Posted by : Any R domingo, diciembre 05, 2010

Cuando el viento sopla de esta manera, me da la sensación de que el mundo va a caerse sobre mí como si fuese un antiquísimo edificio abandonado. Silba en los pasillos y abre las puertas de los tendederos con fuertes estruendos y de nuevo más silbidos. Ante algo tan poderoso no puedo más que sentirme ínfima...

Me apetece especialmente un beso. Uno que sepa a la victoria que supone atrapar un copo de nieve entre los labios un día como hoy. Y podría decir que me daría igual quién me regalase el beso, pero estaría mintiéndome a mí más que al resto. Y no quiero mentirme.

Creo que el "echar de menos" se ha convertido en un dolor sordo en la zona del pecho donde se oculta mi corazón, reforzado por una maravillosa línea de agujetas... Todo pasa. El tiempo ayuda... Siempre se miente para intentar que las cosas nos afecten menos. Bueno, sólo tengo que aprender a mentir un poquito...

Un comentario por lo de ahora.

  1. jelly says:

    Ánimo guapa, el "echar de menos" puede ser una trampa mortal en las emociones, mejor mirar hacia adelante siempre... a la vuelta de la esquina está la puerta abierta siguiente que no sólo te regalará un beso sino que querrá que se los regales :)

    por cierto, abrígate, hace un frío que pela con tanto viento.
    bicos

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