lunes 23 de enero de 2012

Mi cama todavía huele a ti... Con la nostalgia de tus labios en mi boca acaricio el recuerdo de tu mirada con la dulzura emancipada de cada pequeño momento contigo. Mi pequeña maravilla de miel y sol en la mirada, de manos cálidas y amables siempre dispuestas a la caricia suave y salvaje de una amante intensa y controlada; mi desliz acertado en una retahíla de errores cometidos y por cometer; mi luz de luna en una noche oscura frente a la incertidumbre de un camino por recorrer. Me abrazo a los recuerdos enlatados de mi última noche contigo, al tiempo que aferro la almohada saturada del olor de tu piel, de vainilla, tabaco y amor a raudales. Y te añoro de una forma que todavía no he aprendido a controlar, como se puede añorar aquello que se tiene y no se tiene en las desiertas noches plagadas de sueños contigo. Y cierro los ojos. Suspiro... Me imbuyo de ti y me pierdo en la imagen de tu cuerpo desnudo bajo mi piel, con la forma de un cuadro mitológico en el que se representan Nut y Geb. Y perdida en el ardiente deseo del serpenteante camino de tus besos en mi cuerpo, me abandono al mundo de los sueños manteniendo la vana esperanza de encontrarme contigo en ellos.



1 Penitencias:

amora dijo...

Dá un gusto lerte así... Que sana envidia!
Léndote confío no que sempre dis... que un día chegará, porque existe.
Bico!