Posted by : Any R martes, noviembre 03, 2009

Ayer salí a pasear al perro cuando la lluvia dio un descanso. Aspiré profundamente. Adoro el olor a lluvia. ¿Nunca lo habéis notado? Después de que llueva, antes de que vuelva a ocurrir... Huele a la tierra húmeda. Vale, admito que soy muy fetichista con los aromas.

Sin ir más lejos, hace poco que en el bar de todas las mañanas he empezado a pedir té blanco. Las primeras veces, simplemente sacaba el colador y lo dejaba a un lado (es uno de los pocos bares que he encontrado con el té a granel). Pero cierto día, acerqué la taza al completo y aspiré profundamente (como los días de lluvia). Y de pronto estaba en Zas, con mi prima, corriendo entre la corte de las vacas... Hierba... Hierba recién cortada. Cada mañana que pido el té blanco lo acerco antes de sacar el colador y siempre acabo pasándoselo a alguien más para decirle: "¿No te huele a tu aldea, a la hierba recién cortada que dejan en la corte para que se la coman las vacas?". Algunos se ríen y me llaman loca para sus adentros. Otros me miran con los ojos muy abiertos y susurran: "Sí..."

Me gusta descubrir aromas nuevos... En un té, en la colonia de alguna nueva amiga, en el callejón posterior a la lavandería de un hotel, en el gimnasio (piscina, sauna, testosterona...). Pero hay un olor... Uno en concreto... Uno al que deseo acorralar, uno que deseo hacer mío... Un aroma, un perfume... El de tu piel. Se me resiste, pero llegaré a él. Atravesaré un ejército si es necesario... O medio país... O media vida...




"No hay soledad, que aguante el envión,
el impulso antiguo y sútil del eco de tu perfume.
"

2 Responses so far.

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