Posted by : Any R martes, octubre 06, 2009

Ayer pasé el noventa por ciento del día con una sonrisa de esas que iluminan dibujada en los labios. ¿Por qué? Bueno, es obvio... Por ti. Sí, mi chica dulce y silenciosa, sólo por ti.

Hoy no ha sido uno de esos días de sonrisas. Es lo que tienen las hormonas. De todas formas, pensarte, siempre se convierte en un paraíso. Y curiosamente, no soy capaz de dejar de hacerlo. Pero no puedo negar que me faltaba algo hoy... Me faltabas... Tú... Más que nunca... Me faltas tú. Siempre tú. Sólo tú...

... Todavía trato de recuperar las palabras... Porque ya no es que se hayan ido... Resulta que me las robas... Me dejas sin aire... Y sin aire... No me sale la voz. Así que simplemente:




"La distancia siempre es una maldición.
Te prometí la luna y tú me diste el sol.
Siempre tan atenta dándome tu amor.
Fuera está lloviendo allí hará calor.

Cada sensación, las caricias y tu voz
en mi mente fluyen, bañan mi ilusión.
Y tu sencillez se convierte en mi razón
de seguir viviendo sin dolor.

Sin ti enloqueceré,
ya no me quiero perder
este paraíso que es tu ser.
Donde tu estés yo estaré.
Sin ti me arranco la piel.
Si me estás viviendo sabes que no moriré esta vez,
otra vez,
cuando tú aquí no estés."



Mmmmm, realmente fuera no llueve... Se ha desatado el Diluvio Universal... Pero es normal en Santiago. Y me provoca ganas de llorar. No sé por qué, pero siempre que llueve así me apetece soltar ese nudo de la garganta y dejar salir todo fuera. Y a medida que se calma la lluvia, ir secando las lágrimas. Pero esta vez ha parado de llover... Y en lugar de lágrimas he tenido una sonrisa. Y la culpa, de nuevo... TUYA... Me vas pegando algo de tu calor... Te quiero, reina de mis sueños. Me voy a colarme en los tuyos.

3 Responses so far.

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