Posted by : Any R lunes, junio 07, 2010

No puedo dormir. Tengo tantas cosas dando vueltas en mi cabeza que siento que hasta que no me libere de algunas no podré conciliar el sueño. Falta poco, falta muy poco para saber qué coño será de mi vida el año que viene, para saberlo o no saberlo... Y me está machacando cada día que pasa. Me machaca imaginar el sí, me angustia sólo la simple idea del no, del fracaso. Me cuesta respirar y a veces rompo a llorar al escuchar alguna canción o símplemente porque sí, recordando algo o sin recordar siquiera. Estoy bailado en la cuerda floja y nada me asegura cómo será en diez días... O sí lo intentan, pero no soy capaz de creérmelo... ¿Y si es un no? No deja de retumbarme ese pensamiento en la sesera. Intento revivir ciertos momentos y cambiar lo que pueda haber estado mal... "¿Para qué habría dicho eso?" "¿por qué coño contaría aquello?" Me estoy destrozando a mí misma y lo peor es no poder evitarlo... Sé que soy fuerte, sé que puedo hacer lo que desee, sé que puedo cambiar lo que siento con sólo un pensamiento. Pero entonces... ¿por qué no soy capaz de hacerlo ahora?

Me acuesto y pienso en todo lo que deseo y no puedo tener. ¿Dónde empieza esa línea? ¿Dónde termina? ¿Qué es lo que deseo y sí puedo tener? ¿Qué de todo puede llegar a ser mío? ¿Cuándo dejaré de tragarme las probabilidades? ¿Cuándo serán reales ciertas cosas? Puede que algunas la semana que viene. Puede que otras jamás lleguen a serlo. Y mi mente que vuelve a cada decisión en el pasado. A cada "no", a cada "sí", a cada bifurcación en mi camino que me ha llevado a donde estoy. ¿Me arrepiento de algo? No, mis pasos me han llevado a donde estoy. ¿Y dónde estoy? ¿Estoy bien aquí? Joder, no... No cuando no soy capaz ni de controlar lo que siento o pienso como he intentando y logrado en prácticamente todas las situaciones de mi vida. Quiero dormirme. Tengo sueño y quiero dormirme. Pero no puedo. En cuanto la cabeza se apoya en la almohada el batiburrillo se suelta e invade mi mente como una ola adentrándose en tierra en un maremoto. Arrasa con todo. Leo hasta tarde, veo alguna peli, intento hacer cosas... Pero nada... Ni acostándome a las dos y media de la madrugada puedo dormirme antes de las tres y media, cuatro... Quería dormirme. No quería levantarme y escribir. Probablemente porque no debiera hacerlo. Es la putada de que cierta gente lea mi blog. De que todo el que me conozca de una u otra forma acabe teniendo acceso a él, no sólo la gente que viene de fuera y se cuela en mi vida, también la gente de dentro que se cuela en mi blog. Pero supongo que me he acostumbrado a ser una exhibicionista emocional hasta tal punto.

Todavía me pesa el pecho y mira todo lo que he escrito. Las lentillas me hacen verlo todo con un velo blanco lechoso que a veces me dificulta leer mis propias palabras. Es como pensar últimamente. No sé ni lo que pienso.

Hoy ha sido un día expléndido. Lleno de envidia, lleno de encuentros casuales y revivificantes, lleno de nostalgia, de buenos momentos, de sonrisas, de felicidad y de momentos irrepetibles. Ha sido un día cojonudo en su mayor parte. Adoro las ferias medievales porque son capaces de poner mi ánimo por las nubes. Hoy ha sido un gran día incluso para el recuerdo, para sacar a Puck del armario y comprarle un chaleco verde. Y el día de hoy se suma a todo ese batiburrillo. Mi mente me dice: "pero si estás bien". Y yo le respondo que sólo quiero un abrazo. Y el problema es que hay mucha gente más que dispuesta a dármelo. Pero no puede ser tan fácil, no. Quiero precisamente el que no puedo tener. Quiero el calor en mi cama, pero no porque yo sea una puta estufa, lo quiero porque quiero a alguien a mi lado. Entonces me daría igual el calor, y si no durmiese, no sería por todo lo que da vueltas a mi cabeza. Lo que querría sería dejar de pensar por un instante. Poder perderme en algo que ocupase por completo mis pensamientos. Pero como eso parece imposible, me veo obligada recurrir a burdos sucedáneos. Novelas propias y ajenas.

Lo que más odio es sentirme así y no poder evitarlo. Odio ser lo bastane débil como para necesitar deshacerme de todo lo que llevo dentro, ser tan idiota como para colgarlo aquí donde sé que hay gente que lo tomará a mal, que se preocupará, que leerá las cosas por donde no son. Odio que la gente sienta aunque sólo sea un atisbo de lástima por mí, pero sin embargo parezco adicta a provocar ese sentimiento entre la gente que me rodea. A veces, sencillamente me doy asco.

Y sólo quiero dormir.

5 Responses so far.

Leave a Reply

Deja tu huella para que no camine sola.

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments

- Copyright © Confesionario Digital 4.0 - Diseñado por Any R -