Posted by : Any R domingo, mayo 01, 2011

Creo que ahora mismo poco hay en mi cuerpo que no duela... En los últimos dos meses he tenido que superar una contractura en las lumbares que se resistía a marcharse, una sobrecarga en uno de los gemelos, otra contractura en los hombros, jaleos, broncas, discusiones, insultos, frustraciones...

Sigo intentando hacerlo todo lo mejor posible, quizás ya no tanto sin rumbo fijo, sino con las ideas bien puestas. Pero estoy quemada. Tengo el cuerpo torturado y la mente hecha trizas del esfuerzo que he hecho para llegar hasta aquí. Estoy rota como una muñeca de porcelana que se ha caído al suelo y se ha abierto una fisura que casi nadie puede ver... Por suerte sí hay quien se da cuenta y me ofrece la mano (o más) para tirar de mí y ayudarme a seguir adelante.

Ayer no dejé de proferir quejidos en toda la noche. Estaba tan muerta de cansancio y me dolía tanto todo que no pude evitarlo, de hecho ni siquiera fui consciente de ello. A la mañana siguiente me lo explicó mi compañera, porque a ella también le había pasado lo mismo. A veces creo que quieren acabar con nosotros, pero ¡y una mierda voy a dejar que lo consigan!

En ocasiones me he sentido al borde de un precipicio, deseando caer y sin lograr reunir el valor suficiente para saltar. Ahora ya no quiero caer. Aguantaré lo que pueda y clamaré a los dioses de todas las mitologías que conozco para que me den las fuerzas suficientes para sobrevivir a los últimos dos meses. Espero que alguno de todos ellos escuche mis plegarias...

3 comentarios por lo de ahora.

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