Posted by : Any R miércoles, febrero 11, 2009

Recuerdo que era domingo y que más tarde fui al cine. Hacía muchísimo frío. Yo había comprado el mp3 esa misma semana y no le había metido canciones hasta ese mismo día. Así que aunque iba sólo hasta la esquina del cruce de Peón, me lo ajusté a las orejas para ir escuchando música. No podría concretar qué iba sonando, pero yo iba animada.

Me paré en el semáforo, con una pose muy poco mía, con mucha seguridad. No sé por qué, me sentía extremadamente atractiva en ese momento. Me había duchado y tenía el pelo mojado. Creo que me gusta mi imagen cuando tengo el pelo mojado. Llevaba una camiseta marrón de lycra, bien pegadita al cuerpo, unos pantalones vaqueros ajustados y la cazadora impermeable marrón con capucha. En fin, no sé por qué, pero me sentía realmente sexy.

Entonces pasó una vecina. Tuve que quitarme los cascos, ya que dio muestras de ir a hablarme. Y entonces me dijo algo que me sorprendió.

- Supe que eras tú todo el camino sin verte la cara. Tienes la misma manera de andar de tu madre.

Sonreí, mi cara enrojeció y agaché la mirada. Cuando crucé el paso de peatones era otra persona distinta. Era una mujer que lo tenía todo.


Algunos sentimientos deberían durar para siempre...


4 comentarios por lo de ahora.

  1. *mUssA* says:

    Bonita anécdota. Preciosa reflexión.

  2. Una más says:

    molan esos momentazos en que nos sentimos seguras de nosotras mismas y sexisssssssss

  3. BeN-HuR says:

    Me encanta cuando llaman a casa y me confunden con mi madre [o mis hermanas] ...

    Aunque ya quisiera yo tener sus ojos azules, o su pelo, o su piel [...]

    :-)


    Un saludo desde CANTABRIA

  4. Hay momentos que deberíamos tener todos los días...Se siente una tan bien..!

    pd:Aun estoy meditando sobre el día ideal y la felicidad... ^^

    Besitos!

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