Posted by : Any R miércoles, marzo 07, 2012

El frío recorre mis músculos, haciéndome tiritar a pesar del jersey, de los calcetines, del nórdico... Sé que entraré en calor... Pero, ¡oh, no es lo mismo! Abrazo tu lado de la almohada, buscando el aroma que todavía sobrevive desde la última noche que has pasado a mi lado y aspiro con fruición, encontrando ese regusto a vainilla, tabaco y sudor. Eres tú... Es tu esencia la que se queda conmigo en las noches en que tu ausencia me obliga a dar vueltas en la cama en una vigilia de absurda añoranza como pocas veces había sentido. Me falta tu piel fría, al contacto con la mía ardiente... Me falta tu respiración, ese aliento dulzón y espeso, con aroma a tabaco y café cargado... Añoro tu risa, el sabor de tu saliva en mis labios y el rumor sordo de las profundas inspiraciones que dejas fluir cuando ya estás dormida. Te extraño... Te extraño y te añoro... Te extraño, te añoro y te recuerdo a cada momento, hasta el punto de llegar a soñar contigo. Quizás a veces despierta, casi siempre dormida... Apareces en cada una de las historias locas que me rodean cada noche, esas que por la mañana apenas puedo recordar pero que brillan porque tú te encontrabas allí y es lo único que recuerdo y sé a ciencia cierta...

Porque dormir sin ti es como tumbarse bajo un cielo sin estrellas sin más abrigo que el calor de mi propio corazón echándote de menos.

Lo sé, lo sé... Soy ñoña a más no poder...

2 Responses so far.

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