Posted by : Any R jueves, abril 14, 2011

Parece que con los años, la niña sin miedos se ha ido perdiendo por el camino... Cuanto más tiempo pasa, más cobarde me vuelvo, más miedos asumo, más tengo que luchar contra mí misma... ¿Y a qué le tengo miedo? ¿Al dolor? ¿A la soledad? ¿A que vuelvan a partirme el corazón? O quizás, sólo tal vez, a ser yo quien haga daño... Porque a veces miro hacia atrás y sólo veo destrucción por el camino que me ha traído a dónde estoy. No soy ninguna santa, he roto corazones mientras el mío se iba recomponiendo... He destrozado confianzas, fuerzas, ganas... He disparado al centro del alma de la gente y nunca han llegado a recomponerse. Y aunque jamás he querido hacer daño a nadie, quizás sea un poco inevitable todo el dolor, toda la rabia y la desconfianza que alguna gente nunca dejará de sentir hacia mí.

El fin del camino es continuar caminando hasta llegar al destino. Sólo que a veces el destino es caprichoso y cambia a mitad de trayecto. A veces no puedes evitar los cambios, por mucho que creas que no estás lista para afrontarlos...

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