Posted by : Any R viernes, mayo 16, 2008

Eso parece mi familia... No mi familia cercana (mi madre y mis hermanos), sino el resto, esa parte coñazo que pensamos que se había ido cuando mi padre se largó de casa... ¿La última? Mi padre hablaba mucho de la casa, quería su parte... Sin embargo, cuando enfermó, dejó incluso de mencionarla. En alguna conversación, tanto estando con sus tres hijos como sólo conmigo, comentó que pretendía que la casa fuera para nosotros, pero nos pedía por favor que el apartamento quedase para su nueva esposa, que lo estaba cuidando mientras moría. Sabía cómo eran sus hijos. Cuando nos acercamos a él al final, fue porque lo echábamos de menos, porque veíamos que se marcharía pronto, porque no queríamos los remordimientos... Puede que aceptásemos la casa, porque es donde vive mi madre, donde nos criamos... donde siempre podemos regresar. Pero nunca quisimos nada más... Si esa parte de la familia (tíos, primos, viudas y demás familia..., creen que somos como ellos, se equivocan de lado a lado. Jamás nos interesamos por nada de lo que pudieran darnos. Es más, aparecíamos cuando sabíamos que podían necesitarnos sin esperar nada a cambio...

¿Y todas las veces que nosotros les necesitamos? Allí no había nadie... Vacío. Jamás habíamos llevado su sangre... Bueno, casi mejor así... Nos labramos el futuro con nuestro sudor y nuestra propia sangre. El clan, fueron los que siempre permanecimos unidos: mi madre y mis dos hermanos. Siempre juntos, siempre alerta, siempre apoyándonos...

Eso, lo de ahora... Al parecer, somos malos malísimos... Somos taaaaaan taaaaan malos... Mientras mi padre estaba enfermo, no íbamos a verle... Ni siquiera llamábamos... Y por ese motivo, como somos tan, tan malos, el abogado de su mujer y la susodicha, decidieron que era mejor ignorar su voluntad (corroborado por el abogado, que estuvo presente cuando se redactó el testamento). En lugar de dejarnos la casa, le dejó todo a ella. Lástima que no pudo negárnoslo todo... Sino lo habría hecho. Su mujer, esa falsa que fingía adorarnos, nos sonsacaba información para poder llevar a cabo sus planes...


Ais... C'est la vie... Qué ganas de coger a toda esa gente, cargarlas en un arca y pegarle un tiro a la madera cuando va partiendo para que se hunda antes de haber salido del puerto siquiera... Ufffff... En fin, es tarde ya y pretendo reconducir mi vida y ser un poco más estable. Así que a la cama, a leer un ratito y a dormir como una campeona...


Buona notte a tutto il mondo.

4 comentarios por lo de ahora.

  1. Sabor says:

    La familia nos viene impuesta, querida mía. A poca gente conozco (yo mismo, por ejemplo) que esté conforme con cada uno de los elementos que por arte de la genética, lleva alguno de mis mismos apellidos acuestas.

  2. Akasha says:

    A mi mi propia madrastra( por llamarla de alguna manera) intento estafarme y quitarme el piso herencia de mi padre, que de momento es de ambas.
    Pretendia que firmara un folio en blanco....

  3. Lidia says:

    Me gustaría poder decir que tras la muerte de alguien cercano, aquellos que le querían acaban por unirse en amor y compañía para disfrutar de ese regalo sorprendente que es la vida... Pero eso sería otro tipo de telenovela. En el caso de mi familia, nuestra experiencia con la muerte hizo aflorar lo peor de cada uno de nosotros (o quizá nuestro verdadero yo). Mierda... se nota que no se me da bien lo de animar a la gente, ¿no? Por cierto, sólo conozco una faceta muy específica de ti, pero ya te he dicho que me pareces una persona con la cabeza bien puesta (si hacemos la vista gorda a lo del arca, claro). Así que ánimo. Un abrazo.

  4. Amrita says:

    Qué decir de la familia... Como ya han comentado por aquí, nos viene impuesta, y no es sino una raiz de lo que estamos proyectando como sociedad: que cada cual mire por lo suyo.

    Conozco a tu madre y te conozco a tí y sé que sóis personas que entregáis por el otro todo lo que tenéis.

    Es una verdadera lástima que unos ojos aguados con interés y manipulación hayan juzgado que vuestro buen hacer no ha existido.

    En este mundo retorcido suele suceder así... el culpable es realmente la víctima. Pero bueno, es una más de las lecciones de la vida: la familia puede ser el peor de tus enemigos...

    Ojalá la bofetada no sea demasiado dolorosa y a levantarse y seguir adelante.

    Comprobarás que con el tiempo, la vida coloca a cada uno en su lugar...

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