Posted by : Any R jueves, febrero 02, 2017


Así es como quiero recordarte. 


Me escuecen los ojos de la lluvia de mar que los ha inundado durante toda esta tarde. A veces, maldigo la sensibilidad que me arrastra a las profundas aguas del recuerdo continuo. Aunque he de admitir que tú lo mereces. Nombrarte, trae de vuelta las mareas a esta playa cansada de llorarte aún cuando todavía ni te habías ido, cuando sólo comenzabas el camino. Supongo que a veces no eres consciente de todo el amor que encierra tu corazón hasta que te arrancan un pedazo de golpe. Porque la vida es así. Pero... ¿Por qué tiene que serlo?

Dulce, alegre, cariñosa y leal. A veces caprichosa y sin duda un grano en el culo, de esos que no puedes dejar de rascar. Ya no volveré a acariciar tu pelo suave, ni a reñirte cuando te acercas disimuladamente para chuparme la mano, ni a pedirte silencio cuando armas una escandalera cada vez que llego a casa. No volverás a ladrarme cuando llegue a casa. Sólo pensarlo, mi corazón siente un latigazo que lo atraviesa de parte a parte. Porque han sido 5 años contigo. Y no han sido suficientes. Aunque tengo que admitir, que aunque hubiesen pasado 20, nunca habría estado preparada para que te fueras. No quería perder esa mirada tierna y sincera, esa manera de apoyar tu hocico en la pierna y pegar golpecitos en el brazo cuando querías obligar a darte mimos, no quería tener que echar de menos tus manías y reproches, tus celos y tus juegos...

Daría lo que fuera por volver a despertar una mañana más y quedarme mirando cómo en sueños sacas la lengua y se te queda pegada al suelo; por verte retozar con el colchón mientras le gruñes cuando estás contenta; por escucharte avisar que alguien llama a la puerta aunque todos lo hayamos oído... Te voy a echar de menos, petarda. Porque 5 años son toda una vida y me han dado tiempo a acostumbrarme a quererte; ya no importan los años que pasen sin que estés a mi lado, jamás seré capaz de olvidarte.

Adiós, Nasha.

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