Posted by : Any R sábado, julio 18, 2009


Sentí el aroma antes de poder abrir los ojos. Olía a humedad, a verdor, a tierra y... y a perfume de mujer... Un aroma dulzón que se internaba en todo mi ser... Mi cabeza todavía latía bajo el influjo del veneno. Parecía como si un furioso martillo golpease mis sienes con una fuerza imparable. Llevé las manos a la frente para intentar contener las acometidas. Decidí abrir los ojos y la luz del sol filtrada por las hojas de los árboles me acuchilló las retinas.

Entonces tu sombra me atrajo. Estabas sentada sobre una de las piedras caídas de la casa, sosteniendo una inflorescencia de un diente de león. Sin mirarme, comenzaste a soplar suavemente hasta que la última de las semillas salió volando hacia la espesura. Fue entonces cuando clavaste tus ojos marrones en mí. Y mi corazón empezó a latir con más fuerza. Apreté los dientes para que los golpes en las sienes no me hiciesen chillar e ignorando el dolor me levanté y avancé hacia ti. Sonreíste... Y toda mi fuerza vaciló, haciéndome caer de rodillas a tu lado. Apenas me atreví a rozar con mi mano tu rodilla. Fuiste tú la que acarició mi mejilla y se arrodilló frente a mí, fuiste tú la que sostuvo mi mano y la llevaste a tu pecho para que sintiese tu corazón, fuiste tú la que se acercó para susurrarme: "Mi amor...".

Y entonces, fui yo quien te besó.




TO BE CONTINUED



Sé que te gusta la música de piano...

2 Responses so far.

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