Posted by : Any R sábado, febrero 23, 2008

Hoy, volviendo del entrenamiento, paré mi coche en ese maravillosos callejón (asediado de prostíbulos pero con la mejor vista de Santiago) que tanto me gusta. Mientras esperaba a que el semáforo se pusiese en verde, contemplando la belleza de la catedral, empezó a caer sobre el parabrisas una extraña lluvia de pétalos. Miré hacia arriba. Era un cerezo.

No puedo evitar ver que están por todas partes, mire a donde mire. Quizás es que ahora, que es la época en que florecen, es cuando realmente me di cuenta de que hay tantos. Pero febrero ya había existido otros años... Quizás es que alguien me enseñó a apreciarlos, a ver las pequeñas cosas que día a día se pasan por delante de nuestros ojos y a las que apenas prestamos atención.

Gracias por hacer el mundo más agradable, princesa de cuento de hadas. Sigo sin querer discutirlo, así que sólo diré que ERES IMPORTANTE. ;)

2 Responses so far.

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