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Posted by : Any R lunes, diciembre 22, 2008

He recibido una carta del centro de transfusiones. Aceptan mi sangre.

Tengo tantas cosas dando vueltas en la cabeza que hoy no me esforzaré por ordenarlas. Podría intentar algo de escritura automática como hacíamos en clase de diálogos... Pero siempre me gustó mantener una coherencia mínima entre frase y frase... Sin embargo los pensamientos danzan. Viajan desde Venezuela a Madrid, deteniéndose en Vilalba, Coruña, Santiago... Hoy vuelve todo como una bofetada. Los sueños de estos días, tan agobiantes, quizás fuesen la premonición de algo... No lo sé... De todas formas en los últimos minutos he enviado dos mails. Uno para cada una de las protagonistas de mis sueños. Para la que me regala las sonrisas y para la que me las roba...

¿Sabéis lo que es intentar respirar y no poder? Probad una sauna húmeda. Esa es la sensación. Tratas de llenar los pulmones y, a pesar de que lo logras, el aire está tan caliente que no tienes la sensación de lograrlo y crees que te ahogas. He aprendido a dominar esa sensación... Cada vez que siento que me ahogo, simplemente respiro más despacio, cogiendo menos aire. Es más fácil ir poco a poco... ¿Verdad? La cautela es algo muy inteligente en los días que corren.

Me voy a la cama. A pesar de los sueños (ayer apagados por el alcohol), a pesar de la ausencia (quizás pronto pueda tenerte aquí...), a pesar de las ganas de demostrar a mi madre que el poder sobre mí se acabó esta tarde...

Sí, es hora de tirarse en la cama. Es hora de coger el DVD portatil y tragarse otro capítulo de "True Blood" (lo siento, cielo, pero hoy todavía necesito un escape de ficción y la play está ocupada...). Es hora de acurrucarme en cama y no pensar en nada más que en tu sonrisa para ahuyentar los sueños asfixiantes y poder traerte a ti a ellos.

6 Responses so far.

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