Posted by : Any R domingo, enero 01, 2017



Año nuevo. Día 1 de enero y salvo por la comida de sobras y por el día de tirada total, diría que sigue siendo un poco más de lo mismo. Al menos, este año he podido comer las uvas, a ver si eso marca una diferencia y cambia algo la fortuna. Si no, espero que lo haga el hecho de que este año, 2017, es el año de Blade Runner (o de "Sueñan los androides con ovejas eléctricas"). Supongo que Philip K. Dick y Ridley Scott lo veían demasiado lejos. Y sin embargo aquí estamos.

Llevo muchos años plantándome por estas fechas y proponiéndome miles y miles de cosas que a veces consigo cumplir y otras no. Supongo que se trata de acertar con el nivel de exigencia con uno mismo. Mi nivel, últimamente, ha caído por los suelos. En definitiva, que ya no puedo confiar en mí como hace tiempo. El caso es que tras haber vuelto a las tradiciones, comer las uvas mientras sólo pisas con el pie derecho y brindar con oro en la copa tras las consabidas felicitaciones de año a los presentes, ahora me apetece tirar de propósitos para intentar obligarme a mí misma a hacer más de lo que creo que puedo.

Propósito nº1: Dejar de ser un ogro con quien menos lo merece.

Propósito nº2: Rescatar de algún rincón perdido mi paciencia.

Propósito nº3: Aprender a esperar a que pidan mi opinión para darla.

Propósito nº3: Sacarme más fotos con la chica más guapa de Bueu.

Propósito nº4: Terminar la segunda novela de la trilogía fantástica que estoy escribiendo.

Propósito nº5: Enviar la primera novela de la trilogía a una editorial (o a varias).

Propósito nº6: Terminar la primera parte de la saga de Comunicadoras (otra que estoy escribiendo).

Propósito nº7: Empezar un nuevo proyecto personal.

Propósito nº8: Recuperar la confianza en mí misma.

Propósito nº9: Escribir al menos cada domingo en el blog.

Propósito nº10: Aprovechar mejor el tiempo (que a veces quiere decir mirar hacia un lado, ver unos ojitos mirándote con cara de "juega conmigo, por favor" y dejarlo todo para hacer feliz a esa bola peluda...




Para terminar siendo tres en amor y compañía después de un ratillo de juegos.

En definitiva... Quiero aprender a disfrutar de la vida.





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