Posted by : Any R lunes, julio 11, 2011


Algo va realmente mal conmigo... Tengo todo lo que podría desear (o casi todo), vivo una vida que muchos envidiarían, soy consciente de ello, de todo lo que tengo, de todo lo que he llegado a conseguir con mi propio esfuerzo y con la ayuda de los míos. Pero sigue habiendo un puñetero agujero negro en mi estómago, que golpea como una maza a intervalos regulares y me hace latir el corazón a contramano cuando menos me lo espero (o quizás ahora ya incluso cuando lo estoy esperando).

Ya no sé lo que siento, ya no sé lo que quiero, ya no sé lo que puedo llegar a conseguir. "Todo", que me diría alguna buena amiga, "tú puedes conseguirlo todo". Ah, pero se engaña, o me engaña a mí, ya no lo sé... Porque no por ser yo, no por ser como soy, puedo llegar a conseguir lo que deseo. De hecho habitualmente lo que más deseo se me escurre entre los dedos como la finísima arena de una de las playas de Boca de Uchire, con la que alguna vez llegué a jugar a dibujar diseños a lo Gaudí.

El futuro, el pasado y el presente se mezclan en una amalgama de fracasos que acaban con mi moral por los suelos, porque los triunfos se borran una vez los tienes en la mano y lo que cuenta es lo que no has llegado a conseguir, es la cantidad de veces en que has encontrado eso que siempre habías buscado, y la forma en la que inevitablemente se te escapa: rápido, poco a poco, de forma efímera, dejando vencer la fecha de caducidad... Y te preguntas qué coño estás haciendo, qué podrías hacer al respecto. Y descubres que la única posibilidad, lo único que se te pasa por la cabeza es... NADA. Y ese agujero negro en tu pecho, ese corazón que hace poco había sido una estrella brillante y resplandeciente y que ha evolucionado a una supernova para convertirse en la antimateria que lo arrastra todo hacia él, comienza a destruirte de forma dramática, como lo haces todo en esta vida. Pero callas... Callas porque ni siquiera puedes darle forma a esos pensamientos. Callas porque no puedes explicar lo vacía que te sientes. Callas porque nadie te entendería aunque fingiesen hacerlo. Y cada silencio hace crecer ese sol oscuro que envuelve todo con su ausencia de luz, de calor, de sentido.

Y así me quedo yo, sin saber, sin entender, sin querer, sin poder... Vacía, cada día que pasa un poco más. Sin poder evitarlo, sin aguantar, sin ser capaz de pelear de nuevo contra esta sensación que me arranca las entrañas cada vez que creo haber encontrado lo que siempre he deseado y lo vuelvo a perder cada vez de una forma más original...

Resignándome... Resignándome a perder todo lo que siempre había soñado...


2 comentarios por lo de ahora.

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