Archive for 2016


Los golpes duelen, es cierto. "¿Para qué nos caemos? Para aprender a levantarnos". Hay tantas frases de películas o series que podría utilizar, que me cuesta quedarme sólo con una. También me cuesta centrarme. Será por tantos golpes en la cabeza. Es lo que tiene ser delantera. El caso es que el motivo principal de mi adoración por el rugby  a pesar de que a tanta gente le escandalice su supuesta violencia, es la compleja alegoría que presenta sobre la vida.


Escoges una meta y te guías por ella. La línea de ensayo te espera al otro lado. Todos tus pasos, aunque a veces se desvíen, pretenden acercarte a tu objetivo. Puede que la acumulación de rivales, de circunstancias, hagan que corras de lado, incluso que alguna delantera tocha te asuste lo suficiente como para recular... Pero si tienes claro dónde están los palos, al final encaminarás tus pasos de nuevo.



Chocas, duele, te tropiezas, caes, te quemas rodillas y codos, alguien más pesado que tú te aplasta, apenas puedes moverte... Pero te pones en pie. Pisas el balón, lo pones en juego con un Play the Ball y vuelves a intentar pensar. Delante de ti, manchas de colores irreconocibles. Por detrás, el mismo azul que el tuyo. Azul Custodians. Caras que reconoces con gestos que no acostumbras a ver en ellas. Son tus hermanas en la batalla, tu motivación, tus espuelas y tu combustible. Siempre ahí, siempre apoyándote.



Al igual que en la vida, te ves en la tesitura de tomar decisiones en cuestión de segundos. Estás encerrada y eliges entre la mejor o la menos mala de las opciones. A veces aciertas y vueltas alto. Otras te equivocas y das con los huesos de nuevo en el suelo. Pero nunca, jamás, dejas de levantarte. Porque supondría dejar a tus compañeras sin una más en el campo.



Aguantar. Romper. Avanzar. Seguir. Apoyar. Sufrir. Ensayar... Reír. Porque en el campo, en la vida, pese a todos los esfuerzos, puede alcanzarse fácilmente la alegría. Tras los moratones, las rozaduras, las agujetas y los pisotones hay un chute brutal de endorfinas y serotonina que encharca nuestros maltrechos cuerpos al igual que la cerveza del tercer tiempo. Disfrutas. Juegas. Hablas con el rival. Le elogias. Le censuras. Le aconsejas. Abrazos. Bromas. Risas. Fiestas. Y al día siguiente, con resaca, agujetas y cientos de heridas, sonríes al recordar el día de ayer. Y deseas que el próximo partido llegue lo más pronto posible. Por mucho que pueda llegar a doler...

El rugby te hace grande

Posted by : Any R 0 Comments

Puede que sea porque este año no he probado las uvas. No he escuchado las campanadas rodeada de la familia, no he seguido las tradiciones. Puede ser por eso, sí. O quizás por cualquier otro motivo. No viene de ahora, es algo que me lleva ocurriendo algún tiempo. No puedo cambiar. Soy consciente, veo todo lo malo que hay en mí. Lo reconozco, lo nombro, lo intuyo. Pero no consigo cambiarlo. Soy consciente de cada uno de mis defectos, pero no, no se irán. Llevo un tiempo recordando cuántas veces le he dicho a la gente que puede hacer lo que quiera, que sólo debe enfrentarse a sí mismo y decir: "NO, aquí mando yo y voy a hacer lo que me salga de los cojones". Y resulta que soy yo ahora la que no tiene huevos para poder hacer lo que le apetezca. Soy yo quien decide ponerse en forma y a los dos días está merendándose una tableta entera de chocolate. Soy la que decide dejar de hablar en los entrenamientos y acaba recibiendo la bronca de cualquiera por gritar... Soy la que quiere mandar a la mierda el trabajo, quiere cambiar las cosas, que todo el mundo se dé cuenta de todo lo malo que hay y la primera en callarse y dejar que todo siga su curso, prácticamente escondida debajo de una puta mesa para que no me llueva demasiada mierda encima, Estoy harta. Estoy muy harta de haber perdido a esa chica segura, paciente, con ideales y principios e ideas tan claros que no hacía falta que se bajase una botella de lambrusco sola para poder intentar conciliar el sueño. Que no habría escrito bajo los efectos del alcohol sabiendo que al día siguiente puede encontrar cosas que no sean demasiado agradables de leer. Mucho me temo que he perdido el rumbo. Mucho me temo que Any se ha quedado atrás y que el resultado actual sólo es una amalgama de acontecimientos, circunstancias y tirar palante con lo básico que ha quedado de la persona que siempre me he vanagloriado de ser. Joder... Cómo me hecho de menos... Y los putos propósitos de año nuevo, no se cumplirán esta vez. No hay uvas, no hay rumbo, no hay camino...

Propósitos de año nuevo

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