Posted by : Any R viernes, agosto 20, 2010


Lo peor de mirar atrás es que cuando comienzas, ya no puedes parar. Por encima del hombro... Por el rabillo del ojo... ¿Y si algo o alguien de tu pasado te sigue los pasos para intentar que caigas antes de llegar a tu destino? Mejor será que vigiles. Pero entonces son los recuerdos los que te golpean como una maza. Porque no todo son caricias, no todos son inermes. Algunos son como soldados con sus espadas y sus escudos, entonando poderosos gritos de guerra.

Pero debes hacerlo. Debes mirar atrás. Ya sean ruinas, ciudades, hogares, personas, objetos o historias lo que dejas tras de ti, siempre debes rebuscar qué es aquello imprescindible sin lo que no deberías haberte ido. De no ser así, pierdes. Siempre pierdes. Un corazón de jade, un cinturón de cuero grabado, un último abrazo... Porque a veces necesitas cerrar algo antes de marchar, pero las circunstancias te obligan a escapar lo más lejos y lo más rápido posible.

Lo difícil de mirar atrás es conseguir recuperar el rumbo. Lo imposible, es evitar que algo se quede. Lo triste es que siempre que avanzas, dejas todo un mundo atrás al que no siempre puedes regresar.

Lo peor de mirar atrás es que cuando comienzas ya no puedes parar.


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