Posted by : Any R lunes, mayo 09, 2011

El sol está lejos. Aproximadamente a 552 km de aquí. Unas cuatro horas si decides ignorar 110 razones para no volar... Sin embargo, la oscuridad está cerca. No hay más que cerrar los ojos y la tengo a las puertas. Llama con un bramido aterrador, de esos que convierten en polvo la sangre dentro de mis venas. Intenta invadirme, intenta saquear lo poco que queda de mi cordura. Porque este último año no ha sido demasiado amable con mi salud mental. Ha descosido sin piedad cada remiendo que le había hecho hasta ahora. Y se está resquebrajando por momentos como un cristal traslúcido con un agujero de bala en el centro, de un 9 mm parabelum...

A veces creo que el sol no brilla lo suficiente (aunque lo intenta con todas sus fuerzas), o quizás es que las costuras ya se habían deshilachado antes de que pudiese hacer amago de eliminar la tensión que tira de cada esquina de mi cuerpecillo de trapo.

No quiero rendirme. No a 400 m de la meta, aunque ni apretando los dientes y permitiendo ganar a mis ganas seré capaz de forzar ese sprin final que tanta falta me hace. Porque la tela está rajada, uno de los hilos se ha enganchado y cuanto más avanzo más me rompo en pedacitos. Y el calor del sol no puede abrasarme las ganas todavía.

Cuatro días para la gran carrera que durará horas diurnas y nocturnas sin descanso. Cuatro días para comenzar el final. Cuatro días para demostrar de qué tipo de tejido estoy hecha. Doce días para morir entre las cálidas llamas del sol y salir batiendo las alas como un fénix...

Un comentario por lo de ahora.

  1. Mini says:

    Pues eso, como un fénix... ;)

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