerdo. Intento evitarlo, pero no puedo. Así que muerdo lo que tengo más cerca: me muerdo la lengua. Quizás debería tomarme un momento este fin de semana para acercarme al gimnasio y golpear el saco hasta quedar extenuada, hasta que la rabia sangre en mis mudillos, hasta que deje de estallarme la cabeza llena de cosas que no quiero pensar. Hasta que no sepa ya quién soy.

Me he dado cuenta...

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Podría escribir. Pero estoy harta de que describir sentimientos sea un problema. Así que simplemente me quedo con la música. Y ya llegará el momento de hablar. Si llega...

A veces...

Posted by : Any R 2 Comments
No dejo de pensar en ti, de hablar de ti, de recordarte. Te has quedado grabada a fuego en mi piel. Te has quedado inscrita en mi alma... a fuerza de...¿De qué? ¿De besos? ¿De caricias? No... Eso es lo que más nos ha faltado... Eso es lo que más ganas tengo de conseguir. Aunque me lo niegues constantemente... Aunque nunca pueda llegar a tenerlo. Porque a veces lo veo con una claridad envidiable. Y es entonces cuando sé que ya te has ido y que es sólo cuestión de tiempo que te des cuenta, reacciones y me dejes a un lado de tu vida, desterrándome. Porque no he sido, ni soy, ni seré jamás suficiente para ti. Pero al menos saberlo ayuda... O duele... O no sé... Algo hará... Y entonces suspiro y regreso a mi vida... Pero menuda mierda... Después de tu paso por mi corazón todo está tan vacío sin ti... Y a veces me pregunto por qué coño tuve que enamorarme precisamente de ti cuando sabía que tú no querías que eso ocurriese... Sencillamente soy una idiota. En fin... A dormir, que la borrachera no da para más...

Ay, ay, ay...

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