Posted by : Any R viernes, junio 11, 2010

Se levantó. Las fuerzas no le llegaban para nada más. Un ataque sería un suicidio. Tampoco le importaba. No aguantaba más, necesitaba acabar con todo de una maldita vez. No se iba a dejar vencer tan fácilmente. Ese monstruo le había dado una buena paliza. Pero podía seguir en piel. Escuchaba la voz rechinante de las placas metálicas al moverse al mismo tiempo que ella. Le decían que no, que se quedase en el suelo, que no sufriría más...

- Seguiré sufriendo hasta que me dejes continuar mi camino.

Así que se levantó y se tambaleó un par de pasos hacia la mole sombría. Y de pronto la respuesta se perfiló en sus ojos. Caía la noche. El sol se había escondido y a medida que la luna iluminaba cada rincón, los movimientos metálicos se iban haciendo más lentos y pesados. Finalmente, el armazón de hierro cayó de rodillas. Todo estaba claro... Sólo era una cuestión de tiempo, de resistencia... Si se hubiese rendido antes, no lo habría logrado. Sólo tenía que mantenerse en pie mientras la energía de la mole continuase animándole a impedirle el paso. Sonrió. Ahora yacía de rodillas ante ella. No sabía cómo, pero había vencido.

Sólo quedaba seguir caminando.









Por cierto... Esto sigue siendo un diario... ¡¡¡Ha sido un sí!!!

2 Responses so far.

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