Posted by : Any R viernes, marzo 06, 2009

Los viernes todo camina un poquito más despacio que de costumbre. Miro el reloj y me asusto al ver que ya voy cuatro minutos tarde. Pero de pronto levanto la vista de nuevo y me cruzo en el mismo punto con la chica de rizos y la señora del paraguas. Cuando llego al callejón pasa el chiquito con gafas y está la madre con los dos niños que juegan a las carreras por el callejón (aunque hoy también viene papá con ellos). Llego a la academia exactamente cuatro minutos tarde. Ya está abierta, vale, esos cuatro minutos suponen que no llego para pillar al profesor al que le toque abriendo la verja. Pero poco más...

Hoy no voy a ir a correr... Básicamente porque ya me destrocé bastante la garganta ayer. Me he ganado, aparte de la congestión, la tos de marras. Ais... Así que hoy toca día de relax (que no noche). Me iré por la tarde a tomar algo con mi amor platónico, para recibir miles de consejos, unas cuantas sentencias y alguna que otra bronca. Realmente me apetece. Y luego coche y a atravesar media Galicia hasta Bueu. Mi madre me echa de casa para que venga su nuevo novio, así que para no sentirse culpable, me deja el coche para que pueda hacer lo que me venga en gana (aunque ya intentó que me quedase al ver que sigo con el trancazo a flor de piel y empeorando... xD). Sobreviviré, como hago siempre.

Y no me queda más remedio que echar de menos. Es curioso. A veces ocurren cosas que no habrías esperado jamás. Este blog no ha dejado de ayudarme, de reportarme momentos inolvidables, descargas insustituibles y amistades. Sí, amistades. Porque hay veces en las que uno pasa de ser un bloguero más a algo más significativo. A veces encuentras una persona a la que le gusta que le escuches, otras alguien que quiere saberlo todo de ti, incluso gente que se enamora de tus palabras (no puedo con ello, decirme eso es ganarme inevitablemente xD). Y en ocasiones encuentras un apoyo, alguien con complejo de colchón que se dedica a amortiguar tus caídas cuando se producen y que sabe hacerte ir a dormir con una sonrisa de oreja a oreja... A veces... A veces echas de menos a alguien sin haberla visto jamás.



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