Posted by : Any R sábado, agosto 15, 2009

Entro en el coche y él arranca. Sonrío con la primera frase que me dirige... (en gallego, por supuesto, pero por deferencia al idioma que utilizo haré la pertinente traducción).


- Llevo casi un mes sin tocar el coche, así que mientras decides dónde cenamos nos damos una vuelta.


Pone la música. Una nueva lista de reproducción. Lo consigue finalmente, tras varios puteos de la radio del coche, como siempre. Entonces sonríe y da un par de golpecitos al estéreo.


- Mantiene el ritmo hasta la quinta canción. Luego es imposible mantenerse ahí mucho tiempo.


Saco el brazo por la ventanilla y dejo que lo acaricie el aire... Cierro los ojos por momentos. La música es intensa... La primera canción pone muy alto el listón, pero la segunda está a la altura...


- Por ahora funciona.

- Sí... Funciona...


Anochece mientras nos paseamos haciendo chirriar las ruedas en las rotondas.


- El otro día hubo una lluvia de estrellas y me tumbé en el alfeizar de la ventana para verlas. Y de pronto escuché los chirridos de los neumáticos de un coche en el Pedroso. Pensé "¿será él?".


Él sonríe.


- No estaba aquí. Sino... Podría haber sido...


Cuando aparcamos ya es noche cerrada. Dejamos el coche en la zona nueva y nos vamos paseando por las calles de Santiago, cambiado, distinto, para los dos... Hace tiempo que ninguno de los dos vive en esta ciudad. Él en Madrid, yo... Yo no vivo en Santiago.


- ¿Dónde vamos a cenar?

- Donde quieras.

- ¿Donde nos den?

- Vale. Pero vamos hacia la zona vieja.


Al entrar entre las dormidas piedras de las calles antiguas, el calor se hace más insoportable. La piedra absorbe durante todo el día los rayos del sol, para caldear el ambiente nocturno. Recorremos calles por las que nunca solemos pasar, dejando que nuestros pasos nos guíen. Acabamos en un restaurante donde le conocen, donde se meten con su cambio de indumentaria. Pantalón de vestir, camisa y sin gorra...

Le echaba de menos. Nunca me doy cuenta de cuanto hasta que me subo al coche, sube la música y comienza a hablar de coches de más de 400 cv, de la intensidad de una lista de reproducción, de viajes, de detalles, de sueños rotos, de vidas cruzadas, de esperanzas cumplidas, esperanzas truncadas, esperanzas perdidas... Cuando habla y yo escucho, cuando no meto baza, cuando permanezco callada, escuchando, como una esponja, empapándome en él, reviviéndome. Estas dos últimas semanas fueron agotadoras. Él fue el final perfecto para sentir que todavía tengo que continuar hacia adelante, que me queda mucho por hacer, que me queda un mundo por ver, una vida que encontrar, esperanzas que cosechar y que dejar estallar contra el suelo.

Siempre, siempre, siempre... Siempre descubro algo nuevo con él cerca. Cuando él aparece, la magia está en el aire. Es mi chico Turnedo...


-Eres peor ca min...

- Xa...




Y a ti, a la chica que no quiere dejar mi cabeza ni un sólo instante, a la que se ha colado en mi vida, en mi corazón... A la culpable de mi sonrisa de cada mañana, de que muerda mi labio cada noche al romperse las ganas de tenerla... A ti, a la mujer que me roba el aire... "Si no respiro es por no ahogarme"...



"Te he dejado en el sillón las pinturas y una historia en blanco.
No hay principio ni final, sólo lo que quieras ir contando..."

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