Posted by : Any R miércoles, marzo 25, 2009

¿Puedes ver cómo brillan las estrellas esta noche? Son casi tan hermosas como tu sonrisa. E igual de lejanas... Entre tú y yo hay un infinito uniforme que nos aparta cuanto más deseamos encontrarnos. Hace presión, como las manos del destino sujetando a cada una a un lado del ring. Pero en algún momento sonará la campana y las manos soltarán la presión, dejarán que nos acerquemos. Y comenzará la lucha... Tus brazos contra los míos, nuestros pechos apretándose y los labios recorriéndose con todo el fragor de la batalla. El sudor resbalará por la espalda, perlará nuestras frentes, empapará nuestros muslos... Vaya... Te deseo... ¡Qué novedad!






Resumen de la semana:

1. He suspendido el examen de moto. Tiempo del circuito: 26,16.

2. Ya no tengo trabajo, he renunciado.

3. Retomo trabajos creativos que había abandonado (iniciando el proyecto fotográfico con mis dos minibollos favoritos y volviendo de nuevo a la pobre novela).


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"¿Sabes? Hace un año pensé que lo tenía todo. Tenía un trabajo, tenía independencia económica de mamá, tenía un coche… Estabas orgulloso de mí y me alegro de que no vieses más. De todas formas descubrí que ese “todo”, no era lo bastante importante. Incluso me cuesta mucho menos sonreír ahora que lo he perdido. Curioso, ¿no? En el trabajo me dijeron que no valía; al quedarme sin él, no podía mantener el piso; y el día de navidad empotré mi Alfa Romeo en un 206. Pero en fin… Tengo mucho que contar, y esa ha sido siempre mi prioridad. Sentir, vivir, conocer, aprender… No necesito más. ¿Ser feliz? La felicidad no es más que una suma de momentos que nos empuja a querer vivir pese a todo lo malo que nos ocurra. Yo siempre he elegido vivir. Y nada va a hacerme cambiar de idea… Así que creo que puedo asegurar que he sido, soy y seré feliz. Por momentos, en pequeños instantes, pero existe. Es suficiente.

Te echo de menos, señor R. Sé que no nos veíamos demasiado, pero me gustaban esos pequeños momentos. A pesar de que me los tomase como una obligación, a pesar de las broncas con mamá a la vuelta, tras recitar la sarta de mentiras que me habías vendido, a pesar incluso de que te interesase más la casa que saber un poquito más de mí. Porque sí, me sigo llevando con Rf., pero dejó de ser mi mejor amigo a los 15 años… Y siempre preguntabas por él… Pero no iniciaré una sarta de reproches. ¿De qué servirían ahora? ¿De qué habrían servido nunca? No. Los reproches ya no importan, las venganzas ya no importan, los rencores se han esfumado. No, ya no siento rencor. Simplemente, lo siento."

7 comentarios por lo de ahora.

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