Posted by : Any R martes, febrero 03, 2009

Conseguí hacer lo que me proponía. Al menos por la mañana. Pero... pero he caído. No me gusta. No quiero compasión, no quiero comentarios de ánimo. Por supuesto que me levantaré, no me queda otra, no hay más opción.

Nadie dijo que el camino sería fácil. Bueno, sí, mucha gente lo dijo. Pero siempre supe que no lo sería. Tendré que esforzarme más de lo que nunca lo he hecho. Porque debo admitir que soy una farsante. No soy la chica trabajadora e incansable que todo el mundo describe. Soy esa que aparenta estar atareada, que hace las cosas siempre al 10% en lugar de al 200% que siempre anuncia. Y a pesar de ser así, estoy cansada. Bueno, no en vano fui maestra de vagas... Aunque las personas que pueden atestiguarlo no leerán mi blog.

EL tiempo se me ha escapado hoy entre los dedos sin permitirme ser útil en absoluto. ¿Y mañana? ¿Tengo que hacerlo mejor? ¿Tengo que trabajar más duro? Demonios... Vuelve mi ansia metafísica. Aparecen las preguntas complicadas que no puedo resolver. Y la gente decía hoy que la redacción de clase era complicada... No, no lo era. Eso era lo fácil. Lo difícil es responder por qué coño hago todo lo que hago si no servirá de nada. Lo que quiero y deseo está muy lejos de toda la mierda que pueda llegar a alcanzar. Es curioso... Siempre... Nunca... En fin... Nunca tendré lo que deseo porque siempre deseo lo que sé que es imposible de conseguir. Y quien me diga que nada es imposible... Sí, probablemente tenga razón. El problema es que no hay nada imposible cuando estás dispuesta a luchar con todas tus fuerzas. Pero cuando te deshinchas... Fiuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu. Adiós.

Siempre cometo el error de desviarme hacia el camino más fácil. De ese modo, tropiezo y por casualidades del destino acabo andando campo a través, sin senda, sin pautas... Acabo comiéndome toda la mierda que hay antes de llegar a mi destino (si es que llego). No. Tengo que entender que tal como soy, no hay camino fácil para mí. Que siempre que salto de la sartén, caigo en las brasas. Porque es así, porque soy así, porque mis decisiones siempre son precipitadas y la mayoría de las veces estúpidas. Todo lo que vivo es consecuencia directa de mis actos. No tengo mala suerte, sino que soy completamente incapaz de escoger el camino acertado. ¿Qué esperanza le queda a alguien que en toda su vida siempre ha errado en todas sus decisiones? ¿Que las únicas cosas que ha hecho bien venían siempre impuestas de fuera? Le queda la esperanza de que el mundo dé otro golpe, otro salto y que de repente todo vuelva a funcionar.

¿Pero sabes qué? Al menos no tengo faltas de ortografía... xD


7 Responses so far.

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