Posted by : Any R sábado, junio 04, 2011

Después de casi veintiséis años conviviendo con ella, casi podría decir que no la conozco en absoluto. Eso es lo maravilloso de la gente, que por mucho tiempo que pases con ella, jamás deja de sorprenderte, tanto a positivo como a negativo... La gente... He llegado a concretar que hay una diferencia etimológica entre las palabras "gente" y "persona", no todas las personas son gente... En un sentido peyorativo, la gente es esa masa con encefalograma cuasi-plano (por hacerles un cumplido) que no atienden a razones, que no entienden, que no quieren comprender... A fin de cuentas y por mucho que luche contra ello, va a ser que yo también soy un poco gente.

Porque no dejo de pelearme contra mí misma. No dejo de querer purgar mi organismo de todos esos sentimientos negativos que sé que no debería tener. Y los tengo, vaya si los tengo. A mares, a océanos, a sistemas solares enteros... A veces es inevitable dejar de luchar, dejar de aguantar, rendirse y caer en un hoyo tan profundo que crees que nunca encontrarás la salida. Pero la encuentras. Siempre la encuentras. Porque sólo hay una cosa que no tiene solución (hasta con Hacienda se puede...). Es ese momento en que desfallezco cuando empiezo a ser gente, cuando me contamino con el virus de la humanidad que rechazo habitualmente, cuando dejo de ser un individuo con personalidad propia y me escondo detrás de las faldas de la estupidez. Pero me niego a más... Suelo salir del hoyo gracias a alguna película, alguna serie... Gracias a lo que Aristóteles llamaba catarsis. Purgo mi angustia con sentimientos más altos y puros, con dramas, comedias y tragedias que no son de estilo griego, pero no distan tanto de las antiguas historias de los grandes escritores. Y cuando las lágrimas arrancan la pena por un amor perdido, la admiración por aquel que da su vida por los demás, el ansia por ser mejor, por no rendirse, entonces es cuando me levanto llena de orgullo, de fuerza y de ganas, retomando mi vida poco a poco y negándome a ceder a la melancolía que viene impresa a fuego en mi alma.

Me levanto una y otra vez. Tengo miedo de volver a caerme y los primeros pasos los doy con inquietud, con cuidado... Dudo, desconfío, lanzo miradas plagadas de recelo... Invento películas que me dan lo peor de mí y de los demás... Pero las dejo en la vitrina, con el resto de los malos pensamientos, mientras sigo en marcha hacia la salida de ese enorme y profundo hoyo en el que he caído y en el que volveré a caer para que toda la vitrina, con el golpe, suelte todos los malos sentimientos y todas esas películas horribles sobre mí. Aún así, cuando llegue ese momento, lo afrontaré y volveré a superarlo. Porque si algo he aprendido con el paso del tiempo es que nada puede con mi alma. El día que muera, lo haré porque mi cuerpo no podrá seguir el ritmo, no porque mi mente o mi corazón le obliguen a nada.

Así que a ti, zorra, a ti te digo que ya es hora de que te vayas. A esa parte de mí que puedo llamar "gente" le digo que se meta sus estupideces y sus dudas por el culo y me deje seguir adelante. Esfúmate. Vete de aquí... Déjame vivir tranquila...


2 Responses so far.

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