Posted by : Any R miércoles, abril 15, 2009


Cerró la puerta del coche y se acercó al portal de la casa arrastrando los pies, como siempre. Con toda la pachorra del mundo, pulsó el timbre un par de veces y luego se dedicó a mirar hacia cualquier otro lugar mientras esperaba a que le abriesen. Escuchó el ruido de la cerradura y se volvió, esperando encontrarse a un hombre de unos sesenta años. Pero no le encontró a él, sino a su mujer.

- Hola, joven. ¿Qué desea?

- ¿No está su marido?

- Pues no, en este momento no. Pero si puedo ser yo de ayuda...

- Pues verá... Lo cierto es que quería hablar con él, pero quizás es mejor que se lo cuente a usted para que se haga una idea del elemento al que tiene en casa. Hace algo más de dos meses, su marido chocó conmigo en una rotonda, haciéndome perder el control del vehículo. Por suerte no pasó nada, que podía haber pasado. Su marido, en lugar de detenerse a ayudarme, aceleró. Yo me enfadé y lo perseguí, poniéndome a su altura y exigiéndole que parase. Pero no hubo manera. Así que al final lo dejé marchar, eso sí, memorizando su matrícula. Cuando pude hacerlo, me acerqué al Concello para pedir la información sobre la titularidad de ese coche. Y allí me dieron su dirección. No estoy aquí buscando nada material. Arreglé mi coche ya hace tiempo y no pienso pedirles ninguna compensación económica. Lo único que deseo, lo único que me ha traído hasta aquí, es una disculpa. Por si no me cree, aquí puedo enseñarle las fotos de mi coche con las marcas del suyo. Su coche es negro, ¿verdad?

- Sí... Pero yo...

- ¿Le dijo algo su marido hace un par de meses de que había chocado con otro vehículo?

- No, no me dijo nada.

- Si sigue desconfiando de mí, puede pedir las grabaciones de Tráfico de ese día, le puedo dar los datos completos, con la hora incluida.

- Es que no entiendo...

- Mire, solo espero que su marido se disculpe. Ha sido mejor que hablase con usted, porque si lo enfrento a él y se atreve a negar lo que pasó, no sé cómo habría reaccionado. Incluso es probable que acabase usando la violencia. Y no es lo que deseo. Simplemente no puedo evitar indignarme cuando alguien huye así de su responsabilidad. Fue una suerte que no ocurriese nada. Pero el susto que se llevó mi acompañante, los daños a mi coche, la negación de auxilio... Imagine que me hubiese pasado algo, que me hubiese dado un ataque... Su marido se habría marchado igual. Sólo exijo la disculpa que me merezco. Así que aquí le dejo mi número de teléfono. Dígale a su marido que me llame, por favor.

- Lo haré, joven, no se preocupe. Por supuesto que lo haré.


Se dio la vuelta, dejando a la mujer de pie ante las escaleras del porche con la tarjetita en la mano, mirándole con más respeto del que jamás había impregnado a sus ojos en toda su vida.

*******************************

Un mes más tarde, su teléfono comenzó a vibrar en el bolsillo de su pantalón. Lo sacó, descolgó y contestó con su cálida y suave voz.

- ¿Sí?

- Hola. No sé si se acordará de mí. Soy la mujer del hombre que tuvo el accidente con usted.

- Sí, la recuerdo. Pero ese no era el trato...

- Él no va a llamarte. Lo niega todo, al momento dice que fue culpa tuya, luego que no ocurrió nada, que nunca tuvo un golpe con el coche... Pero recuerdo los rascazos, ¿sabes? Me había dicho que le dieron cuando estaba parado. La pintura era blanca. Tu coche es blanco, ¿verdad?

- Sí. Y quiero que sepa una cosa. Si yo fuese como su marido, probablemente lo habría perseguido hasta sacarlo de la carretera, o lo habría denunciado por omisión de auxilio. ¿Sabe que eso a día de hoy se pena con la cárcel? Y no creo que con la edad que tiene le resultase demasiado agradable. Pero no soy como él. No quiero meterlo en juicios y chorradas. Solo pretendía que se diera cuenta de su error y rectificase.

- No sé si se dará cuenta algún día. Espero que sí. Y tranquilo, que sí que se meterá en juicios, porque me estoy divorciando de él. Estoy muy agradecida contigo por mostrarme lo que tenía en casa. Y por hacer que me dé cuenta de que no es lo que quiero en mi vida.

- Señora, no sabría qué decirle...

- Pues yo sí sé lo que decirte, majo. Muchas gracias.



DÍA TURNEDO...






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Para o meu rapás Turnedo. Hoxe o día é eminentemente teu. Graciñas por todo.

9 comentarios por lo de ahora.

  1. "Reduzco mi espacio al nuestro"
    Me gusta.
    Muxuxxxxxx

  2. Wow!, non se que parte me gustou máis!. Se a primeira parte, a segunda.., a imaxe (increiblemente doce) ou a música, en calquera caso, como sempre ¡¡sublime!!;

    Perdoa, que estea hoxe.., un tanto "pelmazo", é que hoxe tiven médico.., e paseino horrible...

    Mil bicos, cousa guapa!

  3. Farera says:

    GEnial, me ha encantado!

    Pero esto es real?

  4. Ole por tus dibujos nena!!
    Lo que cuentas es como una peli!!

  5. Muy buen relato. En cuantas ocasiones necesitariamos un buen catalizador que produjera la reacción que nos liberara, que nos permitiera volver a volar.
    Un saludo.

  6. muy buena la historia y los dibujos, la música, también! :) que lindos gatitos...

  7. O.O Dices que eso es real? Bua!

  8. Ninguno says:

    Muy buena historia.. a veces.. esta bien que una persona ajena nos diga lo que nosotros no somos capaces de ver.

    Por cierto genial la canción de Ferreiro.. es grande!

    Besotes!

  9. Genial como siempre, da gusto pasarse por tu rincon y volverte a leer de nuevo, nunca dejes de hacerlo...

    Besotes de esta peke.

    pd: te espero como siempre por mi rincon con tú taza de cafe caliente...

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