Posted by : Any R viernes, julio 10, 2009

- Tengo algo para ti.

- ¿Ah sí? ¿Y qué es?

- Mmmmmm, es una sorpresa, no puedo decírtelo.

- Vaya...

- Ven, cierra los ojos... Deja que te lo entregue.


Y así... Sin más preámbulos, sin más vacilaciones, habré perdido el corazón.


¿Qué me decís de esos momentos en los que estarías dispuesta a meter las manos en el pecho y arrancarte el corazón de cuajo para dejarlo en las manos de otra persona? Mmmmm, suena agresivo. Lo es. Suena a tonta romántica. Mmmmm,¿lo soy? Soy romántica, sí, lo admito. ¿Soy tonta? No... Soy TÚ tonta.


Puedo ver la luna al fondo... Inmensa... Es allí a donde vamos. Turnedo relincha con fuerza. No le gusta la idea. Está lejos, es demasiado grande, será peligroso, tardaremos mucho tiempo... Pero le sonrío, acaricio su frente plateada a la luz de la luna y le susurro tu nombre. Es como un bálsamo... Se calma, agacha la cabeza y me permite apoyar la frente sobre la suya. Acaricio su quijada y me responde con un sonoro bufido. Acepta el reto. No hay nada que pueda pararnos. Sin dejar de acariciarle, enfilo mi mirada hacia la enorme luna redonda, llena, colosal y hermosa. Y me parece distinguir en ella tus rasgos... Tus labios, que me vuelven loca. Tiro de las riendas y el corcel me sigue ladera abajo, por la pendiente descendente hacia el centro de una inmensa llanura, tras la cual, con suerte, no sólo encontraré la luna, sino también tu corazón.



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