Posted by : Any R domingo, febrero 22, 2009

Apreté el freno y me detuve. Tenía todo el circuito ante mí. Apreté el embrague y pisé el cambio de marchas, poniendo primera. Fui soltando poco a poco el embrague mientras comenzaba a apretar el acelerador. Cambié a segunda. Sorteé los conos. Dí la vuelta y aceleré todavía más. Cambié a tercera. Apreté el acelerador hasta el momento de esquivar los conos. Y al llegar al final apreté el embrague y los dos frenos a la vez.


Era la primera vez que me subía en una moto. Y creo que me he enamorado.


Nunca había sentido una sensación parecida, de miedo y de poder al mismo tiempo. Recordé uno de los libros que leí hace poco. El sueño de la protagonista era tener una moto y recorrer todo EE.UU. con ella. Por supuesto la moto era un McGuffin, sólo servía para que la protagonista se chocase en la primera ciudad a la que acude encontrando a la mujer de su vida y a su madre perdida cuando era niña. Pues qué bien...

Yo también quiero una moto. Me he sentido tan libre sobre ella, que cuando cogí el coche para volver a casa me sabía a poco. Poco a poco, encuentro cosas en la vida que quiero vivir, que quiero hacer algún día... ¿Os imagináis la ruta 66 en moto? WOW.



Llevo algún tiempo con esta canción metida en la cabeza... Me pierde el punteo de la guitarra española... Ais... ¿querrá decirme algo?

4 Responses so far.

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