Posted by : Any R martes, enero 22, 2008

En distintos momentos de mi vida, me he encontrado con diversas cosas vetadas, prohibidas... Ahora no es una excepción... En ocasiones fueron lugares:

- No vayas al monte tú sola. Te puedes perder, puedes encontrarte algún animal que te ataque, puedes caerte...

Más tarde, vas creciendo y en lugar de prohibirte lugares, te prohiben actos:

- No lleges tarde a casa. No toques eso que lo pudes romper. No le peques a tu hermano...

Y a medida que creces más, terminan prohibiéndote hasta comer cierto tipo de cosas, o algunos hábitos:

- No beba alcohol. No fume. No coma alimentos con grasas saturadas.

Y finalmente, te acostumbras tanto a las prohibiciones, que eres tú misma quien te las impones.

- No debería ir por ese callejón de noche. No debería haberme acostado con aquella tía. No debería fumar...

Y sobre todo...

- No, no te fijes en ella. Ella está prohibida.

Quizás aprendemos a defendernos. Quizás cada vez tenemos más miedo. O quizás, y sólo quizás, por mucho que nos prohiban las cosas, seguiremos yendo a aquellos lugares, seguiremos haciendo lo mismo, seguiremos con nuestros malos hábitos y sí... quizás algún día yo me atreva y ella quiera...



Porque en ocasiones... te encariñas demasiado con lo prohibido... Sólo por no ser accesible...

4 comentarios por lo de ahora.

  1. La atracción irresistible de lo prohibido...... Quizá algunas veces debemos permitirnos algunas cosas para poder apartarnos de ellas. Muchas cosas brillan en la distancia, sólo tenemos que acercarnos a ellas para darnos cuenta de que no es para tanto

  2. Any says:

    Sí... Puede ser... Aunque en algunos casos, acercarse es caer al vacío en los brazos de una persona que ni siquiera sé si me haría caso. Caer en alguien que, si está prohibida, tiene más motivos de los que quiero reconocer. Y lopeor s que irremediablemente me acerco. Y cuanto más me acerco, más me gusta... Gracias por tu visita, y vuelve siempre que quieras.

  3. krilin says:

    Es más facil y lógico por otra parte, dejarse tentar por aquello que no poseemos, por aquello que no está a nuestro alcance, y es que si lo estuviese, no habría el sacrificio ese de conseguirlo, sería como agitar una varita y que apareciese. Las cosas buenas no vienen solas, hay que currarselas..

  4. Any says:

    Ya... Pero a veces aunque te las curres.. Hay motivos por los que no puedes cogerlas... En fin... Bienvenido, que ya te echaba de menos.

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