Posted by : Any R jueves, julio 02, 2009

Parece que estoy perdiendo esa rutina que tenía de pasar por aquí cada dos o tres días... Ahora es algo más... semanal... Bueno, tampoco es tan malo... Lo único es que se pierden un montón de momentos en las profundas lagunas de mi memoria... Rescataré uno del fin de semana pasado:



- No, no, no... Cuando yo diga que estás loca, tú me respondes: "No, de verdad, que es pequeño, es verde y me sigue a todas partes".

- Sí... - Mini señala la botella de Heineken-. Es pequeña, es verde y me sigue a todas partes.



Momentos como ayer... Ayer... Volviendo a casa después de correr, con las nubes de tormenta amenazando con descargar sobre mí el diluvio universal. Y conteniéndose... No llovió en Santiago. No llovió...


El calor... Mucho calor últimamente... Salgo de casa en camiseta incluso por la mañana temprano... ¿Es el tiempo? ¿Es culpa tuya? Ya no lo sé...



El enorme corcel relincha nervioso. No asustado, pero sí intranquilo. Golpea el suelo de piedra con uno de sus cascos, haciendo tintinear la herradura floja. Tendré que herrarlo de nuevo al llegar a mi destino. ¿Mi destino? Llevo tanto tiempo viajando hacia él que a veces se me olvida que son tus brazos y disfruto simplemente del paisaje, del placer del camino en sí... Porque tanto el destino, como el camino... eres tú.

Golpeo la capa para apartarla de delante de mí. El aire me ayuda, haciéndola ondear a mi alrededor hasta que vuelve a caer bajo su peso. Respiro hondo. Cierro los ojos. Yo también estoy intranquila como Turnedo. Hay algo en el aire... Algo que nos acelera los latidos y nos obliga a redoblar la respiración. Pero tampoco yo tengo miedo. Atravesaré cualquier obstáculo que encuentre, subida a lomos del caballo negro como la noche, recorriendo como una sombra llanuras y bosques.

Agarro con fuerza las riendas y subo de un salto a la silla de montar. Las heridas se han curado. Las cicatrices me recorren la piel, pero hasta ellas desaparecerán. Lo único que quedará en mi cuerpo y en mi alma será el anhelo de ti que me mueve, que da un sentido a mi vida de caballero andante. De princesa caballero andante. Una ráfaga de viento despeina mi cabello y hace que me azote la cara. Sacudo lentamente la cabeza para devolverlo a su lugar y miro de nuevo al horizonte vacío. Clavo el talón en el flanco de Turnedo y le animo: "¡Vamos!". Sus briosas patas se ponen en movimiento, despertando el temblor de la tierra.

En la oscuridad del cielo, la enorme luna brilla, casi completamente llena. Hacia allí nos dirigimos. Hacia la luna... Es nuestra primera parada, antes de llegar a ti. No podemos aparecer en tu palacio sin un presente digno de una reina... De MI reina...


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