Posted by : Any R lunes, octubre 20, 2008

11:44 - Hace un ratillo que podría haber ido a mirar si la habitación del hotel está lista. Pero aquí no se está mal y hay conexión a internet (aquí= bar en algún lugar de Pontevedra). Hasta las 4 no entro a trabajar, hasta las 2 no quedé con mi jefe de grupo para comer. Así que hay tiempo. El tiempo que me dé un té para que la gente del bar no me mire mal... Supongo que luego me iré hasta el hotel a reconocer la habitación antes de conocer a mi compañera. Quizás, como supongo que no habrá wi-fi, me dedicaré a leer o a escribir hasta la hora de comer. Luego tendré que ponerme la máscara de "comercial" e intentaré aprender a mentir y a que no me importe. Al menos la experiencia me está ayudando...

El sábado hubo comida familiar en casa de una de mis tías. Mis actuaciones en ese tipo de actos se resumían en ocupar una esquina con un libro en las manos. Curioso... Tras una semana en este trabajo, en lugar de eso, me dediqué a hablar con toda la asistencia, sin importarme el límite de edad, jugar con las primas pequeñas, planear idioteces con mi prima (el camino de Santiago desde París, que lo haré algún día, lo prometo). Soy distinta. No me canso de decir que he cambiado, porque cada día cambio un poquito más. Me he convertido en una persona distinta a la que era cuando entré en la facultad por primera vez, con la carpeta entre los brazos, intimidada por el enorme hall que luego se convirtió en mi hogar. He cambiado mucho con respecto a la pipiola que pensaba comerse el mundo cuando acabó la carrera y empezaba las prácticas en una pequeña empresa que acabó aletargando mis ansias de volar. Ya no soy la misma que salió llorando de allí al darse cuenta de que había terminado una época importante de su vida, y que ahora podría empezar algo distinto. Y sobre todo, no soy para nada la misma que aceptó el último trabajo, pese a sus dudas y sus temores. Soy la que ahora piensa en encontrar algo que realmente le guste, no acomodarse, no permanecer siempre en el mismo lugar. Sea EE.UU., sea cualquier parte de España... Sea lo que sea, voy afilando las alas y ahuecando las plumas para que las alas corten el viento, quizás por primera vez en mi vida. ¿Decidida? No, nunca lo estoy, soy dudosa por excelencia... De todas formas aquí estoy, y pase lo que pase creo que comenzará por volver a casa, regresar al nido para coger fuerzas y saltar de nuevo a por todas. Así que Santiago me espera. Ahora sólo tengo que decidir qué hago con lo que tengo entre las manos...

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