Posted by : Any R sábado, agosto 07, 2010



Hay un largo camino por delante. En ocasiones parece una larga e interminable llanura sin sorpresas, sin sobresaltos, en la que podrías ver todos los peligros que osasen asediarte desde lejos. ¡Qué gran ventaja! Tendrías tiempo para prepararte, para afrontarlos con todo el valor que pudieses recopilar... Pero sabes que no será así. Y ocupas tu tiempo en mirar hacia el horizonte, hacia la franja azul verdosa que se mezcla con la negrura de la noche para dar todavía más efecto. Intentas imaginar los peligros que te asaltarán cuando el terreno sea más escarpado, si encontrarás el mar, algún lago, si tendrás que vadear aguas, remar, cabalgar, caminar... Ya no apartas la vista de allí hasta que escuchas los susurros tras de ti. ¿Qué es ese ruido? ¿Y esas voces? Y después de mucho tiempo caminando sin mirar atrás. vuelves la cabeza y el corazón se te queda en el puño. Ves todo el camino que has recorrido. Hay obstáculos que ya has superado, hay pruebas que ya has acometido estoicamente, hay toda una vida vivida, hay cientos de decisiones tomadas... Y allá, a lo lejos, distingues los huesos de aquellos que no lograron seguirte. La luna los hace brillar con un fulgor tétrico y no te extraña que hayas evitado mirar atrás por tanto tiempo.Sus nombres, su recuerdo, quema en tu cabeza, quizás más en tu corazón. Te llevas la mano al pecho y regresas, dejas de mirar tan atrás. Te rodean un montón de cosas, personas, decisiones, vivencias... Y comienza a arraigar en lo profundo el temor... Si continúas avanzando, ¿cuántos de ellos se quedarán atrás? ¿A quién perderás en el camino esta vez? Y sin poder hacer más, vuelves la mirada hacia la luna y dejas escapar una lágrima. Aún así, sólo puedes hacer una cosa: seguir avanzando.


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