Posted by : Any R miércoles, diciembre 17, 2008

Es curioso, pero últimamente me cuesta menos recordar las pesadillas que los sueños... De todas formas me encantan... Esta noche, aparte de un sueño de sensación agradable (te me colaste de nuevo), le tocó volver al pasado. Supongo que se me juntaron historias, imágenes y deseos frustrados y a los que realmente temo...

Primero esa gente que reaparece pisando fuerte en tu vida, pretendiendo encontrarse con la niña a la que dejaron y volver a ser lo primero en su vida. Pero esta niña ha crecido y ya no quiere querer...

Después el final de un ciclo. Al fin, tras dos años de espera, el corto está terminado. (Pronto podréis verlo en http://www.soledadesurbanas.com/). Así que por fin ha desaparecido ese peso de mi espalda, del no poder terminar algo que no estaba en mis manos.

Además, al ver el corto, la vi a ella. Recuerdos... La sobredosis de café (5 litros), los gritos, las peleas, los planos cortados, los que fue imposible cortar... Y ella... Siempre con una caricia, con un beso, con una palabra dispuesta a calmarme. Dispuesta a hacerme sentirme en casa.

Mezcla todo con una coctelera en mi cabeza y bátelo bien. Hecho. ¿Resultado? Una pesadilla agobiante en la que me veo reducida a una suerte de pequeña criatura atada a un anillo (al más puro estilo Gollum) del que no puedo librarme. Y cuando por fin consigo tirarlo a la lava, despierto en los vestuarios de un gimnasio donde aparece ella. Quien la conozca dirá que es una niña inocente... Pero recuerdo bien aquella mirada, cuando sabía que su presencia me hacía sentirme nerviosa... Siempre supo lo que provocaba en mí y sabía explotarlo. Entonces dejaba de ser una niña inocente. Entonces bajaba ligeramente la cabeza y sus ojos se clavaban en mis labios... Y un escalofrío recorría mi espalda. Estaba perdida. Se acercaba a mí como una pantera, sigilosa y dispuesta a todo con tal de atrapar a su presa. Y me arrinconaba en una de las paredes del vestuario. Y entonces recordé que ya no llevaba el anillo. Recordé que hace tiempo que soy libre... Así que apoyé mis manos en sus hombros y la empujé. "¿A dónde vas, niña?". Dije que no... "Eres la única, nunca hubo nadie como tú". Repetí que no. Repetí el discurso que le di a otra que no era ella... "No soy la de antes. Tú me quieres, pero yo no quiero a nadie". Y me fui.

¿Pesadilla? ¿Sueño? ¿Deseo? Nunca lo sabré. Pero sí creo haber cerrado un ciclo... De nuevo me siento un poquito más cerca de encontrar mi camino.

Y un reflejo de toda la amalgama de sentimientos que tengo dentro. Cómo no... Mónica Naranjo...

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